La reciente creación de una empresa pública para centralizar la compra, distribución y logística de medicamentos de la salud pública fue recibida con cautela, preocupación y exigencias de transparencia por pacientes y especialistas, en medio de una crisis de desabastecimiento que ya obliga a familias a comprar anestesias, férulas, anticonvulsivos, sueros y medicinas básicas fuera de los hospitales públicos.
El Decreto Ejecutivo 393, firmado el anterior 22 de mayor por el presidente Daniel Noboa, crea la Empresa Pública de Abastecimiento, Infraestructura y Logística en Salud AIL E.P., con capacidad para adquirir, distribuir, controlar inventarios y despachar medicamentos, dispositivos médicos, insumos y otros bienes estratégicos para la prestación de servicios de salud.
La norma también le asigna tareas de infraestructura, equipamiento, sistemas informáticos y servicios de apoyo para establecimientos del Ministerio de Salud Pública y de la Red Pública Integral de Salud.
En cualquier caso, la creación de la antes mencionada empresa se anunció junto con una importación masiva de medicinas desde India, mediante una negociación de gobierno a gobierno. Sin embargo, hasta el cierre de esta nota, el Ministerio de Salud no informaba los tipos de medicamentos, cantidades, empresas participantes ni montos de inversión.
Consultado por Ecuador Chequea sobre este tema, Kevin Valdez, representante de la Asociación de pacientes con hemodiálisis, manifestó que “no constituye una solución estructural a la crisis real que vivimos los pacientes, especialmente en el acceso oportuno a tratamientos, medicamentos e insumos vitales”.
Valdez advirtió que crear una nueva empresa puede agregar burocracia si no se traduce rápidamente en abastecimiento efectivo. “Es crear una nueva empresa, nuevo gerente, nuevos técnicos, nuevo personal”, señaló. “No vemos esto como una medida eficiente ni suficiente, pero demandamos que se implemente con responsabilidad y garantizando resultados reales para los pacientes”. La urgencia es mayor en los tratamientos renales.
Según Valdez, en Ecuador hay 20.800 personas en terapia sustitutiva, diálisis peritoneal o hemodiálisis, de acuerdo con cifras oficiales recabadas por la asociación del Ministerio de Salud Pública citadas por la organización de pacientes. Aseguró que entre el 80% y el 90% enfrenta algún nivel de afectación por la crisis.
“Varios compañeros con insuficiencia renal no han tenido suficientemente sus tratamientos: de tres diálisis semanales han bajado a dos, incluso a una”, dijo. “No hay medicina en los hospitales. Los compañeros tienen que adquirir medicamentos que van de 60 a 120 dólares por cada sesión”.
Mientras la nueva empresa se organiza, padres de niños que reciben atención en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz, en el centro-norte de Quito, testimoniaron a Ecuador Chequea que el costo de la crisis de falta de medicinas e insumos médicos ya se trasladó a sus hogares. Así, detallaron las graves consecuencias de cómo la falta de medicinas también golpea a sus hijos y a familias de bajos ingresos.
En la práctica, para una madre que compra anticonvulsivos diarios para su hijo, para una familia que busca anestesias antes de una operación o para un paciente renal que no recibe sus tres sesiones semanales, la reforma solo tendrá sentido si llega a tiempo y se traduce en medicinas disponibles.
La tía de un niño de cinco años con glucogenosis hepática y afectación renal dijo que le pidieron comprar anestesias, sondas y medicación para una operación. “No hay medicación, lastimosamente no hay medicación en los hospitales ahorita”, relató.
Otra madre, que acudió desde el sur de Quito por atención de traumatología para su hijo de tres años, dijo que tuvo que comprar una férula de 50 dólares y que incluso medicamentos básicos, como paracetamol, deben adquirirse afuera. Una madre de un niño con hidrocefalia contó que compra anticonvulsivos diarios por 9,50 dólares. Un padre de una niña atendida desde hace seis meses lamentó que “no hay ni lo mínimo”.
Por ahora, el Decreto 393 fija plazos acelerados para poner en marcha la nueva estructura. La disposición transitoria primera establece que, en un máximo de 60 días, el Ministerio de Salud deberá transferir documentación, bienes, contratos, procesos de contratación, sistemas tecnológicos y demás elementos necesarios para que la empresa asuma sus competencias. También dispone que se transfieran obligaciones derivadas de contratos de compra centralizada suscritos durante 2026.
Esa transición preocupa a los pacientes. Valdez sostuvo que el proceso “bastante acelerado” puede poner en riesgo la continuidad de servicios ya precarizados si no se ejecuta con controles claros. “No podemos permitir que estas reformas administrativas generen más retrasos, desabastecimientos y afecten directamente nuestra calidad de tratamiento y nuestra vida”, dijo.
En diálogo con Ecuador Chequea el especialista en políticas públicas de salud y exconsultor de la Organización Panamericana de la Salud, Fernando Sacoto, consideró que la medida no es nueva en la historia sanitaria del país. Recordó intentos anteriores de estructuras públicas para manejar medicamentos, como el Centro de Medicamentos e Insumos y Enfarma, y señaló que el Estado no ha logrado consolidar un mecanismo estable para comprar y abastecer de forma oportuna.
“Reducir el tema de la salud a comprar y abastecer medicamentos es una visión absolutamente restrictiva”, dijo Sacoto. “Antes de comprar necesito saber qué comprar”.
Para Sacoto, el riesgo es que el país intente resolver la escasez con una solución concentrada en hospitales, sin corregir el problema de fondo: una red pública débil, especialmente en el primer nivel de atención. A su criterio, los hospitales están atendiendo problemas que deberían resolverse antes, en centros de salud fortalecidos, con personal, tecnología y medicamentos.
“El hospital no puede funcionar si no se entiende como una red de servicios”, afirmó. “Hay que salir de la visión hospitalocéntrica de que el hospital es sinónimo de salud”.
Sacoto también advirtió que la compra no termina con la adjudicación. Requiere planificación, distribución y entrega en los puntos donde se atiende a los pacientes. Cuestionó los modelos basados en grandes bodegas intermedias, que pueden generar ineficiencias y riesgos de corrupción, y planteó que los proveedores entreguen medicamentos previamente definidos y planificados en los lugares donde deben usarse.
El Decreto establece que la nueva empresa podrá adquirir, distribuir y controlar inventarios; proveer equipamiento; ejecutar acciones de infraestructura; contratar servicios de apoyo; implementar sistemas informáticos; y prestar servicios a otras entidades de la red pública y complementaria. También señala que la ejecución del decreto no implicará recursos públicos adicionales “por parte del ente rector de las finanzas públicas”, sino que se financiará con recursos asignados al Ministerio de Salud y transferencias correspondientes.
A esto se suma el anuncio del gobierno de importación masiva de medicinas des de la India, que es uno de los mayores productores mundiales de medicamentos genéricos y vacunas, pero especialistas advierten que comprar barato no basta si Ecuador no cuenta con capacidad fuerte de control de calidad.
El exministro de Salud Francisco Andino dijo que India y China son grandes productores de principios activos farmacéuticos, pero alertó sobre los riesgos de depender de homologaciones externas sin evaluación nacional suficiente.
“Mientras tú no tengas la forma de evaluar laboratorialmente los fármacos, como era el desaparecido Instituto Nacional de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez, con registro sanitario laboratorial, y sigas homologando, posiblemente te van a seguir lanzando basura, no solamente de la India, sino de todas partes”, declaró Andino a Ecuavisa.
Andino sostuvo que el desafío del Gobierno será garantizar la eficacia de las medicinas que lleguen al país. “Sin control interno, sin soberanía de evaluación, puede ser un riesgo peor”, dijo. A su juicio, el problema de fondo no es solo la compra, sino el modelo de gestión del sistema, que debería ser descentralizado.
El Gobierno ha señalado que las medicinas importadas tendrán la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, FDA. Entre los medicamentos más demandados internacionalmente en la India están cardiovasculares, antidiabéticos, antiinfecciosos, respiratorios, gastrointestinales y oncológicos.

