Es falso que en 2040 el mundo se quedará sin agua 

Un video difundido en redes sociales presenta el año 2040 como el momento en que “el grifo se quedó callado para siempre”. La afirmación es falsa. Aunque existen proyecciones científicas que advierten sobre un aumento del estrés hídrico en distintas regiones del planeta, ninguna de las fuentes especializadas consultadas establece que en 2040 el agua se agotará globalmente o que los grifos dejarán de funcionar de manera definitiva. 


Qué verificamos: Un video que asegura: “2040: el año que el grifo se quedó callado para siempre”.

Lo que afirma: Que en 2040 se produciría un agotamiento del agua de tal magnitud que los grifos dejarían de suministrar de manera permanente.

Nuestra conclusión: FALSO. 

A quién involucra: Usuarios en redes sociales. 


¿Qué se dijo o qué circula?

Un video en el que asegura que en 2040 será el año en el que el mundo se quede sin agua . 

La frase presenta ese añocomo una fecha determinada en la que el suministro de agua desaparecería definitivamente.

Sin embargo, las investigaciones disponibles sobre el futuro de los recursos hídricos no plantean este escenario como un hecho global ni inevitable.

¿Qué dicen las fuentes confiables?

Ecuador Chequea, revisó varios estudios sobre el agua y lo que sucederá en 2020. Por ejemplo,el World Resources Institute (WRI) realizó proyecciones sobre el estrés hídrico para 2020, 2030 y 2040. Su estudio incluyó 167 países y diferentes escenarios climáticos y socioeconómicos. La institución proyectó que 33 países podrían registrar niveles extremadamente altos de estrés hídrico en 2040.

Esto no significa que esos países se quedarán completamente sin agua ni que los grifos dejarán de funcionar.

Además, hay que aclarar que el concepto de estrés hídrico mide la presión que las extracciones de agua ejercen sobre los recursos renovables disponibles. UN-Water explica que su indicador compara el volumen de agua dulce extraído para actividades humanas con el volumen de recursos renovables disponibles, considerando además las necesidades ambientales.

Por lo tanto, estar bajo estrés hídrico significa que existe una fuerte presión y competencia sobre el recurso, no que la cantidad disponible sea literalmente cero.

UN-Water también señala que la escasez puede gestionarse mediante reducción de pérdidas en los sistemas de distribución, reutilización segura de aguas residuales, desalinización y una mejor asignación del recurso.

El informe más reciente de seguimiento del indicador 6.4.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible advierte, además, que los promedios globales esconden diferencias muy grandes entre regiones, países e incluso cuencas de un mismo territorio.

El Banco Mundial recoge las proyecciones de WRI y señala que hasta 33 países podrían experimentar estrés hídrico extremadamente alto hacia 2040, pero lo presenta como un riesgo asociado al cambio climático y al aumento de la demanda, no como una desaparición mundial y definitiva del agua.

Además, las proyecciones de Aqueduct no corresponden a una predicción única e inevitable. WRI construyó sus estimaciones utilizando diferentes modelos climáticos y escenarios socioeconómicos para calcular posibles cambios en la oferta, demanda y estrés hídrico alrededor de 2020, 2030 y 2040.

¿Hay elementos manipulados u omitidos?

La publicación omite un elemento fundamental de contexto: si bien el aumento del estrés hídrico y de los riesgos de escasez de agua constituye un problema real en distintas regiones del planeta, las fuentes consultadas no respaldan la afirmación absoluta de que 2040 será el año en que el suministro de agua terminará “para siempre”. Esta interpretación presenta una proyección como si se tratara de una fecha límite para la existencia del recurso.

Además, las proyecciones sobre disponibilidad y estrés hídrico varían significativamente según el país y la región, y el año 2040 es utilizado en diversos estudios como un horizonte de modelización para analizar posibles escenarios futuros, no como una fecha determinada para la desaparición del agua. Es importante distinguir, además, entre estrés hídrico y la desaparición total del recurso: el primero se refiere a situaciones en las que la demanda de agua supera o se acerca a la disponibilidad de recursos hídricos, mientras que el segundo implicaría una ausencia absoluta del recurso.

Los escenarios proyectados también están condicionados por múltiples variables, entre ellas los cambios climáticos, el crecimiento y la distribución de la población, las condiciones económicas, los patrones de consumo y las políticas de gestión y conservación del agua. Por ello, no se trata de un escenario inamovible. Las medidas de adaptación, la gestión sostenible de los recursos hídricos y las políticas públicas pueden modificar significativamente las condiciones previstas para las próximas décadas.

¿Se puede probar la trazabilidad?

Parcialmente. Para contrastar la afirmación, se revisaron las proyecciones de WRI-Aqueduct, la metodología de UN-Water y documentos del Banco Mundial. Estas fuentes muestran que 2040 es un horizonte de proyección sobre estrés hídrico en determinadas regiones, pero no establecen que el suministro mundial de agua vaya a desaparecer. 

Nuestra conclusión

Es falso que 2040 sea el año en que los grifos se quedarán sin agua “para siempre”.

El World Resources Institute (WRI) elaboró proyecciones que muestran que varios países pueden enfrentar niveles extremadamente altos de estrés hídrico. Una de sus estimaciones situó a 33 países en esa condición para 2040. Sin embargo, el estudio no predice que esos países se quedarán completamente sin agua, mucho menos que el planeta entero perderá definitivamente su suministro.

El estrés hídrico tampoco equivale a que no exista agua. UN-Water utiliza este concepto para medir la presión de las extracciones de agua dulce sobre los recursos renovables disponibles.

Además, las proyecciones hídricas son escenarios construidos a partir de variables climáticas y socioeconómicas, no una fecha exacta para el agotamiento mundial del recurso.

Por tanto, no existe evidencia que respalde la afirmación de que en 2040 los grifos dejarán de suministrar agua para siempre. El video convierte las proyecciones sobre un problema real —el aumento del estrés y la escasez hídrica en determinadas regiones— en un acontecimiento global, definitivo y fechado que las fuentes científicas consultadas no sostienen.

Contexto adicional

El problema del agua es real y representa un riesgo creciente para distintas poblaciones y regiones del mundo. Según UN-Water, el estrés hídrico mide la proporción de agua dulce renovable que es extraída para satisfacer las demandas de los distintos sectores, considerando además las necesidades de los ecosistemas. 

Cuando este nivel aumenta, también crece la presión sobre los recursos y la posibilidad de competencia entre usuarios. Sin embargo, la situación no es uniforme: existen importantes diferencias entre países, regiones y cuencas hidrográficas, por lo que los promedios globales pueden ocultar problemas locales más graves. 

De hecho, UN-Water reportó que tres de las siete regiones analizadas presentaban niveles de estrés superiores al 25%, con situaciones especialmente críticas en el norte de África y elevados niveles en Asia Central y Meridional. 

Las proyecciones del World Resources Institute también muestran que determinadas zonas podrían enfrentar un aumento significativo del estrés hídrico en las próximas décadas. Sus modelos consideran distintos escenarios de cambio climático, crecimiento económico y demanda de agua, lo que evidencia que no existe una única trayectoria inevitable. 

Por ello, una comunicación precisa debería referirse al aumento del estrés hídrico, al riesgo de escasez y a posibles dificultades o interrupciones del suministro en determinadas zonas, en lugar de presentar 2040 como una fecha mundial a partir de la cual “los grifos” se quedarían sin agua para siempre. Además, las proyecciones actuales también contemplan la necesidad de mejorar la eficiencia en el uso del agua, fortalecer su gestión, proteger las fuentes y desarrollar medidas de adaptación para reducir estos riesgos.

Fuentes utilizadas

Karen Mantilla Ulloa
Karen Mantilla Ulloa
Licenciada en Periodismo con especializaciones en “Fake News” y Desinformación (RELIAL) y Periodismo de Visualización de Datos (DW Akademie y Desenredatos, Ecuador). Con más de 5 años de experiencia en medios digitales, como presentadora y reportera de noticias. También, escribo sobre temas científicos y culturales, combinando el rigor informativo con la claridad y el análisis de datos

artículos relacionados

Mantente conectado

26,000FansMe gusta
10,000SeguidoresSeguir
44,028SeguidoresSeguir

chequea