Conozca qué deben hacer los miembros de las Juntas Receptoras del Voto en Ecuador, cómo capacitarse, qué pasa si son suplentes y cuáles son las multas para las elecciones del 29 de noviembre.
Largas filas de estudiantes universitarios marcaron esta mañana el inicio de las jornadas de capacitación para quienes deberán integrar las mesas de votación en las elecciones de autoridades locales previstas para noviembre.
Entre la espera y el avance de las filas, varios estudiantes contaron a Ecuador Chequea que apenas recibieron el correo electrónico de notificación el viernes pasado, decidieron acudir durante los primeros días de capacitación para cumplir cuanto antes con este requisito y así evitar cualquier sanción.
La premura, explicaron, responde al próximo reinicio de clases en sus universidades, pues sus múltiples obligaciones académicas les impedirían asistir con facilidad o los obligarían a “escaparse” de clases para cumplir con la capacitación.
En cualquier caso, esta presencia masiva de universitarios fue lo más visible de la jornada inaugural de las capacitaciones. Esto porque los universitarios constituyen el grupo más numeroso entre quienes fueron seleccionados para integrar las Juntas Receptoras del Voto (JRV) en Pichincha.
Según Fabián Haro, director de la Delegación Provincial Electoral de Pichincha del Consejo Nacional Electoral (CNE), en esta provincia fueron designados 49.847 ciudadanos. De ellos, 38.797 son estudiantes universitarios, es decir, el 77,83% del total.
Pero ¿qué implica haber recibido el correo del CNE? ¿La capacitación es realmente obligatoria? ¿Un suplente también tiene que presentarse el día de las elecciones? ¿Qué ocurre si alguien no asiste? ¿Puede retirarse una vez instalada la mesa?
Ecuador Chequea revisó el Código de la Democracia, el reglamento vigente para los miembros de las Juntas Receptoras del Voto y las disposiciones emitidas por el CNE para explicar qué deben, y también qué no deben, hacer quienes comenzaron a ser notificados desde el 4 de septiembre.
Primero: recibir la notificación no es una invitación
La designación como miembro de una Junta Receptora del Voto establece, en la práctica, una obligación electoral, salvo que la persona se encuentre en alguna de las causales de impedimento o justificación previstas en la normativa.
Desde el 4 de septiembre, el CNE empezó a notificar a 288.949 ciudadanos seleccionados en todo el país para las elecciones seccionales y del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), que se realizarán el 29 de noviembre de 2026.
Las notificaciones, continuarán hasta el 14 de noviembre y pueden realizarse de manera presencial o mediante medios electrónicos, según el CNE, que también indica que haber recibido el nombramiento por correo electrónico es suficiente para que el ciudadano conozca oficialmente su designación. La entrega posterior de una notificación física no constituye, según el reglamento, un requisito indispensable para que la comunicación electrónica tenga validez.
En Pichincha, Haro explicó que el organismo realizará además notificaciones personales, principalmente cuando las universidades retomen sus actividades académicas.
“Nos corresponde notificar en forma personal a cada uno de los ciudadanos. ¿Cómo lo haremos? En las universidades, pero las universidades están cerradas al momento. Nos toca esperar que se abran, entren a clases”, explicó.
¿Por qué hay tantos universitarios?
La normativa electoral establece un orden de preferencia para seleccionar a los miembros de las JRV y ubica en primer lugar a los estudiantes legalmente matriculados en instituciones de educación superior.
Después aparecen empleados privados, servidores públicos y otros grupos habilitados.
Haro detalló que, además de los 38.797 universitarios seleccionados en Pichincha, existen 8.487 trabajadores de empresas privadas (17,30%), 2.392 servidores de instituciones públicas y alrededor de 170 ciudadanos residentes en determinadas zonas.
La capacitación es obligatoria
Las autoridades electorales recoradron que para estas elecciones se estableció que la capacitación será presencial y obligatoria y se extenderá hasta el mismo 29 de noviembre.
Quienes no asistan sin una justificación reconocida por la normativa se exponen a una multa equivalente al 10% de un Salario Básico Unificado, es decir USD 48,20.
Haro explicó que Pichincha prevé habilitar 75 puntos de capacitación: 67 funcionarán principalmente los fines de semana y ocho serán puntos fijos.
Al inicio de las jornadas, uno de los sitios habilitados es la propia Delegación Provincial Electoral.
El número de puntos aumentará progresivamente, especialmente cuando las universidades retomen clases.
“Muchas entrarán a partir del 15 de septiembre, otras entran en octubre”, explicó Haro. Esos centros educativos también serán utilizados como puntos de capacitación.
¿En qué consiste la capacitación?
La capacitación está dividida en cuatro fases fundamentales: instalación, votación, escrutinio y embalaje. La primera ocurre antes de que se abran las urnas.
El día de la elección, las juntas deben comenzar su instalación desde las 06:30. Los integrantes reciben el material electoral, comprueban su contenido y llenan los documentos correspondientes.
Después viene la fase de votación, desde las 07:00 hasta las 17:00. Durante ese período, los integrantes de la mesa deben verificar que cada elector conste en el registro electoral, revisar su documento de identidad, entregar las papeletas, garantizar el secreto del voto y completar los certificados correspondientes.
Una vez cerrada la votación comienza el escrutinio. “Los ciudadanos tienen que contar los votos, llenar las actas y entregar los resultados”, dijo Haro.
Finalmente viene el embalaje del material electoral y su entrega conforme al procedimiento establecido. Ese último paso es importante porque el trabajo de quienes permanecen integrando la mesa no termina automáticamente a las 17:00.
Si fui designado suplente, ¿también tengo que ir?
Sí. Este es uno de los puntos que más dudas genera entre los seleccionados.
Ser suplente no significa estar exento de capacitarse ni de presentarse el día de las elecciones.
“Tanto principales como suplentes deben acudir a capacitarse. ¿Por qué motivo? El día de la elección tienen que ir todos, principales y suplentes, tienen que llenar el acta de instalación”, dijo Haro.
La explicación coincide con el reglamento electoral, que dispone que la instalación de la JRV se realiza con la concurrencia de vocales principales y suplentes.
Esto significa que un suplente no debe interpretar su designación como una reserva que solo tiene que acudir si lo llaman después. Debe presentarse desde la instalación.
¿Entonces un suplente tiene que quedarse hasta el final?
No necesariamente. Una vez instalada la mesa, si están presentes los integrantes suficientes y el suplente tampoco es requerido para completar otra junta cercana, puede retirarse de acuerdo con las disposiciones de las autoridades electorales.
“Una vez, si la junta está integrada y no necesitamos apoyo a otras juntas que estén cercanas, los suplentes podrían retirarse”, explicó Haro.
La diferencia es fundamental: un suplente puede ser liberado después de presentarse e instalar la junta, pero no puede decidir por su cuenta simplemente no acudir.
Haro añadió que la firma del acta de instalación constituye una evidencia de la asistencia. “En caso de que uno no firme, simplemente es como que no hubiera asistido”, señaló.
¿Qué pasa si no voy?
Quien no concurra injustificadamente a integrar la Junta Receptora del Voto puede recibir una sanción equivalente al 15% del Salario Básico Unificado, USD 72,30.
La multa por no presentarse es independiente de la correspondiente a no haber realizado la capacitación.
Por eso una misma persona podría enfrentar consecuencias distintas por incumplimientos diferentes, siempre que no exista una causal legalmente admitida que permita justificar su ausencia.
A las 17:00 no termina todo
Las urnas cierran a las 17:00, pero después empieza una de las etapas más sensibles del proceso: el conteo de votos.
Quienes estén efectivamente integrando la junta deben permanecer durante el escrutinio, completar las actas y suscribir la documentación electoral correspondiente.
El artículo 278 Código de la Democracia sanciona el abandono injustificado de las funciones antes de que termine el escrutinio. Actualmente esa conducta constituye una infracción electoral grave que puede recibir una multa de entre seis y diez salarios básicos unificados, además de las demás consecuencias previstas en la legislación electoral.
Con el SBU vigente de USD 482, el rango económico va de USD 2.892 a USD 4.820.
Por eso existe una diferencia jurídica considerable entre no presentarse a integrar la mesa y abandonarla después de haber asumido funciones.

¿Qué no puede hacer un miembro de mesa?
Un miembro de mesa no puede inducir a un elector a votar por determinada candidatura u opción, permitir propaganda electoral dentro del espacio prohibido por la normativa ni obstaculizar el derecho al sufragio de una persona habilitada.
Tampoco puede aceptar el voto de alguien que no conste en el registro electoral, permitir que personas ajenas manipulen el material, realizar el escrutinio fuera del recinto establecido, destruir o alterar documentos electorales o impedir el trabajo de observadores acreditados.
El reglamento también prohíbe a los miembros de las juntas realizar declaraciones sobre los resultados electorales.
Eso no significa ocultar las actas: la normativa contempla mecanismos de publicidad de los resultados de cada junta y entrega de copias a sujetos políticos acreditados. La restricción busca evitar que los integrantes actúen como portavoces políticos o hagan interpretaciones personales de los resultados.
¿Existen razones válidas para no cumplir?
Sí. La normativa contempla distintas causales que pueden justificar el incumplimiento de la capacitación, la integración de una junta o el sufragio, siempre que estén debidamente acreditadas.
Entre ellas constan determinados problemas de salud o impedimentos físicos, situaciones previstas para embarazo y lactancia, calamidad doméstica grave, encontrarse fuera del territorio nacional, ciertas obligaciones propias del proceso electoral, algunos casos de personal sanitario de turno y personas privadas de libertad sin sentencia condenatoria ejecutoriada.
También puede justificarse a un miembro de JRV que no haya sido efectivamente notificado, de acuerdo con el procedimiento administrativo vigente.
Además, existe un grupo de personas que, por su función o condición, no deberían integrar una junta, entre ellas ciertas autoridades públicas, militares y policías en servicio activo, candidatos y otros casos especificados en el reglamento.
La existencia de una causal, sin embargo, no significa que baste con alegarla verbalmente. Debe existir respaldo documental.
¿Hasta cuándo pueden capacitarse?
El plazo se extiende hasta el propio 29 de noviembre. Haro explicó que ese día habrá personal del CNE en los recintos para brindar capacitación y asistencia a los miembros de las juntas.
“Las capacitaciones se extienden hasta el mismo día de la elección. Nuestro personal de capacitadores va a estar en los recintos electorales, capacitando y apoyando a los miembros de junta”, señaló.
Eso no significa que sea conveniente esperar hasta entonces. Quienes ya fueron notificados pueden cumplir con la obligación desde ahora y evitar que las actividades académicas, laborales o personales de las próximas semanas compliquen su asistencia.
Eso es precisamente lo que varios estudiantes explicaron este lunes a Ecuador Chequea mientras esperaban su turno: prefirieron acudir durante los primeros días para dejar cumplido el requisito antes de regresar a clases.
¿Cuántas juntas habrá en Pichincha?
Haro señaló que la provincia contará con 469 recintos electorales y mencionó la existencia de 7.127 Juntas Receptoras del Voto.
¿Hay preocupaciones de seguridad?
Haro dijo que, por el momento, la Delegación no ha identificado una preocupación específica que altere el operativo electoral.
Explicó que existen reuniones periódicas con el ECU 911 y las instituciones relacionadas con seguridad y que se está haciendo seguimiento anticipado a posibles novedades en los recintos.

