Afiliados indican que deben esperar meses para conseguir citas médicas y hasta un año para cirugías, lo que contradice el último dato oficial de que se obtiene una cita para medicina general en solo ocho días.
Afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS, consultados esta tarde por Ecuador Chequea, dijeron haber esperado varios meses por una cita médica y, en algunos casos, más de un año para una cirugía.
Así, testimoniaron demoras considerablemente mayores que las reflejadas en las últimas cifras difundidas por la entidad, correspondientes a abril pasado, de un tiempo promedio de espera de ocho días para una consulta de medicina general y de 85 días para recibir atención de un especialista.
En ese momento, el IESS informó que durante el primer trimestre había otorgado más de 713.000 citas adicionales frente al mismo período de 2025, lo que, según la institución, representó un incremento del 25%. También señaló que había “parametrizado” el sistema de agendamiento en el 41% de sus unidades de salud.
Hasta el cierre de esta nota, el IESS no respondía a un pedido de información sobre los resultados de esas y otras medidas anunciadas para reducir los tiempos de espera. Entre ellas consta la denominada “parametrización del sistema”, con la que la institución anunció la habilitación de unos 4.000 turnos adicionales. En febrero de este año, el propio IESS informó que otorgaba alrededor de 50.000 citas médicas al día.
Así, por ahora la entidad aún no presenta resultados actualizados de sus estrategias aplicadas en los últimos años sobre los tiempos de espera. En julio de 2024, por ejemplo, la Dirección del Seguro General de Salud Individual y Familiar anunció, entre otras acciones, un “Plan de Fortalecimiento de Establecimientos de Salud” y un “Plan de Atenciones en Consulta Externa y Cirugías Programadas de Fines de Semana”
Cerca de este mediodía, en los exteriores del Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín, una de las principales casas de salud del IESS, Diego Tamayo, afiliado de 41 años, dijo que esperó entre un mes y mes y medio por una cita de otorrinolaringología. Llegó desde Cotocollao porque, según explicó, en la unidad del IESS de ese sector no dispone de esa especialidad. “Podría decirse que sí tuve suerte por solo un mes de espera”, afirmó.
María Fernanda Martínez, de 45 años, quien recibe tratamiento por una malformación arteriovenosa cerebral y crisis convulsivas, señaló que sus controles se programan cada tres meses. Este jueves recibió sus medicamentos, pero aseguró que seis meses antes tuvo que comprarlos.
“Alrededor de 60 dólares, y eso pesa en el bolsillo”, dijo Martínez, quien viajó desde Cayambe. “Aportamos nosotros al Seguro Social y, como aportantes, debemos tener la atención y la medicación que es necesaria para nosotros”.
Jaime Guerrón, de 42 años, aseguró que su padre esperó aproximadamente un año para una cirugía de próstata. “Para que le operen y todo, fue como un año. Sí estuvimos atrás de esa operación bastante tiempo”, señaló.
No todas las experiencias fueron negativas. María Balseca, de 73 años y paciente por una enfermedad autoinmune, dijo que recibe controles cada tres meses y percibe una mejora cada vez que su médico le agenda automáticamente la próxima cita cada tres meses “Yo, que estoy ya algunos años, sí he visto que ha mejorado bastante”.
Maruja Monar, en cambio, debe viajar desde Ventanas, Los Ríos, hasta Quito, un trayecto de seis o siete horas, según contó. Sus citas pueden espaciarse tres meses y aseguró que cuando no existen medicamentos debe comprarlos.
A esas esperas se suma la dificultad para conseguir siquiera un turno. Judith, afiliada de 54 años, dijo que intenta obtener una cita de oftalmología por una ardencia ocular que arrastra desde hace meses. En su relato mencionó primero tres semanas de intentos y después señaló que llevaba 15 días buscando disponibilidad.

Como evidencia mostró una captura del chatbot de citas del IESS. En la pantalla aparece, efectivamente un mensaje de que “no existe disponibilidad para el establecimiento seleccionado”.
“Me levanto a las seis para ingresar al sistema y nada. En la noche igual me he quedado hasta las 11:00 y nada. Imposible”, contó Judith. “Que nos expliquen cómo tomar una cita porque ahora sí ya no sé qué hacer”, añadió.
Criterios técnicos
Consultados sobre el tema, dos especialistas, Natalia Sierra, socióloga y Patricio Camacho, analista de temas de seguridad social y exasesor en 2004 del representante de los afiliados ante el Consejo Directivo, Ricardo Ramírez, coincidieron en cuestionar que mejorar el sistema de citas puede ordenar la demanda, pero no necesariamente reducir los tiempos de espera si la capacidad médica, hospitalaria y presupuestaria sigue siendo insuficiente.
Sierra sostiene que agilizar las citas requiere que los hospitales tengan condiciones reales para atender a los pacientes. “Si no hay médicos, si no hay insumos, si no hay servicios de aseo, si no hay enfermeras, es decir, hay una serie de circunstancias”, afirmó. Según su análisis, cuando disminuye la capacidad de atención, las citas necesariamente se alargan.
La socióloga considera que la digitalización puede ayudar, pero no reemplaza la capacidad instalada. “Los sistemas de agendamiento facilitan, claro que facilitan, y está bien, pero es como yo quiero hacer el último, el sexto piso y no tengo el uno, el dos y el tres. ¿Sobre qué monto eso?”, explicó. Para Sierra, el problema debe analizarse como parte de una crisis más amplia de la prestación de salud.
También advirtió que la presión sobre el sistema aumenta a medida que crece la demanda de atención, mientras la capacidad del IESS, en su criterio, no se expande al mismo ritmo. Por eso plantea que la solución debe incluir infraestructura, personal, medicamentos, equipos y recursos suficientes, además de un sistema eficiente de citas.
Camacho, también consideró que el problema va más allá de la tecnología. “Esto no tiene nada que ver un sistema informático con la oferta que puede tener el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social”, afirmó al referirse a la capacidad del sistema para responder a la demanda de los usuarios.
Según Camacho, los retrasos se acumulan especialmente cuando un paciente pasa de medicina general a una especialidad y debe esperar 30, 60 o hasta 90 días. “Si tú no tienes presupuesto para la salud, no tienes para contratar más médicos porque sigue creciendo la población que demanda este servicio, sigue creciendo la demanda de medicamentos”, sostuvo.
Camacho también planteó que una parte de la solución pasa por que el Estado cubra sus obligaciones con el IESS.

