Autoridades, especialistas y representantes del sector agrícola apuntan a la prevención y a reducir las quemas como prioridades frente a la emergencia. El balance oficial de las 08:00 registró ocho incendios activos y cuatro controlados; solo cuatro de los 12 eventos tienen superficie cuantificada y suman al menos 1.370 hectáreas afectadas.
Los ocho incendios forestales activos con los que amaneció Ecuador hoy, jueves 13 de agosto, elevaron la preocupación por los daños sobre páramos, áreas protegidas, fauna, fuentes de agua y zonas rurales, y provocaron llamados de autoridades, especialistas y agricultores a reforzar la prevención y evitar prácticas que puedan iniciar o propagar el fuego.
El informe de a Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, SNGR, con corte a las 08:00, confirmó que la emergencia se concentra principalmente en el norte de la Sierra, con cuatro incendios activos en Imbabura, dos en Pichincha y dos en Carchi. Otros cuatro estaban clasificados como controlados en Pichincha, Carchi, Loja e Imbabura.
Asimismo, de los 12 eventos registrados en días recientes en este reporte oficial, solo cuatro incluían datos sobre la superficie afectada. En conjunto, estos sumaban al menos 1.370 hectáreas: 700 en el Parque Nacional Cotacachi Cayapas; 400 en Agua Azul, Loja; 250 en sectores de Calacalí, Quito; y 20 en La Concepción, Carchi.

Así, el mayor daño cuantificado corresponde al incendio de los páramos de la toma de agua de Iltaquí, dentro del Parque Nacional Cotacachi Cayapas. El reporte identifica este incendio como uno de los eventos de alto impacto y señala que las operaciones se desarrollaban en cuatro frentes, con apoyo terrestre y de un helicóptero equipado con un sistema Bambi Bucket.

Christian Rivera, especialista en gestión de riesgos; Adriana Moyano, subsecretaria de Patrimonio Natural del Ministerio de Ambiente y Energía; y Enrique García, agricultor e integrante de la Cámara de Agricultura de la Segunda Zona, que “el 99% de los incendios forestales son provocados” y también coincidieron en señalar a las acciones humanas como un factor central de prevención. Sin embargo, las causas concretas de los incendios actualmente activos no han sido determinadas, según Moyano.
Consultado por Ecuador Chequea, Rivera advirtió que las condiciones secas, la vegetación susceptible de arder y el viento favorecen una rápida propagación y elevan el riesgo tanto para habitantes de las comunidades como para los equipos de respuesta.
“El resultado es devastación de la flora, de la fauna y de generar peligro y riesgo a la vida de los comuneros y de los bomberos que participan en estas tareas de extinción del fuego”, dijo.
Las causas de los incendios actuales siguen bajo investigación
Moyano también señaló que las acciones humanas son, en términos generales, la principal causa de los incendios forestales, pero estableció una diferencia entre esa tendencia y los hechos bajo investigación.
“Actualmente, los incendios que están activos no se han identificado totalmente las causas; sin embargo, están en investigación”, afirmó la subsecretaria la primera hora de hoy en declaraciones a un medio radial.
García hizo un llamado a abandonar la práctica de quemar residuos de cultivos. “Principalmente que no hagan ese tipo de quema de desechos agrícolas, porque en realidad están perdiendo algo que es muy valioso, que es devolverle a la tierra la materia orgánica”, señaló.
Rivera coincidió en que los residuos de cosecha deberían aprovecharse mediante compostaje u otros mecanismos, en lugar de quemarse. También planteó que municipios y juntas parroquiales refuercen la prevención en sectores rurales y mejoren la recolección de basura en lugares donde la falta de servicio puede incentivar su quema. “Lo más fácil es quemar, pero se pone en riesgo al entorno”, sostuvo.
El fuego amenaza páramos, fauna y fuentes de agua
Rivera también advirtió sobre la pérdida de hábitat para especies silvestres y mencionó el riesgo para el oso de anteojos en la zona de Cotacachi. Los insumos proporcionados para esta nota, sin embargo, no contienen un balance oficial cuantificado de animales muertos, heridos o desplazados, por lo que no es posible dimensionar todavía ese impacto.
Moyano informó que en Pululahua fueron desplegados brigadistas de rescate de fauna silvestre junto con Bomberos de Quito, comunidades, el Fondo para la Protección del Agua, la prefectura y otras entidades.
El riesgo sobre el agua también cobra especial importancia en Cotacachi: el propio parte de Riesgos ubica el incendio de 700 hectáreas en los páramos de la toma de agua de Iltaquí. Rivera señaló que la destrucción de pajonales y páramos puede deteriorar ecosistemas que almacenan y regulan agua.
Moyano sostuvo que el Plan Nacional de Páramos busca precisamente proteger esos ecosistemas para garantizar agua para consumo humano, riego y generación hidroeléctrica, además de conservar biodiversidad y capturar carbono.
El difícil acceso complicó el combate
Según el informe de la SNGR el incendio en San Rafael, Otavalo, se produjo en un lugar de difícil acceso. En Espejo 1, cantón Mira, los bomberos informaron que no podían ingresar para combatir directamente las llamas y esperaban que el fuego se extinguiera de forma natural. En El Sixal, Carchi, un dron vigilaba el incendio porque el personal tampoco podía llegar al área afectada.
“Las dificultades que tenemos en los incendios son también por estas condiciones de los vientos y también el difícil acceso a las áreas en donde están los puntos calientes”, dijo Moyano.
Prevención rural, el punto de coincidencia
Rivera, García y Moyano también coincidieron que la respuesta no puede limitarse a apagar incendios después de que empiezan.
García pidió que prefecturas y municipios trabajen directamente con agricultores mediante reuniones, capacitación y campañas que expliquen el daño producido por la imprudencia.
Rivera reclamó una prevención más sostenida en parroquias rurales y una coordinación más fuerte con gobiernos locales. También pidió denunciar a quienes enciendan fuegos que puedan convertirse en incendios.
Moyano afirmó que el Gobierno desarrolla una campaña nacional de prevención y que ya hubo réplicas en Azuay, Chimborazo, Imbabura, Loja y Manabí. La funcionaria dijo además que, entre 2025 y 2026, el Ministerio recibió 25 denuncias de incendios forestales que posteriormente fueron remitidas a la Fiscalía tras el trámite administrativo correspondiente.
Según la subsecretaria, en los últimos cuatro años se realizaron 20 cursos de Brigadistas Especialistas en Manejo Integral del Fuego para 490 personas, y otras 507 personas de comunidades fueron capacitadas durante 2026.
“Es necesario pensar lo que hacemos porque puede afectar de manera incalculable como incendio forestal y, muchas veces, toma tiempo poder recuperar lo que se pierde”, dijo Moyano.

