Diana Atamaint fue presidenta del organismo electoral entre noviembre de 2018 y junio de este año, cuando una nueva mayoría le removió de esa función.
Luego de ocho años de permanecer en el Consejo Nacional Electoral (CNE), la mayor parte de ellos como su presidenta, Diana Atamaint renunció al organismo electoral.
La renuncia, con fecha del 19 de julio de este año, está dirigida al presidente del Consejo de Participación Ciudadana, Andrés Fantoni, quien deberá convocar al pleno del Consejo para tramitar y aceptar la dimisión.
Su reemplazo en el CNE es José Merino, quien ya ha actuado en el pleno, especialmente durante el tratamiento de la cancelación de Unidad Popular del registro de organizaciones políticas. En todas las votaciones sobre ese tema, Merino votó a favor de la resolución de cancelación de esa organización política.
El fin de una gestión
El 2 de agosto de 2018, Atamaint llegó al CNE transitorio nombrado por el también Consejo de Participación Ciudadana de transición, liderado por Julio César Trujillo (+).
El 20 de noviembre de ese mismo año integró el CNE permanente al que llegó con el auspicio de la Conaie. Fue presidenta del organismo electoral desde esa fecha hasta el 11 de junio de este año, cuando fue removida de esta función por parte de sus compañeros consejeros, que formaron una nueva mayoría y dignaron como presidente al consejero José Cabrera.
Tras su remoción, Atamaint continuó como vocal del CNE hasta este 20 de julio, cuando se conoció su renuncia. Como parte del organismo electoral ha organizado 19 procesos.
Atamaint cuenta con extensa trayectoria política. Fue diputada desde enero de 2007 hasta noviembre del mismo año. También fue asambleísta desde julio de 2009 hasta mayo de 2013.
Ejerció como asesora de la Alcaldía de Morona desde diciembre de 2013 hasta abril de 2014; fue subsecretaria regional del Ministerio de Agricultura desde marzo 2008 hasta febrero 2009, entre otros cargos.
Las reacciones
El asambleísta del ADN Andrés Castillo asegura que el organismo electoral tiene una institucionalidad extremadamente débil, con sus autoridades prorrogadas en funciones y sin que se puedan realizar modificaciones ya que el Código de la Democracia impide reformas un año antes de las elecciones, y el país vive en permanentes procesos electorales. «Debemos cambiar toda la organización del CNE», opinó.
Por su parte Franklin Samaniego, asambleísta correísta, considera que el CNE no «pudo estar en peores manos» ya que desde ese organismo y con Atamaint al frente, se ha vulnerado el sistema electoral y el derecho de los ciudadanos a elegir a sus autoridades.
Mientras que Andrés Quishpe, presidente de la UNE, manifestó que la renuncia de Atamaint representa lo desgastado que están las instituciones en el país. En el caso particular del CNE, el dirigente gremial asegura que Atamaint «le convirtió en alfombra de Carondelet y no en la casa de la democracia».

