InicioOpiniónEl silencio de los periodistas te afecta a ti
Gabriela Verdezoto Landívar
Gabriela Verdezoto Landívar
Periodista, geógrafa y Master en Literatura. Finalista del True Story Award 2024 por sus crónicas y reportajes de investigación. Colabora con diversos medios nacionales e internacionales.

El silencio de los periodistas te afecta a ti

¿Qué necesitamos para ser mejores ciudadanos, mejores padres, madres, colegas, amigos, deportistas, políticos, estudiantes, en resumen, personas? La respuesta es simple: estar informados. 

Si no sabes qué ocurre entre las paredes de la Asamblea Nacional, cantonal, barrial; si no sabes qué pasa en las instituciones que manejan tu dinero, tus impuestos, tus medicinas, tus calles, tus plazas, tu barrio, tu escuela; si no podemos contrastar lo que dice el poder, cualquier poder: el presidente de la comunidad, el concejal, el prefecto, los directores: de la selección de fútbol de tu país, del comité de padres de familia, de las instituciones públicas, privadas, los altos mandos militares, policiales, del gobierno…¿Cómo tomas tus decisiones diarias? 

La violencia contra periodistas, irónicamente, no afecta solo a los periodistas. En realidad, cada vez que un periodista calla, la violencia es contra todos, contra ti, contra mí. Tú tienes el derecho a estar informado, y para eso, necesitas voces diversas, puntos de vista diferentes, opiniones y datos sin censura de grupos económicos, políticos, criminales. El periodismo es el mejor antídoto para las noticias falsas y la manipulación de datos. 

Parafraseando una historia trillada y siempre actual: si un político te dice que afuera hace sol, y otra persona te dice que está lloviendo, el periodista saldrá a la calle y te dirá desde allí, si llueve o si hace sol. 

En una sociedad hiperconectada, en la que 7 de cada 10 habitantes del mundo usan redes sociales, el periodista es más necesario que nunca porque los ciudadanos se informan desde una pantalla, y son los periodistas los que salen (salimos) cada día a contar lo que pasa desde el afuera, un sitio cada vez más despoblado.

Ayer, Gisella Bayona, una periodista de vasto recorrido anunció que dejará de ser periodista para proteger a su familia. Hernán Higuera, otro gran periodista, dijo públicamente que dejaría de investigar el caso Progen (la compra del Estado de generadores eléctricos usados e inservibles en más de 100 millones de dólares) porque instituciones públicas tomaron represalias contra su esposa y su hijo. Roberto Aguilar, cronista político caracterizado por su mirada afilada y sus reflexiones duras contra el poder (ha demostrado que contra cualquier poder) tuvo que salir del diario Expreso porque hubo muchas presiones externas para callar su voz y su pluma. El propio diario Expreso está sobreviviendo un extenso y agotador proceso de seguimiento judicial en el que el Estado quiere retener el 40% de sus acciones. Mónika Silva, una veedora ciudadana que denunció corrupción en los poderes locales de Santa Elena y con la documentación que fue acumulando comenzó a seguir el hilo y llegar a irregularidades desde altos mandos del poder, fue asesinada. La primera hipótesis casi juramentada del Estado es que se suicidó. Antes de Mónika, su amigo, el comunicador Robinson Del Peso, fue baleado en su puesto de carne en un mercado de La Libertad (sí, la precarización laboral de los periodistas nos obliga a hacer periodismo y mil cosas más para llegar a fin de mes)

“Cuando silencian a un periodista nos callan a todos” “Debemos entender que somos nosotros los afectados” “Cuando entendamos que esta violencia es contra nosotros, pues ese momento tendremos la oportunidad o la chance de que pase algo. Si creemos que esta violencia es contra los periodistas, que sucede allá y no es nuestra. No pasará nada” son algunas de las frases que dijo Diego Luna en una entrevista con Carmen Aristegui, en 2024, dentro del lanzamiento del documental dirigido por Santiago Maza Estado de Silencio

El documental es duro y hace el recuento de cómo México se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo para la prensa, con más de 140 periodistas asesinados desde el año 2000.  Bueno, quizá estamos más cerca de lo que creemos: en Ecuador, sólo en 2025, hubo seis periodistas asesinados. 

En el informe semestral de 2026, Fundamedios registró más de 100 agresiones contra la libertad de expresión y de prensa. Esto significa que cada dos días un periodista es censurado, u hostigado, o enjuiciado, o recibe amenazas directas o discursos estigmatizantes (como el que vivió Gisella Bayona y que empujó a la periodista a renunciar a su trabajo). 

Dentro del mismo informe se evidencia que el primer agresor de periodistas, comunicadores y medios de comunicación es el Estado ecuatoriano, siendo responsable de 46 de las 100 agresiones registradas.

Vuelvo a repetir las palabras de Diego Luna, productor del documental Estado de silencio, colgado en Netflix (recomiendo mucho que lo vean) “Somos nosotros los afectados” Y por nosotros, Diego Luna quiso decir: tú y yo. Los ciudadanos, el pueblo, la profesora, la enfermera, el guardia, el chofer de bus, el taxista, la veci de las frutas, la deportista de alto rendimiento, el padre, el señor del gas, los defensores del agua, las comunidades indígenas amenazadas por las empresas extractivas, la gente de ciudades cada vez más grandes y menos planificadas, la persona que irá sentada a tu lado en el bus, en el metro o en tu propio auto. 

¿Vamos a dejar que sigan silenciado las voces que hacen contrapeso al poder, a cualquier poder?

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor/a y no reflejan la postura editorial de Ecuador Chequea.