El pesebre más grande de América Latina cobra vida en Quito

Este monumental pesebre se armó hace 25 años en Loja y hoy se lo puede admirar en Quito. Agrupa  1.500 figuras, 500 de ellas en movimiento. Conozca sus horarios, precios y la historia de sus creadores.

La frondosa copa de una palmera se inclina lentamente y oculta entre sus hojas a una joven pareja que llevaba un niño en brazos. Un grupo de soldados armados los perseguía. Cuando llegaron al lugar, buscaron a la familia, pero no la encontraron y continuaron su marcha. La familia logró escapar “con las justas”, como en una escena de una película de acción.

Sin embargo, no se trata de una película. Es una representación artística a escala, de la huida a Egipto de José, María y el Niño Jesús, perseguidos por soldados romanos.

Esta es la última de una serie de escenas que narran la historia de la Sagrada Familia, desde los desposorios de José y María, el nacimiento del Niño Jesús en Belén, hasta su huida a Egipto.

Se trata del pesebre más grande de Ecuador, con figuras realistas que se mueven y efectos de sonido que acompañan cada escena. El conjunto ocupa 280 metros cuadrados de la nave central de la Catedral Metropolitana de Quito.

Durante la noche de inauguración, hace pocos días, comprobamos que resulta prácticamente imposible recorrer todo el pesebre sin detenerse en cada escena ya que las figuras sorprenden por el realismo de sus movimientos y la precisión de sus detalles: María que recuesta al Niño Jesús en un pesebre, los pastores que acuden a conocerlo, los sabios de Oriente que le ofrecen oro, incienso y mirra, y José que, advertido en sueños por un ángel, huye con María y el Niño a Egipto.

Como si no fuera suficiente el nivel artístico, el religioso Alexis Arias, integrante de la Fundación Jimmy Arias Piedra, responsable de este pesebre itinerante, explicó que este año se incorporaron pequeñas luces de colores que parpadean y realzan la ambientación de las escenas bíblicas, a diferencia de las exhibiciones de años anteriores.

Arias precisó que el pesebre reúne 1.500 figuras que representan a personajes bíblicos y animales, entre ellos vacas, camellos y borregos. De ese total, 500 tienen movimiento. Muchas fueron importadas de talleres de Italia y España especializados en la elaboración artesanal de figuras religiosas para pesebres.

“Aquí les damos movimiento. Cuidamos la perspectiva y la posición de cada figura. No podemos colocarlas de cualquier manera. Buscamos que representen con la mayor fidelidad posible la época de Jesucristo. No vamos a encontrar aquí una figura ajena a ese tiempo”, explicó.

Indicó que seis personas necesitaron 45 días de trabajo diario para montar las más de mil figuritas del pesebre en la nave central de la Catedral hasta adquirir su tamaño y presencia “monumental”. 

¿Solo seis personas? Arias explicó que prefiere trabajar con un equipo reducido de especialistas para evitar accidentes y realizar una de las tareas más delicadas del montaje: instalar y ajustar los sistemas eléctricos y electrónicos que permiten mover las figuras. Esto, dijo, luego de recordar que, durante un montaje anterior, un colaborador colocó una flor y perforó sin querer el plástico de un río artificial. La fuga de agua obligó a los responsables a recogerla desde debajo de la estructura, en plena inauguración.

Luis Alberca Torres conoce bien esas dificultades. Es psicólogo clínico de profesión, pero lleva 23 años dedicado al montaje del pesebre. Aprendió el oficio junto al sacerdote Jimmy Arias Piedra, creador de la obra, quien falleció durante la pandemia.

“Gracias al Padre Jimmy que me enseñó, me pasó todos sus conocimientos”, recuerda Alberca, quien ahora tiene la responsabilidad de mantener ese legado.

La historia comenzó hace 25 años en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz, conocida también como iglesia de La Pradera, en Loja. Allí, el padre Jimmy Arias construyó un pequeño pesebre de apenas 10 metros cuadrados.

Con el paso de los años, la representación creció hasta alcanzar sus dimensiones actuales. 

El aumento de tamaño no ha sido la única preocupación de sus responsables. También buscan que las construcciones, los vestidos y las actividades representadas se aproximen a las condiciones históricas de aquella época.

Alexi Arias explica que han recurrido a investigaciones y publicaciones especializadas, entre ellas “Jerusalén en tiempos de Jesús”, de Joachim Jeremias, para orientar la ambientación.

Ese interés por el realismo obliga a revisar cada año incluso los detalles que el público difícilmente advierte. “Hay detalles que quizás para muchas personas pasan imperceptibles. Y a nosotros nos guiñan el ojo esos errores que los vemos”, comenta Arias.

La instalación tampoco se repite exactamente de un año a otro. Según Alberca, cada exposición incorpora cambios en la distribución de las escenas y nuevos elementos que dan vida al conjunto.

Esta vez, el equipo comenzó a trabajar el 17 de agosto. Tres integrantes permanentes de la fundación participaron junto con tres trabajadores contratados en Quito. Alberca asegura que lograron completar en aproximadamente mes y medio una labor para la que habían previsto dos meses.

Detrás de ese esfuerzo existe una motivación que los responsables consideran esencial: continuar el proyecto evangelizador del padre Jimmy Arias.

Para Alberca, las figuras, los movimientos y la ambientación tienen sentido cuando ayudan a los visitantes, especialmente a los niños, a comprender los relatos sobre el nacimiento de Jesús.

“Seguir con un legado que un sacerdote dio la vida por esto. Evangelizar mediante este pesebre”, responde cuando se le pregunta qué representa para él mantener la obra.

El proyecto también tiene una finalidad social. Según Alexi Arias, parte de los ingresos de la exposición se destina a la Fundación Padre Jimmy Arias Piedra, con sede en Loja, que brinda apoyo a personas de escasos recursos con problemas de salud mental, especialmente a jóvenes.

El pesebre ha recorrido distintos templos. En su anterior visita a Quito estuvo instalado en la Basílica del Voto Nacional y este año llegó a la Catedral Metropolitana.

Su siguiente destino todavía no está definido. La fundación ha recibido solicitudes para llevarlo a otros lugares, aunque sus integrantes desean regresar a Loja, donde nació la obra.

Allí, hace 25 años, el padre Jimmy Arias comenzó a construir un pequeño pesebre. Luis Alberca, que lleva 23 años trabajando en él, sigue pendiente de cada detalle de aquella creación que hoy ocupa 280 metros cuadrados.

Lo que debe saber:

El pesebre monumental está instalado en la nave central de la Catedral Metropolitana de Quito. Según Alexi Arias Piedra, la exposición abre todos los días, de 09:00 a 19:00. La entrada cuesta 3 dólares para adultos y 1,50 dólares para niños, estudiantes y personas con discapacidad.

La muestra abrió el 9 de octubre y permanecerá hasta el 6 de enero, con la posibilidad de extenderse hasta el 17 de enero, según sus organizadores.

Parte de los ingresos se destina a la Fundación Padre Jimmy Arias Piedra, con sede en Loja, que ayuda a personas de escasos recursos con problemas de salud mental, especialmente a jóvenes.

Juan Camilo Escobar
Juan Camilo Escobar
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central del Ecuador y Magíster en Periodismo Digital por la UDLA. Más de una década de experiencia cubriendo política local para Diario La Hora, también ha cubierto fuentes políticas, económicas y judiciales para Ecuadoradio, Radio Sonorama, Red Informativa Bolívar, Sistema Radial Colón y Corape.

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