Más bebés nacen con drogas en el cuerpo en Ecuador: los casos subieron 84% desde 2021

Entre 2021 y 2025, el número de recién nacidos con sustancias psicoactivas detectadas en el cuerpo pasó de 79 a 145 en Ecuador, según cifras del Ministerio de Salud Pública (MSP) recopiladas por una investigación periodística conjunta de seis medios latinoamericanos: Tierra de Nadie (Ecuador), Ruido (Argentina), Repórter Brasil, Plaza Pública (Guatemala), La Contratopedia Caribe (Colombia) y PopLab (México), con el apoyo de la organización argentina de verificación Chequeado. La serie periodística cruzó datos oficiales de los seis países y encontró un patrón común: cada vez se detectan más recién nacidos expuestos a drogas por el consumo materno durante el embarazo, y casi ningún país cuenta con estadísticas unificadas, protocolos de detección o seguimiento a largo plazo de esos niños.

Karla tiene 27 años y vive en Guayaquil. Sus tres hijos, de diez años, ocho y una bebé de un año, nacieron con síndrome de abstinencia: llegaron a este mundo vomitando y llorando, atravesando el retiro de una sustancia que nunca eligieron consumir. Hoy viven con su abuela; Karla lleva tres meses en recaída y dos sin visitarlos. Su historia es parte de la investigación realizada por la periodista Alina Manrique y publicada el 14 de septiembre de 2026. En esta se revela que Ecuador no aplica tamizaje toxicológico obligatorio al nacer, no tiene un protocolo estatal específico para estos casos y no existe un registro que permita saber qué pasa con esos bebés después del alta hospitalaria.

¿Cómo incrementaron los casos?

Según el MSP, citado por la investigación, la detección de sustancias psicoactivas en recién nacidos ecuatorianos pasó de 79 casos en 2021 a 145 en 2025, un incremento del 84%. Dentro de ese total, los bebés diagnosticados específicamente como «afectados por drogadicción materna» pasaron de 30 a 69 en el mismo período, un alza del 130%.

El crecimiento es mayor de lo que sugieren los números absolutos si se lo compara con la caída general de nacimientos en el país. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) citadas por la misma investigación, los nacimientos totales en Ecuador bajaron 17% entre 2021 y 2025, de 251.106 a 208.085, mientras los casos detectados subían 84%. Medida sobre el total de partos, la tasa de detección más que se duplicó: pasó de 3,15 a 6,97 casos por cada 10.000 nacimientos, un alza del 121%.

Con la cifra de 2025, de 145 casos en 365 días, resulta, en promedio, un caso detectado cada 60 horas. Es la lectura que usaron varios medios que retomaron la investigación, entre ellos France 24. Se trata de un promedio anual, no de una frecuencia real y constante: no implica que los casos se repartan de forma regular a lo largo del año, solo que, en total, ocurrieron con esa densidad promedio.

En Ecuador, los hospitales identifican la categoría farmacológica de la sustancia hallada: alcohol, cannabinoides, opioides, sedantes o hipnóticos, cocaína, otros estimulantes, alucinógenos o solventes volátiles, pero no el principio activo ni el compuesto exacto. El método de detección más usado es el examen de orina.

¿Más consumo materno de drogas o una mayor detección de casos?

Lo documentado: el aumento en el número de casos detectados y reportados por el MSP, la caída simultánea de nacimientos según el INEC, y el alza en la tasa de detección por cada 10.000 partos. Estos tres datos provienen de fuentes oficiales, tal como fueron sistematizados por el equipo periodístico en una base de datos que acompaña la investigación.

Lo que no está probado, y la investigación lo señala explícitamente, es si el aumento de 84% refleja más consumo materno de drogas o, en parte, una mejor o mayor detección por parte del personal de salud. Ninguna de las dos hipótesis puede confirmarse ni descartarse con los datos disponibles, porque Ecuador no realiza tamizaje toxicológico universal al nacer: se detecta solo cuando el equipo médico decide investigar, no de forma sistemática en todos los partos. Eso significa que la cifra oficial es, con alta probabilidad, un piso y no un techo: el número real de bebés expuestos a sustancias durante el embarazo podría ser mayor al reportado.

Tampoco existe información sobre cuántos de los 145 bebés detectados en 2025 recibieron seguimiento médico posterior, ni sobre qué les ocurrió en el mediano plazo. Ese vacío de información es, según la propia investigación, un patrón que se repite en casi toda la región.

¿Por qué el seguimiento no es suficiente? 

Ecuador sí cuenta con un mecanismo de seguimiento infantil general: el Control del Niño Sano, una prestación obligatoria de la Red Pública Integral de Salud que evalúa crecimiento, estado nutricional, desarrollo psicomotor, neurodesarrollo, inmunizaciones y alimentación, con derivación a un nivel superior si aparecen señales de alarma.

Pero, según encontró la investigación, ese control no es específico para bebés expuestos a drogas: no existe un registro nominal de estos casos, ni una cohorte que los identifique, ni un protocolo diferenciado, ni un indicador que permita saber cuántos de esos 145 bebés llegaron efectivamente a algún control. En la práctica, un bebé que nació con sustancias psicoactivas en el cuerpo entra al mismo sistema de seguimiento que cualquier otro recién nacido, sin ninguna marca que alerte sobre su situación particular.

¿Qué pasa en la región?

Ecuador no es un caso aislado. Según la misma investigación:

  • En Brasil, la exposición confirmada a drogas en menores de un año pasó de 122 casos en 2021 a 191 en 2025 (+57%), según el Sistema de Información de Enfermedades de Notificación Obligatoria (Sinan).
  • En Argentina, no existe un registro centralizado —el propio Ministerio de Salud de la Nación lo confirmó a los periodistas—, pero en el Hospital Fernández de Buenos Aires los nacimientos con diagnóstico positivo crecieron 185% en tres años: de 13 casos en 2023 a 37 en 2025, según su director, el toxicólogo Carlos Damin.
  • En México, el estado de Guanajuato pasó de 16 casos en 2021 a 37 en 2025 (+131%), según su Secretaría de Salud estatal, con una cifra que además no coincide con el conteo del sistema federal, lo que evidencia la dificultad regional para acceder a estadísticas confiables.
  • En Colombia, las intoxicaciones agudas en mujeres embarazadas pasaron de 22 casos en 2024 a 32 en 2025 (+45%), según el Instituto Nacional de Salud, que además reconoció no poder construir una serie histórica de recién nacidos expuestos.
  • En Guatemala, no existe registro oficial: la exviceministra de Hospitales, Linda Valencia, declaró a la investigación que «no se puede documentar si ha subido o bajado el problema».

En prácticamente todos los países relevados, con la parcial excepción de Brasil, se repite la ausencia de un protocolo nacional de detección y de un sistema de seguimiento a largo plazo para estos niños.

¿Hay protocolos?

Un dato corrobora, desde otra fuente independiente, la tendencia ecuatoriana. El Instituto Nacional de Salud Pública e Investigación (INSPI) publicó en enero de 2026 un análisis titulado «Uso y abuso de drogas en Ecuador», que revisó cerca de 5.000 pacientes atendidos entre 2018 y 2023 y detectó, entre otros hallazgos, casos de neonatos con síndrome de abstinencia asociados al consumo materno durante el embarazo, según reportó la revista Vistazo en un seguimiento publicado el 16 de septiembre de 2026, dos días después de la investigación regional.

Ese mismo seguimiento encontró que el MSP trabaja, junto al Ministerio del Interior, en un protocolo para definir cómo deben actuar los sistemas de justicia y de salud frente al consumo de drogas en general, no específicamente frente a bebés expuestos durante el embarazo. Se preveía una propuesta para septiembre de 2026, aunque el propio medio advirtió que la coyuntura electoral podría postergarla. El MSP no respondió a los pedidos de información y entrevista que le hizo Vistazo para ese reportaje. Hasta el cierre de esta nota, Ecuador Chequea no ha identificado un anuncio público del MSP sobre un protocolo específico para recién nacidos expuestos a sustancias psicoactivas.

Ese mismo seguimiento de Vistazo también reveló que la Estrategia Nacional de Salud Mental y Abordaje Integral del Fenómeno Socioeconómico de las Drogas 2023-2028, un plan gubernamental que contempla una inversión de USD 27 millones, incluidos casi USD 4 millones para encuestas nacionales de consumo que originalmente debían iniciarse este año, permanece en gran medida sin ejecutarse.

¿Por qué debería importarnos?

– La cifra oficial probablemente subestima el problema real. Sin tamizaje toxicológico obligatorio al nacer, la detección depende del criterio de cada hospital y cada médico, lo que abre la puerta a un subregistro similar al que la propia investigación documentó en Colombia, Guatemala y México.

– Un bebé detectado hoy no tiene garantizado un seguimiento diferenciado mañana. El Control del Niño Sano existe, pero no está diseñado para monitorear específicamente el desarrollo de niños expuestos a sustancias durante el embarazo, lo que dificulta detectar a tiempo secuelas de aprendizaje o neurodesarrollo que, según la evidencia médica citada en la investigación regional, pueden aparecer recién en la etapa escolar.

– La política pública sobre drogas en Ecuador está enfocada en el componente penal —la llamada «Tabla de Drogas»— y no en un abordaje sanitario específico para embarazadas y recién nacidos, según el seguimiento de Vistazo, lo que deja este fenómeno fuera del centro de la discusión pública sobre adicciones en el país.

¿Se puede hacer algo?

La propia investigación documentó una experiencia concreta en Ecuador. Julieta Sagnay, psiquiatra que atendió a mujeres embarazadas con consumo problemático dentro de un programa municipal en Guayaquil, afirmó a los periodistas: «Evitamos que 253 niños nacieran con síndrome de abstinencia, porque los tratamos durante el embarazo.» Sagnay aclaró que esa iniciativa no respondía a un protocolo estatal: «Efectivamente, no había un protocolo. Esto fue una iniciativa municipal.» Se trata de una declaración de la propia especialista, no de un dato verificado de forma independiente por un registro oficial, y corresponde a un programa que, según ella misma explicó, ya no cuenta con ese esquema de atención.

En la investigación regional, especialistas de otros países aportan pistas sobre qué funciona en sus contextos. En Argentina, María Noelia Nieves, secretaria del Comité de Estudios Feto-neonatales de la Sociedad Argentina de Pediatría, sostiene que el personal de salud puede obtener información sobre el consumo materno «con empatía… sin juzgar a la mujer». Mariela Roldán, presidenta de la Asociación de Psiquiatras de Córdoba, plantea que la solución pasa por informar antes del embarazo y, una vez detectado un caso, hacer seguimiento del niño o la niña a largo plazo. Ambas recomendaciones corresponden al contexto argentino y no han sido formuladas por autoridades ecuatorianas.

Entonces…

En Ecuador, el problema no es solo cuántos bebés nacen con sustancias psicoactivas en el cuerpo. Es que, una vez que salen del hospital, prácticamente nadie vuelve a preguntar por ellos.

Fuentes

Yalilé Loaiza
Yalilé Loaiza
Editora general de Ecuador Chequea. Corresponsal de Infobae en Ecuador. Tiene 14 años de experiencia en coberturas e investigaciones políticas, de derechos humanos y corrupción. Ha sido docente universitaria, ha recibido premios nacionales y regionales por su trabajo. Además, ha trabajado en proyectos de la cooperación internacional. Es presidente de Fundamedios.

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