Este explicativo se basa en la investigación original «Del gimnasio, a ser hallado descalzo en Baños: la travesía de Pablo Llanes» publicada por La Fuente – Periodismo de Investigación el 3 de agosto de 2026. Todos los datos, cifras y hallazgos citados corresponden a su reporte y metodología.
¿Qué se sabe del caso?
Pablo Llanes, un joven de 29 años, desapareció el miércoles 29 de julio en Quito y fue reencontrado con su familia luego de 53 horas, tras permanecer desorientado y ser hallado descalzo en Baños de Agua Santa. El caso combina un desenlace afortunado —el joven regresó sano y salvo con sus padres— con un punto de fricción que persiste: la Policía y la familia ofrecen versiones distintas sobre quién lo encontró y en qué circunstancias salió de su casa.
Cronología reconstruida
- 18h10, miércoles 29 de julio: Pablo Llanes sale de su casa en el sector de Monteserrín, en un taxi, con destino a un gimnasio en una zona comercial de Quito (Quicentro).
- 18h25: Llega al gimnasio. Según la reconstrucción del hecho, ingresa al baño y permanece allí al menos 13 minutos; al salir ya no llevaba la misma prenda con la que había ingresado, sino un saco amarillo que no le pertenecía.
- Horas siguientes: Es visto caminando por sectores como las calles El Comercio y Shyris, el boulevard de La Carolina y el Centro de Convenciones (CCI), donde se pierde su rastro por un tramo.
- 20h30: Reaparece en el sector de Quitumbe, donde se registra un retiro de 1.380 dólares desde su cuenta bancaria en un cajero automático.
- 23h00, mismo día: Su padre, Henry Llanes, comienza a preocuparse al no tener noticias de su hijo y le escribe sin obtener respuesta.
- 06h00, jueves 30 de julio: La familia confirma que Pablo no regresó a casa. Se activa la búsqueda: denuncia ante la Policía y la Dinased, difusión en medios y redes sociales.
- 23h10, viernes 31 de julio, en Baños de Agua Santa: Virginia Ramos, una emprendedora gastronómica de la ciudad, se detiene junto a su esposo al ver a un joven desorientado en la calle. Según su relato, Pablo se identificó con otro nombre («Pedro Morales») y dijo vivir en Patate; al pedirle la cédula, ella notó que los datos no coincidían. Le ofreció ayuda y lo llevó hasta la UPC más cercana.
- 23h45, viernes 31 de julio: Un contacto de la provincia de Tungurahua avisa por WhatsApp a la familia que el joven fue encontrado, 53 horas después de su salida de casa.
- Noche del 31 de julio: La Dinased traslada a Pablo hasta Ambato.
- 05h00, sábado 1 de agosto: Ocurre el reencuentro familiar en Quito.
El hallazgo: dos protagonistas de la historia
Según el relato de la familia Llanes y de Virginia Ramos, fue ella quien detectó al joven desorientado en la vía pública en Baños y decidió intervenir pese a lo avanzado de la hora. Ramos difundió el episodio en redes sociales —publicación que luego fue eliminada— acompañada de fotografías del joven y de su cédula, y con un mensaje que cuestionaba la falta de empatía de otras personas que lo habrían visto antes sin intervenir. Consultada directamente por La Fuente, Ramos confirmó la versión del padre y afirmó: «Mi corazón está feliz porque Pablo está con su familia».
Las versiones contradictorias
Aquí se concentra el punto más sensible del caso, según la reconstrucción de La Fuente:
- Versión de la familia y de Virginia Ramos: Pablo fue encontrado por la ciudadana en la vía pública, desorientado, y trasladado por ella a una UPC.
- Versión oficial (Dinased): El vocero Jairo Burbano señaló que el joven salió de su casa por una circunstancia de carácter personal y afirmó: «El ciudadano no estaba bajo un efecto de escopolamina, pero si estaba deambulando». Además, negó que haya sido la ciudadana quien lo encontró, atribuyendo el hallazgo directamente a personal de la Dinased mientras el joven deambulaba.
Henry Llanes, padre del joven, rechazó públicamente la versión policial, calificándola de contradictoria e irresponsable por carecer, a su juicio, de sustento. También defendió la trayectoria profesional de su hijo —beca en la Universidad San Francisco de Quito, experiencia como experto informático en el extranjero— para rechazar cualquier intento de cuestionar su reputación. La hipótesis de la familia apunta a que Pablo habría sido víctima de escopolamina, sustancia que —según señalan— se ha vinculado en redes sociales a un patrón similar en otros dos casos recientes cerca de centros comerciales en Quito.
Lo que aún está pendiente de confirmación
La Fuente – Periodismo de Investigación solicitó a la Policía Nacional que precise si a Pablo Llanes se le realizó un examen toxicológico y si este descartó la presencia de escopolamina, así como una explicación sobre la incompatibilidad entre las versiones acerca de quién encontró al joven. Al cierre del reporte original, la Policía había indicado que entregaría información en los días siguientes. Ecuador Chequea dará seguimiento a estas respuestas oficiales cuando estén disponibles.
Por qué importa este caso
El episodio se inserta en un patrón de preocupación ciudadana por presuntos casos de sustancias usadas para desorientar y robar a personas cerca de centros comerciales en Quito, según lo reportado por la familia. Al mismo tiempo, expone una tensión recurrente en casos de personas desaparecidas y luego halladas: la distancia entre la versión institucional y el relato de los propios protagonistas del hallazgo, un contraste que —de no aclararse con evidencia verificable como un examen toxicológico— puede alimentar desinformación y desconfianza en la respuesta oficial.
Fuente original: La Fuente – Periodismo de Investigación, «Del gimnasio, a ser hallado descalzo en Baños: la travesía de Pablo Llanes», 3 de agosto de 2026: https://periodismodeinvestigacion.com/2026/08/03/del-gimnasio-a-ser-hallado-descalzo-en-banos-la-travesia-de-pablo-llanes/

