Juan Carlos Aveiga asume como el octavo titular del Ministerio de Salud del gobierno de Noboa. Familiares de pacientes y especialistas esperan resultados inmediatos frente al desabastecimiento, las demoras en la atención, las fallas de coordinación hospitalaria y el alto gasto que deben asumir los hogares. Así lo testimoniaron a Ecuador Chequea.
Durante nueve meses Luis Alberto Mejía ha acompañado a su esposa durante su tratamiento contra el cáncer. Aunque ella recibe atención médica, Mejía asegura que su familia debe comprar algunos medicamentos porque el hospital no dispone de ellos.
“No hay absolutamente nada como para poder seguir adelante con los casos”, dijo Mejía a Ecuador Chequea afuera del Hospital de Especialidades Eugenio Espejo, en Quito. “Me mandan a comprar. Son bien caras las medicinas, al menos las del cáncer”, lamentó.
Su situación refleja en gran medida uno de los principales problemas que recibe Juan Carlos Aveiga Parra, designado ministro de Salud Pública por el presidente Daniel Noboa mediante el Decreto Ejecutivo 446, firmado el viernes 10 de julio de 2026. Aveiga reemplazó a Jaime Bernabé, quien permaneció poco más de dos meses en el cargo. Es el octavo titular de esa cartera de Estado durante la administración de Noboa, iniciada en noviembre de 2023.
Ecuador Chequea constató esta mañana que el caso de Mejía no era aislado, sino que reflejaba un problema común entre numerosos familiares de pacientes que, bajo una cubierta de latón improvisada entre los carriles de entrada y salida de las ambulancias, se resguardaban del inclemente sol del verano quiteño.
El nuevo ministro llega en medio de reclamos por falta de medicinas e insumos, operaciones aplazadas, pacientes derivados entre hospitales sin una solución definitiva, deficiencias logísticas y frecuentes cambios en la conducción del sistema público.
Por ejemplo, una familia testimonió que recorrió tres provincias buscando atención: Cristian Mejía llegó al Espejo de Quito desde Manabí con su madre, diagnosticada con cáncer y metástasis ósea. Antes buscaron atención en Manabí y Ambato, pero, según relata, no encontraron una unidad con capacidad para resolver el caso.
“Cuando llegamos al Eugenio Espejo no nos querían recibir ni dar una cama por la cantidad de gente que había”, cuenta. “Es completamente difícil la situación por los medicamentos”, dice conteniendo sus ganas de llorar.
Mejía cuenta que, mes a mes, su familia ha tenido que asumir una parte del tratamiento oncológico. La factura oscila entre USD 2.000 y USD 3.000, una suma que ha convertido la enfermedad en una carga no solo emocional, sino también económica.
La familia espera que un comité médico del hospital Eugenio Espejo autorice o facilite la medicina que requiere la paciente. Sin embargo, Mejía advierte que no se trata de cubrir una sola dosis: el tratamiento podría extenderse durante seis meses, un año o más, según la evolución clínica.
Su padre, Luis Alberto Mejía, también cuestiona la falta de respuestas en las provincias. “Hay mucha gente que viene de Manabí y, a veces, no tiene ni dónde quedarse”, señala.
Dos años entre hospitales sin obtener una operación
Enma Vargas afirma que su esposo, un adulto mayor con un problema de columna, lleva dos años esperando una consulta especializada y una eventual operación.
La búsqueda de atención los ha llevado de un hospital a otro. Primero acudieron al Hospital General Enrique Garcés, en el norte de la capital, donde dispusieron su traslado al Hospital Eugenio Espejo, en el centro norte. Sin embargo, al llegar allí, les informaron que la solicitud no constaba en el sistema y que debían regresar al Enrique Garcés.
“Ya nos tienen dos años así y no hay ninguna solución”, dijo Vargas. La mujer asegura que, cuando su esposo acude por dolor, la familia debe comprar desde paracetamol e inyecciones hasta materiales básicos.
“Nos han mandado a comprar hasta la jeringuilla para atendernos”, afirma.
Quince días sin diagnóstico
Holger Torres llegó desde el cantón Chillanes, en la provincia de Bolívar, con su esposa de 52 años. Dice que permanecen desde hace 15 días en el Hospital Eugenio Espejo y que todavía no reciben un diagnóstico definitivo.
“Estoy luchando por su salud”, dijo con voz pausada. La espera no solo la ha obligado a recorrer hospitales, sino también a pagar de su bolsillo medicamentos, inyecciones y materiales para los exámenes. Cada compra puede costarle entre USD 20 y USD 80.
“Aquí, de repente, le dan una pastilla. De ahí, las inyecciones y cualquier cosa que necesite para hacerse los exámenes, todo lo compramos”, cuenta.
Los tres testimonios recogidos por Ecuador Chequea muestran que la falta de medicamentos e insumos no es un hecho aislado. Las familias consultadas aseguran que han tenido que pagar de su bolsillo parte de los tratamientos, pese a que la atención en los establecimientos públicos debe incluir gratuitamente los procedimientos, los medicamentos y la rehabilitación necesarios.
Así, estos tres testimonios recogidos hoy por Ecuador Chequea ponen en duda el cumplimiento del más reciente ofrecimiento del presidente, Daniel Noboa,l de resolver los problemas de abastecimiento en los hospitales públicos. Una “gran compra de medicinas» de la India ofreció el 24 de mayo, dos días depúes de crear mediante el Decreto Ejecutivo 393, la Empresa Pública de Abastecimiento, Infraestructura y Logística en Salud (AIL E. P.), encargada, entre otras funciones, de adquirir y distribuir medicamentos e insumos, controlar inventarios y gestionar infraestructura y sistemas tecnológicos para la red de salud.
Estos testimonios también contrastan con el artículo 362 de la Constitución, que establece que los servicios públicos estatales de salud serán universales y gratuitos, y que comprenderán el diagnóstico, el tratamiento, los medicamentos y la rehabilitación necesarios.
¿Qué dice el Gobierno?
Hasta el cierre de esta edición ni la Dirección Provincial de Salud de Pichincha ni el Hospital Eugenio Espejo de Quito han respondido un pedido de información de Ecuador Chequea sobre su abastecimiento de medicinas y tiempos de espera para consultas y operaciones.
Sin embargo, como es de dominio público, el propio Ministerio de Salud Pública ha reconocido en varias ocasiones problemas económicos para el abastecimiento de medicinas. En su propio PLan Operativo Anual para 2026 establece, por ejemplo, que necesita alrededor de USD 687 millones para comprar los medicamentos y dispositivos médicos, pero en el Presupuesto General del Estado de 2026, aprobado en noviembre de 2025, el Ministerio de Finanzas asignó USD 368,6 millones para medicamentos, insumos y dispositivos médicos. Para febrero de 2026, la cifra se ajustó a USD 300,4 millones.
Ademas, informes técnicos del propio Ministerio a los que tuvo acceso Ecuador Chequea, con corte a diciembre de 2025, señalan que el abastecimiento promedio de medicamentos en la red del MSP era del 54,3%, 30,7 puntos porcentuales por debajo del nivel mínimo del 85% citado en el reporte. Así mismo, los reportes señalaban que el 90% de los contratos plurianuales vigentes para 2025 y 2026 no contaba con recursos asignados en el Plan Operativo Anual para cubrir sus pagos.
“El cambio de nombres no necesariamente trae soluciones”
Consultado por Ecuador Chequea sobre la expectativa de la gestión del ministro Aveiga, Kevin Valdez, presidente del Frente de Pacientes Renales del Ecuador, dijo que recibe el nombramiento de Aveiga con más incertidumbre que esperanza.
“El cambio de nombres no necesariamente se traduce en soluciones para quienes luchamos todos los días por sobrevivir”, afirma.
El colectivo representa a pacientes en diálisis, personas trasplantadas y ciudadanos que esperan un órgano. Valdez exige que la gestión del nuevo ministro sea evaluada mediante resultados verificables: abastecimiento efectivo, continuidad de la diálisis, atención especializada y fortalecimiento del sistema nacional de trasplantes.
“La enfermedad renal no espera. La diálisis no espera. Los órganos para trasplante no esperan. La vida no espera”, señala el pronunciamiento del Frente.
La organización también solicita una reunión inmediata con Aveiga para discutir la situación de los pacientes renales.
Compras ágiles, pero con controles
Camilo Salinas, salubrista y exministro de Salud, considera que la primera tarea de Aveiga debe ser acelerar la adquisición de medicamentos sin debilitar los controles de calidad.
“El debate no es a qué país se compre, sino la agilidad, la precisión y la calidad de la medicina que se va a adquirir”, sostiene.
Salinas señala que las compras internacionales deben verificar buenas prácticas de fabricación, almacenamiento, biodisponibilidad y bioequivalencia. También plantea que la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria, Arcsa, y una comisión técnica especializada revisen los productos que ingresen mediante compras corporativas.
La procedencia de un medicamento, por sí sola, no determina su calidad, dijo tras enfatizar que la verificación debe concentrarse en el fabricante, el registro sanitario, las certificaciones, los estudios técnicos, la trazabilidad de cada lote y las condiciones de conservación y transporte.
Salinas también advierte sobre el deterioro de los vehículos utilizados para distribuir medicamentos y propone convenios transparentes con operadores logísticos que tengan capacidad nacional. Cualquier contratación o cooperación privada debería contar con reglas públicas, indicadores de desempeño, controles de temperatura cuando sean necesarios y registros que permitan seguir los productos desde la bodega hasta el paciente.
Otra tarea pendiente, afirma, es revisar y pagar oportunamente las obligaciones con la red privada complementaria, que recibe pacientes cuando los hospitales públicos no disponen de determinadas especialidades, procedimientos o capacidad instalada.
Un sistema que atiende tarde
Daniel Simancas, especialista en salud pública, advierte que el nuevo ministro no enfrenta una sola crisis, sino la acumulación de problemas epidemiológicos, financieros y administrativos.
Entre ellos menciona la mortalidad materna e infantil, las enfermedades transmisibles, la tuberculosis, el VIH, la desnutrición crónica infantil, el sobrepeso, la obesidad y el incremento de enfermedades crónicas asociado con el envejecimiento poblacional.
A esto se suman, dice, la compra tardía de medicamentos, fallas de contratación, problemas de inventario, sistemas hospitalarios que no intercambian información y frecuentes cambios de autoridades y equipos técnicos.
Simancas sostiene que el modelo sigue concentrado en atender la enfermedad cuando ya apareció, en lugar de prevenirla.
El especialista pide fortalecer la atención primaria, la vacunación, la vigilancia epidemiológica, la salud materno-infantil y las intervenciones durante los primeros 1.000 días de vida.
Las primeras decisiones que podrán medirse
Aveiga no solo deberá anunciar nuevas compras. Para demostrar que la situación mejora tendrá que publicar información que permita seguir el dinero y los medicamentos.
En cualquier caso, ambos especialistas consultados por Ecuador Chequea coincidieron en que la gestión del ministro Aveiga deberá medirse a partir de diez resultados concretos y verificables, siempre que exista transparencia y acceso oportuno a la información pública:
- el porcentaje mensual de abastecimiento, desglosado por hospital y medicamento;
- la lista de productos agotados y el tiempo estimado para su reposición;
- el presupuesto solicitado, asignado, comprometido, devengado y pagado;
- los contratos adjudicados, los proveedores, los precios unitarios y los plazos de entrega;
- las fechas de recepción y distribución de cada lote;
- las listas de espera para cirugías y los tiempos promedio de atención por especialidad;
- las derivaciones pendientes entre hospitales;
- las deudas y prestaciones pendientes con la red privada complementaria;
- la continuidad de las diálisis, los tratamientos oncológicos y la entrega de medicamentos para enfermedades crónicas;
- los tiempos de respuesta a los reclamos de los pacientes.

