En plena época seca el consumo llegó a 240 litros diarios por habitante, según la Epmaps. Aunque las fuentes y los embalses se mantienen estables, la demanda elevada impide que el agua llegue con normalidad a sectores altos de La Merced, Alangasí, Píntag, San Antonio y Calacalí.
La Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) confirmó que mantiene horarios especiales de abastecimiento en cinco parroquias de Quito, por tercer verano consecutivo, debido a 57 días sin lluvias en la ciudad y al aumento del consumo de agua.
La entidad informó hoy que el consumo llegó a 240 litros diarios por habitante y pidió a sus más de 700.000 clientes que lo reduzcan para evitar bajas de presión o interrupciones del servicio, especialmente en los barrios ubicados en las zonas más altas de la capital. Epmaps aseguró, sin embargo, que por ahora no se ha reducido la disponibilidad de agua en las fuentes de abastecimiento.
Las restricciones por horas se aplican en sectores de La Merced, Alangasí, Píntag, San Antonio y Calacalí, principalmente en zonas altas. La empresa sostiene que las fuentes de abastecimiento no están afectadas y que el problema inmediato es el aumento de la demanda y la distribución desigual dentro de una red que funciona, en buena parte, por gravedad.
“Este es el tercer verano que nosotros tenemos implementados estos calendarios”, dijo a Ecuador Chequea Johana Patiño, gerente de operaciones de EPMAPS. La funcionaria los denominó “calendarios de abastecimiento”. En la práctica, implican una reducción diferenciada de las horas de servicio, dependiendo de la ubicación y la altura de cada barrio.
“Mientras más alto esté, es un poco menos de horas de servicio”, explicó Patiño.
Epmaps asegura que alrededor del 97% del Distrito Metropolitano de Quito recibe agua potable de manera continua, las 24 horas. El 3% restante corresponde, según la empresa, a sectores vulnerables a bajas de presión o interrupciones cuando aumenta el consumo.
El consumo llegó a 240 litros diarios
Los 240 litros reportados por Epmaps equivalen a 2,4 veces el extremo superior del rango de 50 a 100 litros diarios señalado en documentos de la Organización Mundial de la Salud para cubrir plenamente las necesidades personales y domésticas. La cifra supera en 50,9 litros, o cerca del 27%, el promedio de 189,1 litros registrado en el Plan Metropolitano de Desarrollo y Ordenamiento Territorial, PMOT, de Quito 2024-2033.
“Si una persona en un día normalmente consume para todas sus actividades básicas cinco galones de agua, ahora están utilizando 12”, señaló Patiño.
La empresa atribuye parte del incremento al uso de agua potable para lavar vehículos, regar jardines y asentar el polvo de las vías. Esos consumos, según Epmaps, reducen el caudal y la presión disponibles para los barrios ubicados al final de la red o en cotas más elevadas.
Patiño explicó que el agua desciende hacia los tanques de distribución y, desde allí, abastece primero a las zonas bajas. Cuando el consumo en esos sectores aumenta, los tanques pierden nivel y el sistema no logra impulsar o conducir suficiente agua hacia las partes altas. “Cuando existe este consumo elevado, a estas zonas no llega el agua como debería llegar”, dijo.
La afectación no responde, por ahora, a una reducción de la producción. Epmaps conduce, trata y distribuye aproximadamente ocho metros cúbicos de agua por segundo, volumen que se mantiene estable, según la funcionaria.
Esa cantidad equivale a unos 691,2 millones de litros diarios. Sin embargo, la cifra total no significa que toda el agua esté disponible de manera uniforme en cada barrio: la topografía, la capacidad de los tanques, el estado de las redes, la presión y los patrones de consumo determinan la continuidad del servicio.
Fuentes estables, pero una red bajo presión
Patiño aseguró que los embalses y fuentes que abastecen a Quito se mantienen en condiciones estables. Señaló que los embalses vinculados al sistema integrado Papallacta se encuentran sobre el 99% de su capacidad.
“Las fuentes en este momento aún no son afectadas por el verano”, afirmó. Mientras Quito atraviesa condiciones secas, agregó, en las zonas donde se originan algunos caudales se han registrado lluvias.
La capital se abastece mediante cuatro sistemas principales: Papallacta, La Mica-El Troje, Pita-Puengasí y las captaciones occidentales. A esos sistemas están conectadas unas 240 fuentes y 22 plantas de tratamiento, de acuerdo con Epmaps.
Para afrontar la temporada seca, confirmó Patiño, Epmaps realiza operaciones nocturnas para recuperar los niveles de los tanques, incorporó más tanqueros e instaló depósitos móviles en sectores con dificultades. También ejecuta maniobras para retirar aire de las tuberías, limpiar redes y redistribuir caudales.
Obras previstas para Calderón y el suroriente
Por ahora, Epmaps espera reducir los problemas de abastecimiento mediante dos proyectos. En Calderón se construyen líneas de conducción y una planta de tratamiento que, según Patiño, comenzaría a abastecer desde 2027 a Calderón, Calacalí y San Antonio.
Actualmente, esos sectores se encuentran al final de una red alimentada desde la planta de Bellavista, una condición que los vuelve más sensibles a la caída de caudales y presión.
Para La Merced, Píntag y Alangasí está en construcción la línea Tanque Volcán El Chorro. El Municipio informó en abril pasado que la obra tendrá 3.446 metros de tubería, costará unos 4,8 millones de dólares y dispondrá de un plazo de ejecución de 18 meses. El proyecto busca aumentar el caudal del sistema hasta 140 litros por segundo.
El PMOT 2024-2033 reconoce que la expansión urbana ha incrementado la presión sobre el agua, especialmente en las parroquias surorientales y nororientales. El documento menciona expresamente el crecimiento de la dotación en Alangasí, La Merced, Píntag, Tumbaco, Cumbayá, Pifo y Puembo.
La Epmaps registró 728.352 abonados hasta julio de 2026, con una tasa promedio de crecimiento anual del 1,70%.
Una vulnerabilidad que no se limita al verano
El problema de Quito no se reduce al comportamiento individual durante los meses secos. El antesmecionado PMOT 2024-2033 advierte que el consumo de la población ya se encuentra por encima de la cantidad de agua ofertada y que la ciudad depende en gran medida de fuentes ubicadas en páramos andinos fuera de su núcleo urbano.
El documento también señala que casi todas las captaciones de agua ubicadas dentro del Distrito Metropolitano están en zonas vulnerables a movimientos de masa. También advierte que en eventuales escenarios climáticos más extremos, habría una disminución de hasta el 10% en la cobertura de agua potable.
“El aumento de la temperatura promedio y períodos de sequía pueden afectar a la capacidad de almacenamiento de agua de los páramos. En escenarios extremos se estima una reducción del 10% de la cobertura en el servicio urbano de agua potable, pues se podría abastecer al 90% de la demanda en casos de sequía y pérdida de páramo”, señala.
El plan señala que el 98,9% de la población tenía acceso a agua por red pública, según el censo de 2022.
“La ciudad se encementa”
Ricardo Buitrón, especialista en ambiente e integrante de Acción Ecológica, sostuvo que el incremento del consumo está relacionado con el crecimiento urbano, la autorización de nuevas urbanizaciones y la pérdida de áreas con vegetación.
“La ciudad se encementa”, dijo Buitrón. Según el especialista, la impermeabilización del suelo reduce la infiltración de lluvia y afecta la recarga de acuíferos.
El PMOT 2024-2033 coincide en que la expansión urbana y el manejo inadecuado del agua aumentan la proporción de suelos impermeables. También reconoce deficiencias en la protección de microcuencas, laderas, quebradas y ríos.
Buitrón cuestionó además la falta de políticas sostenidas para reutilizar agua, incorporar sistemas eficientes de riego, ampliar la infraestructura verde y controlar los consumos industriales. Planteó que urbanizaciones e industrias deberían tratar y reutilizar sus aguas residuales para actividades que no requieren agua potable, como el riego.
El especialista consideró necesario que los ciudadanos reduzcan usos no esenciales, como el lavado de vehículos con manguera, y utilicen sistemas de riego por goteo. Pero advirtió que la responsabilidad no debe concentrarse únicamente en los hogares.
“La responsabilidad también es del ciudadano, pero de las políticas de la Alcaldía”, afirmó.
La temporada seca vuelve a mostrar una desigualdad física y territorial: mientras la mayoría de Quito conserva agua las 24 horas, los barrios altos reciben menos horas de servicio cuando aumenta el consumo en las zonas bajas.

