La democracia funciona sobre un acuerdo fundamental: los ciudadanos toman decisiones basadas en información verídica, confiable y precisa. Pero cuando la desinformación se propaga sin control, ese acuerdo se rompe. Los votantes pierden confianza en los procesos electorales. Las instituciones pierden legitimidad y la democracia misma se tambalea.
Esto que parece catastrófico, pero que sucede en las democracias alrededor del mundo; es precisamente lo que hace que el fact-checking, es decir el chequeo riguroso de hechos, se ha convertido en una herramienta defensiva esencial para la democracia.
Este artículo es nuestra forma de contarles, desde el núcleo de nuestra redacción, qué hacemos y por qué lo hacemos.
La amenaza: desinformación erosiona la confianza democrática
La desinformación intencional –en nuestro ecosistema la malinformación: que parte de hechos o datos reales, tergiversados para inducir al error– y la misinformación (información falsa sin intención maliciosa) representan ahora una amenaza existencial para la democracia. Por eso, los países, organismos internacionales y periodistas observan la desinformación como un riesgo democrático.
Mira algunos números:
- En Estados Unidos, casi 60% de los ciudadanos están insatisfechos con el estado de la democracia, y 72% están preocupados por la propagación de información falsa (USC Center for Inclusive Democracy, 2024).
- En América Latina, la desinformación durante procesos electorales es un desafío persistente y creciente, especialmente en plataformas de redes sociales que son canales primarios de participación política.
- Investigadores de Stanford advierten que «adversarios domésticos y extranjeros han utilizado la desinformación para desatar caos en procesos democráticos, socavar normas democráticas y debilitar la confianza en instituciones públicas».
¿Cómo funciona el daño?
a desinformación debilita la democracia en tres frentes:
Erosiona la confianza electoral: Narrativas falsas sobre fraude electoral, la seguridad del voto o la integridad de los conteos hacen que los ciudadanos duden de que sus votos cuenten. Esto reduce la participación y, más grave aún, lleva a rechazar resultados legítimos. Hemos visto esto en Ecuador.
Amplifica la polarización: La desinformación es especialmente efectiva para dirigirse a comunidades vulnerables y amplificar divisiones existentes. Investigadores del 2021 Intelligence Community Assessment encontraron que actores extranjeros usan propaganda en redes sociales específicamente durante momentos de agitación civil.
Debilita instituciones: Cuando ciudadanos no creen que sus autoridades electorales, jueces, o medios de comunicación son confiables, las instituciones democráticas pierden legitimidad. Sin legitimidad, la democracia se convierte en un cascarón vacío.
Las tecnologías modernas, especialmente las redes sociales y ahora la inteligencia artificial, permiten que la desinformación se propague «rápido y a gran escala de forma anónima, barata y eficiente», según advierte la Stanford Digital Policy Incubator. Lo que antes eran campañas de rumores limitadas ahora son tsunamis de información falsa.
El fact-checking sí funciona
Verifiquemos a los chequeadores: ¿qué prueba tenemos de que el fact-checking funciona? Hablemos con datos: En un estudio conjunto entre Dartmouth y otras universidades (2025), investigadores examinaron cómo información verificada y bien presentada impacta la confianza electoral.
En Europa, cuando Meta muestra una advertencia de fact-checker a usuarios que están a punto de compartir desinformación:
- El 53% decide voluntariamente NO compartir
- En España específicamente: 59% no comparte
Estas son decisiones reales de personas reales en el momento exacto en que iban a amplificar una mentira. Casi 6 de cada 10 españoles cambió de decisión gracias a una verificación.
¿En TikTok? En la UE, cuando ven advertencia «contenido no verificado», 30.95% de usuarios deciden no compartir el video. Respetuosa con libertad de expresión. Efectiva.
Cambio de creencias: el impacto medible
Una investigación del MIT (2024), publicada en Nature Human Behaviour, analizó qué pasa cuando etiquetas de advertencia de fact-checkers aparecen en Facebook, Instagram y X.
Los resultados:
- La creencia en desinformación se reduce en promedio 27.6%
- La intención de compartir información falsa cae 24.7%
Aquí viene lo importante: estos efectos funcionan incluso con personas que desconfían de los fact-checkers. Entre escépticos:
- Reducción en creencia: 12.9%
- Reducción en intención de compartir: 16.7%
Esto demuestra que no es un efecto de cámara de eco donde solo los que ya confían en verificadores responden.
Cambio de comportamiento: cuando la gente actúa diferente
Un estudio de diciembre 2025 liderado por Julia Cagé (Sciences Po, París) fue más allá: no solo preguntó si la gente creía menos, sino si actuaba diferente. Encontró que cuando los usuarios ven que su propio contenido compartido fue verificado como falso, tienen el doble de probabilidades de borrarlo ellos mismos y además es menos probable que compartan desinformación en el futuro.
El chequeo funciona en todas partes
En 28 experimentos simultáneos realizados en Argentina, Nigeria, Sudáfrica y Reino Unido, investigadores encontraron que el fact-checking no solo redujo falsas creencias, sino que estos efectos persistieron más de dos semanas después. La efectividad fue consistente en todos los contextos culturales y políticos.
En Dartmouth University (2025), cuando se compartió información verificada sobre seguridad electoral, la confianza en las elecciones aumentó incluso entre votantes escépticos:
En EE.UU., entre republicanos que desconfiaban de las elecciones de 2020:
- Control (sin intervención): 33% creía que Biden ganó legítimamente
- Con información verificada: 44% (prebunking) a 39% (fuentes creíbles)
En Brasil, hubo resultados similares tras las elecciones de 2022. Esto importa porque muestra que las personas sí responden a los hechos, incluso cuando son escépticas. La investigadora de USC, Mindy Romero lo resumió así: «A menudo escuchamos que las personas no responden a los hechos, pero nuestros experimentos aumentaron la precisión de las creencias, incluso entre aquellos que comenzaron con ideas no respaldadas por evidencia».
Cómo el fact-checking restaura confianza
Proporciona un contrapeso a la desinformación
Mientras que la desinformación circula sin filtro, el fact-checking ofrece verificación rigurosa basada en evidencia. En el primer semestre de 2025, Meta removió más de 5 millones de ads falsos en la UE. Más de 83.000 fueron eliminados específicamente por violar políticas de desinformación.
Es transparente en su metodología
Las organizaciones de fact-checking de calidad, especialmente las que siguen los Códigos de Principios del IFCN (International Fact-Checking Network), son públicamente transparentes sobre cómo seleccionan, investigan, escriben y corrigen sus verificaciones.
Separa actores de audiencias
Un estudio en la American Journal of Cultural Sociology propone que el fact-checking actúa como un «suplemento reflexivo a los medios de comunicación de la esfera civil», ayudando a separar a audiencias de actores cuando estos carecen de autenticidad y credibilidad. Dicho de otra forma: cuando un político miente, el fact-checking te lo señala. Eso te permite evaluar al político, no solo creer lo que dice porque sale en pantalla.
El contexto regional: América Latina necesita verificadores
Por qué el fact-checking es crítico en la región
América Latina enfrenta desafíos específicos que hacen que el fact-checking sea más esencial, no menos:
- Instituciones débiles: En muchas democracias frágiles de la región, instituciones fuertes que podrían contrarrestar desinformación —medios independientes robustos, partidos políticos ágiles, organizaciones de sociedad civil sofisticadas— aún son incipientes.
- Redes sociales como canal primario: A diferencia de regiones donde la TV o prensa escrita aún dominan, en América Latina las redes sociales son el canal principal para política y participación. Esto amplifica exponencialmente cómo se propaga la desinformación.
- Presión democrática: Múltiples países en la región muestran signos de erosión democrática, desde restricción de libertades civiles hasta captura de instituciones electorales. En este contexto, verificadores independientes actúan como guardianes.
Los chequeadores signatarios del IFCN
Seguramente has visto en nuestra web o redes sociales o nos has escuchado repetir que Ecuador Chequea es signatario de la IFCN (International Fact-Checking Network) –el único en Ecuador. No lo decimos como eslogan, pero lo repetimos porque no todo lo que se llama «fact-checking» defiende la democracia.
Algunos actores politizan el fact-checking, favoreciendo ciertos candidatos o ideologías. En Ecuador incluso vimos una “verificadora” creada por actores vinculados al oficialismo, por suerte, tras los pronunciamientos de LatamChequea y de la IFCN, esa cuenta dejó de publicar.
¿Qué es el IFCN? Es la red global de verificadores fundada en 2015 por Poynter Institute, que estableció Códigos de Principios que garantizan calidad, rigurosidad y que estandarizó ciertas normas que, cualquier verificador real, debe cumplir. Para ser signatarios, las organizaciones deben demostrar, con revisiones periódicas, que cumplen con:
- No partidismo y equidad: Verificar usando los mismos estándares para cada verificación, sin concentrar fact-checking en un lado del espectro político
- Transparencia de fuentes: Explicar públicamente de dónde viene la información
- Transparencia de métodos: Ser claros sobre cómo seleccionan, investigan, escriben y corrigen
- Financiamiento transparente: Revelar quién financia el trabajo
- Correcciones abiertas: Cuando se comete un error, corregirlo clara y públicamente
Estos principios garantizan que el fact-checking es una herramienta de democracia, no un arma política.
Aquí puedes ver la lista de los verificadores que son signatarios
¿Y LatamChequea? Es una red de chequeadores de toda Latinoamérica, Estados Unidos, España y Portugal, que publican notas en español o realicen proyectos enfocados en hispanos o latinos. Esta red es liderada por Chequeado, pionero de verificación en Argentina y Latam. Comenzó en 2014 y actualmente reúne a 47 organizaciones de 20 países.
Entonces…
La desinformación no es un problema de información. Es un problema de poder. Cuando alguien puede convencer a millones de personas de algo falso, sin consecuencias, tiene poder para socavar elecciones, deslegitimar instituciones y erosionar la confianza cívica que sostiene la democracia.
El fact-checking es la respuesta más directa que hemos encontrado: tomar poder devolviendo poder a la verdad. En lugares como Ecuador, donde instituciones aún están en construcción y donde redes sociales son el campo de batalla político, verificadores como Ecuador Chequea no son lujo, son una forma de resistencia, de protección y de misión.
Fuentes
- International Fact-Checking Network: https://ifcncodeofprinciples.poynter.org/
- https://ifcncodeofprinciples.poynter.org/signatories
- Disinformation and Electoral Integrity (NDI): https://www.ndi.org/sites/default/files/Disinformation%20and%20Electoral%20Integrity_NDI_External_Updated%20May%202019%20(1).pdf
- Misinformation poses a bigger threat to democracy (Nature): https://www.nature.com/articles/d41586-024-01587-3
- Public Trust in Elections Increases With Clear Facts (Dartmouth): https://govt.dartmouth.edu/news/2025/08/public-trust-elections-increases-clear-facts
- What to know about disinformation (Stanford): https://news.stanford.edu/stories/2022/04/know-disinformation-address
- Disinformation and Democracy (Cambridge Press): https://www.cambridge.org/core/books/disinformation-misinformation-and-democracy/disinformation-misinformation-and-democracy/59415F67974B4853CAEDEFB9E8AEA27D
- Disinformation in Latin America perspective (IFEX): https://ifex.org/disinformation-elections-fact-checking-and-beyond-the-view-from-latin-america/
- Ensuring Information Integrity in Electoral Processes in the Americas (CSIS): https://www.csis.org/analysis/ensuring-information-integrity-electoral-processes-americas
- Building Trust in US Elections (TrustLab): https://www.trustlab.com/post/building-trust-in-us-elections-the-critical-role-of-monitoring-for-election-misinformation
- Misinformation is eroding confidence in democracy (Brookings): https://www.brookings.edu/articles/misinformation-is-eroding-the-publics-confidence-in-democracy/
- El fact-checking funciona: la evidencia sobre la verificación y la lucha contra la desinformación (Maldita.es) https://maldita.es/politicas-publicas/20260312/el-fact-checking-funciona/

