David Castillo
David Castillo
Director académico y profesor investigador de la carrera de Derecho - Universidad Hemisferios. Candidato a doctor en Derecho por la Universidad Austral de Buenos Aires. Redes sociales: X (jdcastel) - IG (davidcastillo.aguirre)

Mi héroe

Soy adoptado. Lo he contado en diversas ocasiones. Por medio de mis propias palabras y también por escrito. No es algo que oculte, pues mi adopción es, sin lugar a duda, una historia llena de amor. Como toda gran historia, esta tiene un héroe. Una persona capaz de realizar hazañas extraordinarias por el bien de los demás. Así son los héroes. No piensan en sí mismos y sus decisiones marcan la vida de los demás para siempre.

Mi mamá cuenta que tomó la decisión de llevarme a casa sin consultarlo con él. Lo llamó para decirle que «tenía una sorpresa». La sorpresa era yo. El tercer hijo, luego de dos niñas, que habían decidido adoptar. Mi papá no se quejó. Tampoco pidió explicaciones. Llegó a casa con un regalo y me ahijó desde aquel día hasta la eternidad. Mi corta edad no me permitía entender la magnitud de lo que estaba pasando: un hombre había decidido recibirme como su hijo a pesar de no llevar su sangre. Hizo lo que otro no pudo o no quiso. La nobleza de su acto es la que define el espíritu de este hombre dueño de un corazón tan grande que nunca entendió de estirpes, sino de amor.

Desde entonces, ese hombre se convirtió en mi papá. Me enseñó a caminar y a cuidar a quienes amo. Me acompañó en cada partido de fútbol y gritó mis goles con orgullo. Cuidó de mí cuando estaba enfermo. Me aconsejó en las caídas y festejó mis victorias. Siempre estuvo ahí. Esa es su forma de amar: estando presente para quienes lo necesitan. Sin objeciones ni condiciones. Han pasado 35 años y todavía me pregunto si algún día podré tener el corazón tan grande como para significar tanto en la vida de alguien más. Como para ser el héroe de alguien más.

Quizás sea todo ese amor recibido el que nunca me hizo dudar de mi condición. Aunque seamos diferentes en muchos aspectos, llevo conmigo su legado y el orgullo de decir que soy su hijo. Su acto de amor fue tan grande que desafió los tan estrictos límites biológicos para demostrar, con su propio testimonio, que el título de papá no es algo que solo se pueda merecer por imposiciones naturales, sino también por el mérito propio de amar y cuidar a alguien más sin condiciones. Ese honor no es para todos.  

Usted, ¿todavía cree que no existen los héroes?

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