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Lolo Miño
Lolo Miño
Maria Dolores Miño es abogada especializada en derecho internacional, derechos humanos y derecho constitucional. Ha trabajado en la Comisión Interamericana de DDHH, Fundamedios y ha sido consultora de varias ONGs y organismos internacionales. Dirige el Observatorio de Derechos y Justicia y es docente de pregrado y posgrado.

El test del pato

Los estadounidenses tienen una expresión que va más o menos así: “si se mueve como pato, nada como pato y grazna como pato, debe ser un pato”. La idea es que, desde el sentido común, es fácil saber qué son las cosas, a partir de las características obvias que muestra al mundo. Me acordé de la frase a propósito de la polémica acerca de si Ecuador vive o no una dictadura ahora mismo.

Podría aburrirles con una explicación larga sobre las diferencias entre dictadura y autocracia, o el concepto de deriva autoritaria, pero en consideración a su tiempo, propongo un ejercicio más dinámico, a partir del “test del pato” que menciono arriba.   Lo realmente relevante no es si efectivamente estamos en una dictadura a partir de los conceptos académicos que describen esa figura, sino por qué algunas personas están empezando a sostener esto. Y, los que, como yo, tienen la costumbre masoquista de mirar a diario las noticias, notan que algo se mueve, grazna y nada de forma muy particular. Veamos.

  1. Tenemos una Corte Constitucional que, por tratar de cumplir con su función de contrapeso del poder, sufrió un ataque frontal y directo del Ejecutivo y sus influencers, con marcha incluida y letrero en la vía pública. Después de estos incidentes, la Corte ha dejado en el congelador varias acciones de inconstitucionalidad sobre leyes promovidas desde el partido de gobierno. No sé si será una casualidad.
  2. Tenemos órganos del sistema electoral que a vísperas de elecciones, modificaron el calendario de elecciones con base en un informe reservado, y en los últimos meses, han proscrito a varios partidos, casualmente aquellos que podían haber albergado a candidatos del correísmo, cuyo partido fue suspendido también. En algunos casos, los supuestos hechos que originan las sanciones datan de hace dos años. Aunque todo acto contrario a la normativa electoral debe investigarse y sancionarse, no deja de llamar la atención el momento en el que actúan.  
  3. Tenemos alcaldes altamente populares y con amplias posibilidades de reelección, a quienes justo en estas épocas, se les ha iniciado procesos penales. Uno de ellos fue privado de la libertad con base a un informe reservado.  Cuando tres jueces levantaron esa medida por considerarla desproporcional, fueron suspendidos.
  4. Tenemos dirigentes sociales y activistas judicializados. Sus cuentas bancarias han sido congeladas sin ninguna explicación.
  5. Tenemos que los pocos medios de comunicación críticos que aún quedan, son objeto de diversas formas de hostigamiento: tributario, societario y digital.
  6. Tenemos, además, que los abogados que defienden a personas o empresas percibidas como enemigos del gobierno, son acosados, vilipendiados y hasta investigados penalmente.
  7. Tenemos una denunciante de posibles actos de corrupción asesinada. No hubo expresiones de solidaridad del gobierno, pero sí se apuraron a decir que se había suicidado. Acto seguido, una activista que ha venido exigiendo justicia por ese caso, fue enjuiciada por una tontería y condenada a cumplir 30 días de cárcel.
  8. Cuatro niños fueron detenidos y ejecutados por la Fuerza Pública, y en lugar de solidarizarse con las familias, se hizo desde el Estado una rueda de prensa donde se amenazó a los defensores de DDHH que hablen mal de las  FFAA.
  9. Hemos perdido la cuenta de la cantidad de estados de excepción que se han declarado desde enero de 2024 hasta la fecha, sin resultados visibles en la reducción de la inseguridad, la que curiosamente, va en aumento.
  10. Un periodista publicó una investigación que comprometía al gobierno. Su hijo fue eliminado del programa de prácticas médicas de un hospital público y su esposa desvinculada de su trabajo en la función pública.

Podría seguir con mi lista, pero creo que entienden el punto. No tiene sentido que, de manera coordinada, varios funcionarios y asambleístas del partido de gobierno ataquen en redes a quienes creen que el país vive en dictadura, pues finalmente es su opinión. Menos sentido aún tiene afirmar esto no es posible porque hay elecciones, como si aquello por sí solo fuera garantía de democracia. Si no, pregunten en Venezuela o en Nicaragua. Y aún menos sentido tiene, hacer todo esto cuando se tiene 21% de apoyo popular, según encuestas recientes.

Lo importante es lo que la gente percibe a diario. Esos pequeños y aparentemente inofensivos movimientos-“jugadas maestras”- que se traducen en el imaginario popular, como ausencia de contrapesos, justicia selectiva, desprecio por la vida humana y sabotaje a la participación política.  

Frente a lo evidente, el sentido común reacciona:  Si camina como pato, nada como pato y grazna como pato, debe ser pues, un pato. 

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor/a y no reflejan la postura editorial de Ecuador Chequea.