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David Castillo
David Castillo
Director académico y profesor investigador de la carrera de Derecho - Universidad Hemisferios. Candidato a doctor en Derecho por la Universidad Austral de Buenos Aires. Redes sociales: X (jdcastel) - IG (davidcastillo.aguirre)

Copiar y pegar

Hace días que vengo pensando en lo que dijo Roberta Zambrano. A plena luz del día, en las instalaciones de una Universidad, la política realizó una apología de la copia que me dejó sin palabras. Debo confesar que, al inicio, pensé que se trataba de algún tipo de montaje realizado con inteligencia artificial. Resultó que el video era real. Desde entonces, he procurado ordenar mis ideas para compartir mi opinión sobre estas desafortunadas declaraciones que, como ustedes supondrán, me interpelan de manera directa debido a mi trabajo.

Voy a comenzar por el qué. Parece una locura tener que explicarlo, pero copiar no es lo correcto. Visto desde la moral, va contra la ética, pero sucede que también es ilegal. En una institución educativa, el plagio constituye falta grave. Es uno de los peores comportamientos que un estudiante puede cometer. Fíjese en el verbo rector: cometer. Porque el plagio es una infracción que implica deshonestidad académica y, por tanto, debe ser erradicado de nuestras instituciones. De ahí mi sorpresa cuando alguien pretende defender o justificar la copia.

Ahora me refiero al quién. Se supone que las autoridades de un país tienen el deber de guiar a los ciudadanos hacia el bien. De eso tratan sus funciones: buscar el bien común. Esto hace que mi indignación se multiplique. Que una autoridad, alguien que, por si fuera poco, estudió Derecho, tenga el desparpajo de contar alegremente que ha cometido una infracción debería escandalizarnos. Lo peor es que no solo lo declaró públicamente, sino que, además, lo hizo sin ningún tipo de vergüenza. Al contrario, se vanaglorió. Tan insólito como real.

Para finalizar, hablaré sobre el dónde. Es que una cosa es contar que cometiste plagio en tu círculo más íntimo y otra, mucho más delicada, es hacerlo frente a un grupo de estudiantes y en una Universidad. Precisamente en el lugar en el que el plagio es rechazado y castigado, Zambrano, como desafiando a la academia, lo pregonó. Toda una afrenta para quienes, día a día, luchamos contra la deshonestidad intelectual. Si es que no creo en los valores que promulga una institución, al menos debería respetarlos cuando estoy en sus instalaciones.

A mí me preocupa mucho que una autoridad valore la copia como algo bueno y transmita ese mensaje a las nuevas generaciones. “Copiona, pero Prefecta” según sus propias palabras, Zambrano no sabe que sus palabras afectan a la academia y, por ende, a toda la sociedad. Dicho de otro modo, Zambrano copió y ahora decidió pegar.

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor/a y no reflejan la postura editorial de Ecuador Chequea.