Sin resultados en el sexto día de búsqueda de Lizbeth Bushi en el río Machángara

Bomberos, policías y familiares buscan por sexto día a Lizbeth Bushi en el río Machángara. La familia pide más rescatistas especializados.

Minutos antes del mediodía de hoy, los desgarradores gritos de “¡Lizbeth! ¡Lizbeth!”, que un grupo de jóvenes lanzaba a todo pulmón, una y otra vez, desde el fondo de la quebrada del río Machángara, podían oírse cien metros más arriba, en un puesto temporal de mando de los Bomberos de Quito, instalado a la altura del redondel de Cumandá, en el centro de la ciudad. Desde allí se monitoreaban, por sexto día consecutivo, las labores de búsqueda de Lizbeth Bushi, una joven de 29 años que habría sido arrojada al río por un amigo de su novio.

Aunque, en ese momento, el responsable del operativo informaba que todavía no había resultados, los jóvenes continuaban recorriendo las riberas del río. Vestían camisetas blancas con el rostro de Lizbeth y mensajes en los que se pedía ayuda para encontrarla. Algunos de ellos sondeaban las aguas sucias y caudalosas con dos gruesos palos de madera.

Así, según el capitán de bomberos Juan Carlos Ganchala, las operaciones comenzaron tras una alerta recibida el domingo a través del ECU 911 y que el trabajo se desarrolla bajo un operativo interinstitucional en el que participan el Cuerpo de Bomberos, la Policía Nacional, con sus unidades especializadas, y personal del Municipio de Quito.

Ganchala, informó los equipos de rescate han recorrido al menos 20 kilómetros de operaciones ribereñas desde la denominada “zona cero”, donde realizan inspecciones con sondas subacuáticas, sobrevuelos con drones e ingresos de rescatistas equipados con trajes secos, diseñados para operar en contacto con el agua contaminada del río.

Según Ganchala, los equipos habían recorrido ocho kilómetros entre San José de Monjas y el puente de Guápulo. Desde allí, la búsqueda se extendía por aproximadamente otros 13 kilómetros hasta la central hidroeléctrica de Cumbayá.

El capitán explicó que las tareas de este día, el sexto día consecutivo de búsqueda, se concentran en continuar la búsqueda río abajo mediante drones y operaciones de rescate vertical, debido a que gran parte del cauce presenta barrancos y zonas de difícil acceso. Los sobrevuelos permiten identificar puntos donde posteriormente descienden los rescatistas con sistemas de cuerdas para inspeccionar las áreas encañonadas.

Indicó que el operativo mantiene desplegados equipos en sectores como El Molino, Paluco y la hidroeléctrica de Cumbayá, considerados puntos estratégicos dentro del área de búsqueda.

Ganchala señaló que, desde el inicio del operativo, unas 60 personas participan diariamente en las labores de rastreo. El trabajo se coordina mediante un puesto de comando que asigna sectores específicos a cada grupo para evitar duplicar recorridos y optimizar la cobertura del río.

Pasadas las 12:00 se volvía a escuchar los gritos desgarradores de los jóvenes familiares y amigos que se seguían buscando por su propia cuenta algún indicio. 

Al verlos desde lo alto de la quebada, Norma, la hermana mayor de Lizbeth, se sintió agradecida por el apoyo no solo de sus familiares, sino también de una veintena de amigos que se hicieron presentes. Con la voz quebrada, les agradeció su ayuda.

Además de este agradecimiento, Norma también expresó un reclamo: la familia necesita que más rescatistas especializados ingresaran a los puntos del río a los que ellos no podían llegar.

“Necesitamos personal de rescate que pueda ingresar a la parte de abajo. Personas preparadas, adecuadas para buscar a mi hermana”; dijo luego de explicar que en uno de los sectores existe una formación parecida a una piscina, un espacio donde el agua gira antes de continuar su recorrido. Los familiares no pueden entrar allí. Por eso solicitaron la presencia de buzos o de equipos capacitados para trabajar en aguas contaminadas, profundas y de difícil acceso.

Norma aseguró que, durante los últimos días, los propios familiares y amigos habían descendido a la quebrada para buscar algún indicio. Habían caminado por las riberas, inspeccionado rincones y preguntado en sectores donde existen cavidades que algunas personas utilizan como refugio.

La familia, dijo, aún se aferra a una posibilidad de que Lizbeth no hubiera caído al agua o que hubiera logrado salir del cauce y se encontrara refugiada en alguno de esos espacios.

“Tenemos la esperanza de encontrarla con vida”, manifestó con la voz quebrada tras recordar que han pasado cinco días y una noche sin noticias. 

Así, lamentó que la ausencia de su hermana se convirtió en una pregunta imposible de responder. Lizbeth vivía con su padre y con su hijo. Ahora, ninguno de ellos sabía qué decirle al niño.

“No encontramos palabras de consuelo para mi sobrino ni para mi padre, es desesperante”, manifestó.

Aunque agradeció la colaboración de agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros, Dinased, insistió en que se requiere una mayor presencia de especialistas en rescate acuático porque quedaban zonas que no habían sido revisadas de manera suficiente.

Esa percepción llevó a los allegados de Lizbeth a organizarse por su cuenta. Un grupo descendía por un lado; otro esperaba río abajo. Los hermanos de la joven que vivían en el exterior regresaron al país y se sumaron a los recorridos y a las gestiones ante las autoridades. “Todo hemos dejado. No nos vamos a mover”, dijo

Además, de su preocupación por la búsqueda, también cuestionó el desarrollo del proceso judicial contra el hombre investigado por la desaparición de Lizbeth, Cristian Gonzalo V., quien fue procesado por el presunto delito de desaparición involuntaria y permanece con prisión preventiva.

Dijo que según la información recibida por la familia, un juez había dispuesto 90 días de instrucción fiscal. Norma afirmó que posteriormente conocieron que el procesado permanecía en dependencias de la Fiscalía, en Iñaquito, y no en un centro de privación de libertad.

La hermana de Lizbeth pidió explicaciones sobre esa situación y sostuvo que el investigado no debía recibir privilegios. También mencionó supuestos vínculos familiares y laborales del procesado con instituciones públicas. Estas afirmaciones forman parte de su testimonio y deberán ser verificadas por las autoridades correspondientes.

“Él no tuvo compasión de hacerle lo que le hizo a mi hermana, una madre, una hija, una persona noble. Pedimos que se haga justicia”, insistió.

Norma también rechazó la versión de una caída accidental. Aseguró que existirían testigos que habrían visto al sospechoso arrastrar a Lizbeth hacia la quebrada y arrojarla al río. Esa versión deberá ser corroborada por la Fiscalía mediante testimonios formales, pericias y otros elementos de la investigación.

Juan Camilo Escobar
Juan Camilo Escobar
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central del Ecuador y Magíster en Periodismo Digital por la UDLA. Más de una década de experiencia cubriendo política local para Diario La Hora, también ha cubierto fuentes políticas, económicas y judiciales para Ecuadoradio, Radio Sonorama, Red Informativa Bolívar, Sistema Radial Colón y Corape.

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