Hoy en día, basta un mensaje en un grupo de WhatsApp, un video compartido miles de veces o un titular que confirme nuestras sospechas para que demos por cierta determinada información. Y con frecuencia, lamentablemente, la reenviamos antes de cuestionarnos quién la produjo, qué evidencia la sostiene o a qué momento en particular corresponde. Y es en este breve y pequeño acto cotidiano en el que participamos todos en la construcción del debate público y en el que, asimismo, podemos contribuir incluso, sin advertirlo y sin mala intención, a su total deterioro.
Por eso, el décimo aniversario de Ecuador Chequea ofrece una ocasión perfecta para reflexionar sobre esta responsabilidad que tenemos, nos guste o no, todos los ciudadanos. Desde su nacimiento, en octubre de 2016, Ecuador Chequea ha situado, precisamente, la verificación en el centro de su trabajo periodístico. Por ello, su aniversario nos insta a reflexionar sobre el valor que cada uno de nosotros concedemos a los supuestos hechos divulgados mediática y masivamente cuando formamos nuestras opiniones y tomamos cualquier decisión colectiva. Y es que, en un país como el nuestro marcado por la polarización política, las noticias falsas –conocidas como fake news– encuentran terreno fértil, precisamente, cuando la indignación reemplaza al examen reflexivo y la afinidad política se convierte en el único criterio de credibilidad. Y a ello se suman los deepfakes, es decir, las imágenes, audios y videos generados o alterados mediante inteligencia artificial que pueden atribuir a una persona palabras o actuaciones que nunca existieron en la realidad. Por ello, requerimos mayor conciencia, porque la apariencia de autenticidad exige, en mayor o menor medida, una comprobación que vaya más allá de lo que creemos ver o escuchar, es decir, que vaya más allá de la sola apariencia de la percepción.
Y esta problemática tiene inevitablemente una dimensión democrática. Para exigir responsabilidades política o jurídica, evaluar una política pública o decidir el voto necesitamos distinguir entre los hechos comprobados, las interpretaciones diversas y obviamente las falsedades divulgadas públicamente. Cuando esta distinción se pierde, el debate queda expuesto a la manipulación. Además, la posibilidad de falsificar contenidos puede servir de excusa para desconocer las evidencias que sí son auténticas. Así, la desinformación perjudica tanto por lo que logra hacernos creer como por la desconfianza que instala y masifica. En Ecuador, debemos por tanto incorporar la verificación a nuestros hábitos. Revisar la fuente original, comprobar la fecha, leer más allá del titular y contrastar todo tipo de afirmación con fuentes independientes son precauciones necesarias e ineludibles en el contexto actual. Pero, también debemos aceptar que, en ocasiones, corresponde inclusive suspender nuestro juicio de valor, porque reconocer que todavía no sabemos es también una forma de honestidad intelectual. Y esta exigencia debe ser mayor cuando el contenido coincide perfectamente con nuestras convicciones, debido a que la comodidad de sentirnos confirmados puede debilitar nuestro juicio crítico. Y esta responsabilidad alcanza a los medios de comunicación tradicionales y digitales, que están jurídica y éticamente obligados a verificar y rectificar; a las autoridades, cuyo discurso debe poder contrastarse; y, a las plataformas en general, de las que cabe exigir transparencia y respuestas frente a la manipulación. Asimismo, alcanza a cada uno de los ciudadanos que comparten información. Y es que la lucha contra la falsedad debe sostenerse, por parte de todos y todas, en evidencia, métodos públicos y educación crítica, preservando siempre la libertad de expresión. Celebrar a Ecuador Chequea implica reconocer, precisamente, la relevancia de este trabajo y asumir nuestra parte. Una sociedad democrática necesita ciudadanos dispuestos a revisar sus certezas y a exigir pruebas, incluso a quienes se apoyan. Porque antes de compartir, debemos verificar. El cuidado de la conversación pública empieza también en nuestras manos. Por eso, ¡chequea primero! Feliz aniversario Ecuador Chequea.
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