Cinco cosas que no sabías del agua de coco

Contenido patrocinado. Este explicativo es parte de Chequea la Ruta y cuenta con el patrocinio de Ecopacific, productora de Coco Freeze, empresa que también auspicia parte de las actividades por los 10 años de Ecuador Chequea. Ningún patrocinio inicide en el enfoque ni en las conclusiones: los datos fueron contrastados con fuentes primarias, que puedes consultar al final del texto.


Cuando se habla del producto más ecuatoriano, casi nadie piensa en el coco. Pero está en todas partes: en el carrito de la esquina, donde te lo abren a machetazos y te lo entregan con un sorbete; en la playa, después de un chapuzón; y en la mesa, acompañando un buen encebollado o un plato de mariscos. 

El coco se volvió parte de nuestra cultura. Hoy su agua ya no es solo cosa de la Costa: se toma en el desayuno, a media mañana, en el almuerzo e incluso en las fiestas. Y mientras más la tomamos, más preguntas surgen sobre esta fruta tropical.

En la primera entrega de Chequea la Ruta visitamos Ecopacific, una empresa ecuatoriana dedicada a la producción de alimentos y bebidas naturales, y conocimos el proceso de producción de Coco Freeze, su marca de agua de coco. 

Así que si alguna vez te preguntaste cómo le entra el agua al coco o qué le aporta a tu cuerpo, aquí te lo explicamos.

Subtítulo sección 01

¿Qué le aporta el agua de coco a tu cuerpo?

¿Saliste a correr, jugaste un partido o simplemente el calor del mediodía te dejó sin energía?  

Ahí el agua de coco tiene mucho que ofrecer. Es, en un 95%, agua, y además trae minerales que el cuerpo pierde cuando sudas, sobre todo potasio, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). 

Por cada 100 gramos tiene alrededor de 250 miligramos de potasio, este mineral ayuda a mantener la presión arterial bajo control. 

Y no tienes que preocuparte por las calorías: un vaso ronda las 48. Emiliano Zapata, jefe de calidad de la planta de Ecopacific, explica que esos minerales no se agregan, sino que vienen de la propia palma.

Subtítulo sección 02

¿El agua de coco tiene azúcar?

Sí, pero poca y de origen natural. Un vaso de 250 mililitros tiene alrededor de 6,5 gramos de azúcares, según el USDA.

¿Y de dónde sale ese dulzor si nadie le pone azúcar? La respuesta está en el sol. Las plantas fabrican su propio azúcar con la luz solar en la fotosíntesis, y la palma de coco no es la excepción. Parte de ese azúcar viaja hasta el fruto y se queda en el agua que tomas.

Aquí Ecuador juega con ventaja. Por estar sobre la línea equinoccial, el sol le cae casi de forma vertical y hay unas 12 horas de luz todos los días del año, sin inviernos que frenen el proceso. 

Emiliano Zapata, jefe de calidad de Ecopacific, asegura que el sabor “tiene que ver con el proceso de crecimiento de la palma y con la perpendicularidad que nosotros tenemos con el sol”. Esa luz directa activa un proceso en la palma que hace que el azúcar que sientes en el agua de coco sea natural, explica Zapata. 

Subtítulo sección 03

¿Cómo le entra el agua al coco?

A diferencia de lo que muchos creen, el agua del coco no entra por la lluvia. Son las raíces de la palma las que absorben el agua del suelo y la llevan hasta el fruto, según explica Zapata. En ese recorrido, el líquido va tomando los nutrientes y azúcares de la planta, y de ahí sale también su contenido de potasio.

Los cocos que procesa Ecopacific llegan de Rocafuerte y Portoviejo, en Manabí, de proveedores directos y de una finca propia del grupo.  En la planta, cada semana se reciben 300 toneladas de coco. Aunque parezca mucho, solo cerca del 18% de cada fruto es agua; el resto es la carcasa, explica Cristian Amagua, gerente de producción. De ahí salen unos 10.000 litros diarios.

Subtítulo sección 04

¿Por qué no todos los cocos son iguales?

¿Te has preguntado por qué a veces el coco tiene la pulpa blanca y suave, y otras veces está tan duro que necesitas romperlo? No son diferentes cocos, solo fueron cosechados en diferente momento. 

La palma, planta de donde proviene el coco, produce un racimo de fruto aproximadamente cada siete semanas, y según cuándo se coseche, el coco tendrá un sabor y unas características distintas, explica José García, gerente de innovación y marketing de Ecopacific..

Si se cosecha muy tierno, el agua es un poco salada y casi no hay pulpa, apenas «una baba muy fina». Dos o tres semanas después llega el punto que la mayoría prefiere: el agua es más dulce, la acidez está equilibrada y la pulpa mide entre medio y un centímetro, todavía tan suave que se saca con cuchara.

Si el coco sigue en la palma, la pulpa se endurece hasta parecerse al coco rallado que se usa para la cocada. Ya seca, tiene un alto contenido de aceite, y de ahí sale el aceite de coco. Y si nadie lo cosecha, el ciclo se cierra solo: el coco se convierte en semilla y da origen a una nueva palma.

Subtítulo sección 05

¿Qué pasa con el resto del coco que no se consume?

Cuando el agua ya está envasada, todavía queda casi todo el coco. En el caso de Ecopacific, la cáscara se traslada a una finca en Portoviejo, donde se seca y se tritura. De ahí salen dos productos: fibra de coco, que se vende para plantas ornamentales, sobre todo orquídeas, y compost, que se usa como abono en la misma finca donde crecen las palmas.

Así, el coco que salió de una palma vuelve a la tierra convertido en abono, y de esa tierra saldrá la siguiente cosecha, en una economía circular. 

El coco es de esas cosas que tenemos tan a la mano que pocas veces nos preguntamos de dónde vienen. Detrás de cada vaso hay recursos, tiempo, una cosecha en el momento justo y un ciclo que vuelve a empezar en la tierra.

Fuentes 

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