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Pablo Encalada
Pablo Encalada
Abogado penalista especializado en litigios de alta complejidad. Su práctica se enfoca en la defensa de personas naturales y corporaciones, nacionales e internacionales. X (@pencaladah) / Posts / X

Se puede rescatar la Justicia

Ha sido designada la doctora Mercedes Caicedo como presidenta del Consejo de la Judicatura. Este hecho representa, para muchos, la consumación de un golpe de Estado al poder judicial, tras impedirse el ejercicio del cargo a su legítima presidenta, la doctora Alexandra Villacís, víctima de una asociación para delinquir. Bajo este sombrío panorama, las expectativas sobre la nueva administración son escasas.

Sin embargo, son mayúsculos los retos que debe enfrentar Caicedo; el más importante: la designación de los magistrados de la Corte Nacional de Justicia, que podría ser su legitimación.

Como mencioné en mi columna anterior, la negligencia de este y los anteriores Consejos de la Judicatura —que omitieron la renovación parcial que ordena la ley— ha provocado que en el próximo concurso deban designarse 18 de los 21 jueces que integran el máximo tribunal. Esto constituye una oportunidad histórica para renovar casi la totalidad de la Corte mediante un proceso de selección que atraiga a los juristas más brillantes del país, que ciertamente los hay.

¿Cómo lograrlo?

Para garantizar transparencia y excelencia, propongo tres pilares fundamentales:

Independencia en la selección: Delegar la selección a un organismo internacional que trabaje junto a los juristas más experimentados del país para blindar el proceso de intereses políticos.

Excelencia: Si buscamos probidad notoria, debe otorgarse un puntaje determinante a los candidatos que cuenten con el aval único de las cinco mejores facultades de Derecho del país. Así, las universidades comprometen su prestigio y los candidatos su lealtad ética con su alma mater y la nación.

Diversidad de perfiles: Actualmente, la Corte está integrada casi exclusivamente por funcionarios de la carrera judicial. Si bien la experiencia interna es valiosa, no puede ser la única fuente. Es vital atraer a académicos y abogados en libre ejercicio.

Experiencia: Ser juez de la Corte Nacional debe volver a ser el más alto honor al que aspire un abogado. En otras latitudes, y en el Ecuador de antaño, la Corte era la cúspide de la carrera profesional, donde los juristas más sabios aportaban su experiencia y buen nombre en sus años de madurez. Necesitamos un reglamento que valore la sabiduría que solo otorgan los años de trayectoria.

Remuneración: Finalmente, aunque resulte impopular, es imperativo mejorar sustancialmente los sueldos de estos 21 jueces. Si queremos atraer a los mejores profesionales del sector privado y la academia, la remuneración debe ser competitiva y acorde a la responsabilidad.

Es momento de empujar un acuerdo nacional para construir una Corte donde estén los mejores.

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor/a y no reflejan la postura editorial de Ecuador Chequea.