La secretaria general de Comunicación de la Presidencia, Irene Vélez, publicó un video en Instagram para referirse a la situación energética que atraviesa Ecuador.
En su intervención realizó varias afirmaciones sobre la ola de calor, el funcionamiento de los generadores eléctricos y el estado operativo de las principales hidroeléctricas del país.
Ecuador Chequea revisó cada una de esas declaraciones con base en datos oficiales, evidencia técnica y registros públicos disponibles.

“Mazar está a su tope, Paute está casi a su tope, Sopladora a su tope, Coca Codo Sinclair casi a su tope”
De acuerdo con los datos operativos disponibles de generación hidroeléctrica. Las cifras registradas desde inicios de abril muestran que ninguna de las centrales mencionadas alcanzó el «tope» de producción señalados en la declaración.
En el caso de Mazar, cuya capacidad máxima diaria es de 4.080 MW (110 MW por hora), el mayor registro reciente fue de 3.849,04 MW el 2 de abril, mientras que posteriormente descendió hasta 2.871,39 MW, por lo que no estuvo “a su tope”.

Lo mismo ocurre con Paute-Molino, cuya capacidad máxima diaria es de 26.400 MW (1.100 MW por hora). El pico reportado fue de 21.554 MW el 2 de abril y luego cayó a 18.096 MW, lejos de estar “casi a su tope”.

En cuanto a Sopladora, con una capacidad máxima diaria de 11.688 MW (487 MW por hora), tampoco alcanzó su máximo: su mayor producción reciente fue de 10.007,92 MW, mientras en días anteriores no superó 8.915,45 MW. Esto contradice directamente la afirmación de que se encontraba “a su tope”.

Finalmente, Coca Codo Sinclair, cuya capacidad máxima diaria es de 36.000 MW (1.500 MW por hora), tampoco llegó a operar cerca de su límite. El 8 de abril registró un pico de 24.178 MW diarios, muy por debajo de su capacidad total.
En consecuencia, la frase es falsa, porque los datos muestran que ninguna de las hidroeléctricas citadas estaba operando al máximo ni cerca de ese nivel en los términos expresados. La declaración contradice los registros reales de generación.

Fuentes:

“Cuando se sobrecalientan los generadores entran en un shock térmico”
Es engañoso decir que cuando se sobrecalientan los generadores entran en un shock térmico.
Vélez, mezcla conceptos técnicos distintos y transmite una explicación incorrecta del problema.
En ingeniería, el shock térmico no describe un equipo que simplemente se calienta demasiado, sino un daño provocado por cambios bruscos de temperatura que generan tensiones internas en materiales como metales, cerámicas o aislamientos.
Es decir, un generador puede sobrecalentarse sin necesariamente sufrir shock térmico.
La evidencia técnica disponible sobre generadores eléctricos señala que, cuando operan a temperaturas elevadas, los efectos más comunes son degradación del aislamiento, reducción de eficiencia, envejecimiento acelerado de componentes, activación de alarmas y disparo de protecciones automáticas.
Manuales industriales y fabricantes explican que sensores internos monitorean temperatura del estator, rotor, rodamientos y aceite lubricante para prevenir daños mayores. Cuando se exceden los límites operativos, lo habitual es reducir carga o sacar el equipo de servicio, no que “entre en shock térmico” como mecanismo estándar de falla.
La frase es engañosa porque utiliza un término técnico real fuera de contexto y puede hacer creer que el sobrecalentamiento normal de operación produce automáticamente shock térmico.
Fuentes:
– Siemens Energy – Protección y monitoreo térmico de generadores: https://www.siemens-energy.com/global/en/home/products-services/service/predictive-maintenance-online-monitoring.html
– ABB – Aislamiento eléctrico y protección por sobretemperatura: https://library.e.abb.com/public/a37db2b615709d38c12571a2004943b9/1TXA431001D0702_CAT_OVR.pdf
– General Electric – Operación y mantenimiento de generadores: https://dspace.ups.edu.ec/bitstream/123456789/18457/1/UPS-CT008706.pdf
– Estudios sobre estrés térmico y envejecimiento de aislamiento en generadores eléctricos: https://ieeexplore.ieee.org/

“Las lluvias torrenciales pueden bajar un poste”
Es cierto, porque el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) explica que las lluvias intensas pueden provocar deslizamientos de tierra, erosión y fallas del terreno, fenómenos que afectan directamente infraestructura como postes eléctricos, carreteras y redes de servicios básicos.
Cuando el suelo se satura de agua, pierde estabilidad y puede ceder en la base donde está instalado un poste.
Además, organismos de emergencia como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, EE. UU (FEMA), señalan que tormentas severas e inundaciones causan daños frecuentes en postes y líneas eléctricas, ya sea por debilitamiento del terreno, corrientes de agua o caída de árboles sobre el tendido eléctrico.
Es decir, en eventos de lluvias torrenciales sí existe una relación técnica comprobada entre precipitaciones extremas y caída de postes.
Fuentes:
– Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS): https://www.cdc.gov/es/disasters/landslides.html
– FEMA: https://www.usa.gov/es/agencias/agencia-federal-para-el-manejo-de-emergencias

“Estamos en una ola de calor nunca antes vista”
La frase brindada por Irene Vélez, coincide parcialmente con el contexto meteorológico actual en Ecuador, pero resulta imprecisa y carece de información suficiente para sostenerse en sentido literal e histórico.
La declaración surge en medio de una coyuntura real de altas temperaturas, donde también se ha mencionado el impacto del calor sobre la demanda eléctrica y la generación energética.
En paralelo, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) emitió las advertencias meteorológicas No. 23 y 24 por incremento de temperatura diurna entre el 9 y 16 de abril de 2026, especialmente en la región Litoral.
Distintos medios de comunicación, reportaron sensaciones térmicas cercanas a los 40 °C en ciudades costeras como Guayaquil, junto con niveles muy altos de radiación UV. Es decir, sí existe una situación oficialmente reconocida de calor intenso, pero eso no equivale automáticamente a un fenómeno sin precedentes.
Sin embargo, la parte central de la frase, “nunca antes vista”, requiere evidencia histórica comparativa que no se presenta públicamente.
Hasta el momento, no se han difundido boletines técnicos del INAMHI que establezcan que abril de 2026 constituye el evento de calor más extremo jamás registrado en Ecuador.
Además, existen antecedentes recientes de episodios térmicos excepcionales: en 2024 se reportaron máximas históricas en Pichincha y temperaturas cercanas a los 38 °C en la Amazonía, mientras que en 2017 el propio INAMHI informó récord de temperatura alta en Quito.
Esto demuestra que el país ya ha atravesado eventos severos anteriormente, por lo que afirmar que el actual escenario es “nunca antes visto” sin series históricas completas, metodología comparativa y datos consolidados vuelve la declaración técnicamente insuficiente.
Fuentes:
– NAMHI: https://www.inamhi.gob.ec/
– Declaraciones de Irene Vélez: https://www.instagram.com/reel/DXJ84v5kaEN/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ

