Y si no me acuerdo, no pasó
Nati Natasha y Thalia
Todo pasa bien, pero de repente y sin saber por qué, la persona desaparece. Así inicia un cuestionario online para detectar si alguien te está haciendo ghosting, palabra que ―obvio, como dice mi hija de 10 años cada 3 minutos, no siempre sé en qué contexto― viene del inglés ghost. Entonces, que te hagan, o nos hagan ghosting significa que alguien con quien tenías contacto, desaparece como fantasma, sin dar ninguna explicación.
De acuerdo con psicólogos, este comportamiento está relacionado con conductas evitativas, cuando a la otra persona le faltan habilidades de comunicación o no tiene estrategias para afrontar un problema; entonces no se atreve a decir lo que debería decir, “ya no te amo”, “la paso mejor con otra persona”, “tampoco se hacia dónde va esto”.
La forma actual más común de ghosting es a través de los chats de WhatsApp, Signal, Messenger. Es el famoso: “nos dejaron en visto”. Son esas dos rayitas azules que significa que la otra persona te leyó y quién sabe por qué, no te responde.
Esto causa sentimiento de inseguridad, incertidumbre. Nos desconcierta ese silencio pasmoso. A veces provoca culpa, nos preguntamos ¿qué hicimos mal?, ¿fui descortés? ¿imprudente? Aunque no parezca, esto nos baja la autoestima y despierta sensación de abandono.
Desde hace varios meses, quizá años, los dircoms me han ghosteado. Dircom significa directores de comunicación y son las personas encargadas de las vocerías de instituciones públicas.
Según la psicología, existen dos formas de cortar la comunicación: el ghosting activo que, dicen, es el más conocido: el corte inmediato de comunicación, a veces hasta te bloquean. Tengo una gran amiga y periodista a la que el Ministerio del Interior le bloqueó de un chat. Es verdad que los periodistas solemos ser intensos, pero, por justicia, puedo decir que igual que los cobradores de las tarjeras de crédito, que los que llaman para venderte líneas telefónicas o esas llamadas rojas de spam que sale en el Truecaller con el nombre de “estafa”.
La cosa es que esto no solo le pasó a ella. Según Fundamedios, al periodista Galo Arellano, en agosto de 2025, lo expulsaron del chat oficial de la Secretaría General de la Presidencia. Otra colega me escribe, entre risas, “Los ministerios son los verdaderos pros del ghosteo”
A inicios de esta semana, un asambleísta de un manotazo le botó el teléfono a una periodista que, entrando al ascensor, le preguntó al parlamentario por Loja si podía ―qué irónico― darle una entrevista.
A mi no me han llegado a sacar de ningún chat oficial, por el momento y espero que siga así. Tampoco me han manoteado. Pero ghosteadas sí me han hecho y cada vez más. Contabilizadas tengo doce instituciones públicas que me han dejado en visto, entre ministerios, alcaldías y otras que no diré para que no se enojen y me bloqueen. Esto no es nuevo. En 2022 hice un pedido de información al CNE. Dejé la solicitud de oficio en papel. Tengo el recibido, pero la respuesta hasta ahora estoy esperando. Ya ni me acuerdo cuál era la pregunta. En 2023 me pasó lo mismo con la Asamblea Nacional. Igual tengo el recibido que, cuando lo reviso, ya no me da ansiedad porque la nota ya publiqué, sino nostalgia de “cuando éramos jóvenes y nos queríamos comer el mundo”
El problema es que el ghosteo institucional se vuelva una costumbre, porque la falta de respuestas por parte del Estado abre el camino a la especulación de ideas, de explicaciones absurdas, fantasiosas y hasta conspirativas a preguntas cómo ¿por qué se están haciendo largas filas en las gasolineras de Quito, Guayaquil, Ibarra, Santo Domingo? Hice esa pregunta en un chat institucional el lunes a las 10h45. Nos compartieron un comunicado publicado en redes sociales a las 18h14 en las que se confirmaba que el gobierno nacional “tomará acciones contra los especuladores”. Pero, personalmente, hasta ahora no me queda claro por qué se siguen haciendo colas en las gasolineras, quizá es la presión de personas de mi familia que me preguntan “¿hijita ya sabes algo de esto?”
El 7 de mayo solicité en el chat de Fiscalía información sobre una audiencia realizada en la ciudad amazónica de Tena contra un líder y activista comunitario kichwa acusado por la propia Fiscalía de tráfico de armas. Cinco días después me envían por mensaje personal el link de un tuit. Se disculparon, es verdad. Sin embargo, siento que nuestra relación se ha estancado, se ha enfriado. No con este dircom en especial, que al menos se disculpó, sino en general con todos, todas y todes los dircoms.
Antes hasta nos enviábamos algún sticker. Me llamaban Gaby o Gabita. Un servicio más personalizado. Podía insistir como periodista y sentía que me aceptaban tal y como soy. Ahora, me siento, como dice esa página online, un poco en el abandono.
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