Una publicación difundida en Facebook por la página AprendSalud presenta una lista titulada “10 alimentos que pueden ser cancerígenos” e incluye carnes procesadas, carnes asadas, bebidas azucaradas, alimentos quemados, ultraprocesados, alcohol, harinas refinadas, margarinas, palomitas de microondas y sopas instantáneas.
La publicación mezcla información respaldada científicamente con generalizaciones y afirmaciones para las que no existe evidencia suficiente.
Algunos elementos de la lista sí están asociados con un mayor riesgo de cáncer, como las carnes procesadas y el alcohol. Sin embargo, otros, como las harinas refinadas, la margarina, las palomitas de microondas o las sopas instantáneas, no están clasificados de forma general como alimentos cancerígenos.
Qué verificamos: Una publicación de Facebook que enumera “10 alimentos que pueden ser cancerígenos”.
Lo que afirma: Que diez grupos de alimentos o preparaciones pueden causar cáncer, entre ellos carnes procesadas, bebidas azucaradas, harinas refinadas, margarina, palomitas para microondas y sopas instantáneas.
Nuestra conclusión: ENGAÑOSO.
A quién involucra: Consumidores, organismos de salud pública y entidades que investigan la relación entre alimentación y cáncer, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), la FDA y el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.
¿Qué se dijo o qué circula?
Una publicación en Facebook, presenta diez categorías de alimentos y los vincula con el cáncer:
- Carnes procesadas, como embutidos, salchichas y jamón.
- Carnes rojas cocinadas a altas temperaturas.
- Bebidas azucaradas y refrescos artificiales.
- Alimentos quemados o carbonizados.
- Ultraprocesados con aditivos y conservantes artificiales.
- Alcohol en exceso.
- Harinas refinadas y productos de panadería industrial.
- Margarinas y grasas hidrogenadas (trans).
- Palomitas de microondas por sus químicos perfluorados.
- Sopas y fideos instantáneos por su alto contenido en sodio y aditivos.
El problema no está en advertir que determinados patrones de alimentación pueden influir en el riesgo de cáncer, sino en presentar categorías muy diferentes como si todas contaran con un grado semejante de evidencia científica.
En la imagen se presenta el listado como información sanitaria, sin detallar estudios, dosis, nivel de exposición, tipos específicos de cáncer ni diferencias entre asociación estadística y causalidad.

¿Qué dicen las fuentes confiables?
- Las carnes procesadas sí tienen evidencia sólida
La IARC, agencia especializada en cáncer de la OMS, clasifica el consumo de carne procesada como carcinógeno para los seres humanos, Grupo 1, porque existe evidencia suficiente de que aumenta el riesgo de cáncer colorrectal. Por otro lado, la carne roja está clasificada como “probablemente carcinógena” (Grupo 2A), con evidencia más limitada.
Esta clasificación tampoco significa que comer una salchicha represente el mismo riesgo que fumar. Los grupos de la IARC indican qué tan sólida es la evidencia de que algo puede causar cáncer, no qué tan grande es el riesgo individual.

- Cocinar carne a altas temperaturas puede generar compuestos potencialmente dañinos
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica que cocinar carne a temperaturas elevadas, por ejemplo, directamente sobre una llama o mediante fritura intensa, puede producir aminas heterocíclicas (AHC) e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP).
Estos compuestos han producido alteraciones del ADN y cáncer en experimentos con animales.
Sin embargo, el propio organismo señala que los estudios poblacionales no han establecido de manera definitiva que la exposición a estas sustancias al comer carne cocinada provoque cáncer en humanos.
Por eso, afirmar simplemente que “las carnes asadas son cancerígenas” elimina importantes matices.
- Las bebidas azucaradas no están clasificadas en conjunto como cancerígenas
Las bebidas con altas cantidades de azúcar pueden contribuir al exceso de peso cuando se consumen habitualmente. La obesidad, a su vez, sí está relacionada con distintos tipos de cáncer. Esto representa principalmente una vía indirecta de riesgo, no una demostración de que el azúcar de un refresco sea por sí mismo un carcinógeno.
El caso de ciertos edulcorantes también necesita contexto. En 2023, la IARC clasificó el aspartamo como “posiblemente carcinógeno” (Grupo 2B) debido a evidencia limitada. Al mismo tiempo, el comité conjunto de expertos de la OMS y la FAO mantuvo una ingesta diaria admisible de 40 miligramos por kilogramo de peso corporal, al considerar que los datos disponibles no justificaban modificar ese límite.
Por tanto, tampoco es correcto agrupar todos los “refrescos artificiales” como cancerígenos.
- “Alimentos quemados” es una categoría demasiado amplia
Durante la cocción intensa pueden producirse determinadas sustancias. Por ejemplo, la acrilamida aparece de forma natural durante la fritura, el horneado o el tostado a altas temperaturas de algunos alimentos vegetales ricos en almidón.
La FDA explica que cantidades muy elevadas de acrilamida provocaron cáncer en animales de laboratorio, pero dichas dosis fueron considerablemente superiores a las presentes habitualmente en los alimentos. Además, señala que no existe evidencia epidemiológica consistente de que la acrilamida procedente de la dieta provoque cáncer en humanos.
Por ello, tampoco puede concluirse que cualquier alimento que se haya quemado sea automáticamente cancerígeno.
- Los ultraprocesados presentan asociaciones, pero no todos son carcinógenos
Investigaciones recientes han encontrado asociaciones entre un mayor consumo de ultraprocesados y determinados resultados adversos de salud, incluido el cáncer. La IARC informó en 2023 sobre una asociación entre un consumo elevado de ultraprocesados y mayor riesgo de multimorbilidad que involucraba cáncer y enfermedades cardiometabólicas.
Sin embargo, el World Cancer Research Fund advierte que todavía no se puede afirmar que los ultraprocesados, considerados como categoría, provoquen directamente cáncer. También señala que no todos los alimentos clasificados como ultraprocesados tienen el mismo perfil nutricional.
Además, la publicación atribuye el supuesto riesgo de manera genérica a “conservantes y colorantes artificiales”, algo que no puede sostenerse para todos esos compuestos en conjunto.
- El alcohol sí es carcinógeno
En este punto, la evidencia es sólida. La OMS señala que el alcohol está clasificado como carcinógeno del Grupo 1 y que puede causar al menos siete tipos de cáncer, entre ellos los de mama, hígado, colorrectal, esófago y cavidad oral.
Pero la imagen señala específicamente “alcohol en exceso”. Esa formulación también requiere corrección: desde la perspectiva del riesgo de cáncer, la OMS sostiene que no se ha establecido un nivel de consumo completamente libre de riesgo. Cuanto mayor sea el consumo, mayor es el riesgo, pero este no aparece únicamente a partir de un supuesto nivel de “exceso”.
- No hay evidencia suficiente para decir que la harina refinada sea cancerígena
Los cereales integrales cuentan con evidencia de protección frente al cáncer colorrectal, pero el World Cancer Research Fund señala que los productos elaborados con granos refinados han sido estudiados en menor medida y los datos disponibles no permiten conclusiones sólidas sobre su efecto directo en el riesgo de cáncer.
Una dieta abundante en productos refinados y altamente procesados sí puede favorecer el aumento de peso y desplazar alimentos ricos en fibra, lo que influye indirectamente en factores relacionados con el cáncer. Eso es diferente de afirmar que la harina refinada sea un carcinógeno.
- Las grasas trans son dañinas, pero el principal riesgo demostrado es cardiovascular
La OMS recomienda eliminar las grasas trans industriales de la alimentación porque aumentan de manera significativa el riesgo de cardiopatía coronaria y muerte cardiovascular. Pueden encontrarse en algunos productos que contienen aceites parcialmente hidrogenados, incluidas ciertas margarinas.
Sin embargo, las fuentes consultadas no respaldan presentar las margarinas o las grasas trans, en conjunto, como carcinógenos establecidos. Además, no todas las margarinas actuales contienen aceites parcialmente hidrogenados.
- La afirmación sobre las palomitas de microondas está desactualizada y generaliza
Durante años existió preocupación por determinadas sustancias PFAS utilizadas para hacer resistentes a la grasa algunos empaques, incluidas bolsas de palomitas de microondas.
Pero la FDA anunció en febrero de 2024 que las sustancias PFAS empleadas como agentes antigrasa dejaron de venderse para su utilización en envases de alimentos en Estados Unidos, y en 2025 revocó las autorizaciones relacionadas con esos usos abandonados.
Esto tampoco significa que las palomitas de maíz sean un alimento cancerígeno. El posible problema estudiado correspondía a determinados químicos del envase, no a las palomitas como alimento.
- Las sopas y fideos instantáneos tampoco están clasificados como cancerígenos
Estos productos suelen ser ultraprocesados y pueden contener cantidades elevadas de sodio, por lo que su consumo frecuente no es recomendable dentro de una dieta equilibrada. Sin embargo, no existe una clasificación que convierta a las sopas o fideos instantáneos en carcinógenos por sus “aditivos” o por el sodio de manera automática.
La evidencia más sólida relacionada con sal y cáncer corresponde principalmente a alimentos preservados mediante salazón, cuyo consumo probablemente aumenta el riesgo de cáncer de estómago. Incluso el World Cancer Research Fund señala que la evidencia sobre la ingesta total de sal es menos concluyente que la existente para alimentos específicamente conservados mediante sal.
¿Hay elementos manipulados u omitidos?
Sí. La publicación omite las diferencias fundamentales entre peligro, riesgo, asociación y causalidad.
La IARC evalúa, por ejemplo, si una exposición tiene capacidad de causar cáncer y cuán sólida es la evidencia. Eso no significa que todas las exposiciones tengan la misma probabilidad de producir la enfermedad.
También se mezclan tres escenarios diferentes: sustancias con causalidad bien establecida, como el alcohol y las carnes procesadas; alimentos o métodos de preparación sobre los que existen asociaciones o mecanismos potenciales que todavía se investigan; y productos que no están reconocidos científicamente como carcinógenos, como la harina refinada, la margarina o las sopas instantáneas consideradas de forma genérica.
Además, expresiones como “aditivos artificiales”, “químicos”, “refrescos artificiales” o “conservantes” no identifican sustancias concretas ni sus dosis, lo que impide evaluar científicamente el supuesto riesgo.
¿Se puede probar la trazabilidad?
Sí. Para contrastar la publicación se revisaron las clasificaciones y explicaciones de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer y la OMS sobre carnes procesadas, carne roja, alcohol y aspartamo; información del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos sobre sustancias que se forman al cocinar carne a temperaturas elevadas; documentos de la FDA sobre acrilamida y PFAS en envases alimentarios; y evaluaciones del World Cancer Research Fund sobre cereales refinados, ultraprocesados y alimentos conservados con sal.
Las fuentes muestran que la publicación toma algunos riesgos reales y los extiende a categorías completas de alimentos sin distinguir el grado de evidencia científica.
Nuestra conclusión
El contenido de Facebook es engañoso. Algunos elementos de la publicación están relacionados con el cáncer. Las carnes procesadas y el alcohol cuentan con evidencia suficiente de carcinogenicidad, mientras que la carne roja está clasificada como probablemente carcinógena. También existen investigaciones sobre compuestos generados por la cocción a temperaturas muy elevadas y asociaciones entre dietas ricas en ultraprocesados y un mayor riesgo de algunas enfermedades.
Sin embargo, la publicación presenta como potencialmente cancerígenos de forma general productos para los que no existe evidencia suficiente o directa, como las harinas refinadas, margarinas, palomitas de microondas y sopas instantáneas. También simplifica la evidencia disponible sobre bebidas azucaradas, alimentos quemados y ultraprocesados.
Fuentes utilizadas
- OMS: carcinogenicidad de la carne roja y la carne procesada
- IARC: evaluación de carnes rojas y procesadas
- Instituto Nacional del Cáncer: carne cocinada a altas temperaturas
- OMS: evaluación del aspartamo
- OMS: alcohol y cáncer
- FDA: acrilamida en los alimentos
- FDA: eliminación de PFAS en envases alimentarios
- OMS: grasas trans
- World Cancer Research Fund: ultraprocesados y cáncer
- World Cancer Research Fund: cereales integrales, refinados y riesgo de cáncer

