«Una democracia sólida exige un sistema judicial abierto, transparente y al servicio de todos los ciudadanos, porque solo así se asegura el ejercicio pleno de los derechos humanos.» Jaime Roldós Aguilera
Históricamente, la administración de justicia ha enfrentado críticas debido a la ineficiencia y la falta de respuestas oportunas para los ciudadanos. Ante esta realidad, surge la necesidad de implementar modelos de gestión que aprovechen las nuevas tecnologías para garantizar la tutela judicial efectiva y el debido proceso, transformando una justicia que antes resultaba distante en una que escuche y genere confianza.
Justicia Abierta: Transparencia y Participación
La justicia abierta se define como un enfoque que busca democratizar los sistemas judiciales mediante la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana. Esta política pública no solo busca mejorar el servicio, sino recuperar la confianza de la sociedad. En Ecuador, este concepto se alinea con el modelo de Estado Abierto, cuyo tercer plan de acción (2025-2027) establece una hoja de ruta colaborativa entre el gobierno, la academia y la sociedad civil para resolver problemas públicos mediante la innovación.
El Consejo de la Judicatura ve en estas estrategias una herramienta fundamental para combatir la corrupción judicial. El enfoque es multisectorial, priorizando el acceso a la información pública y el uso de herramientas digitales para fortalecer la integridad y crear espacios de participación inclusivos.
La Transformación Digital en la Función Judicial
La modernización de los servicios judiciales es una realidad intrínseca que ha cambiado la forma en que se presentan demandas, denuncias y reclamos. Entre las innovaciones más destacadas implementadas por la Función Judicial se encuentran:
- SATJE 2.0: Una reingeniería del sistema judicial hacia una arquitectura interoperable que incorpora Inteligencia Artificial.
- Justicia Digital: La implementación del sistema SIGED en la Corte Nacional de Justicia, promoviendo el expediente 100% digital y la política de «cero papel».
- Innovación en Atención: El uso de avatares judiciales en audiencias telemáticas y la creación del asistente virtual ADILA para mejorar la interacción con la ciudadanía.
Principios Éticos y el Futuro de la Justicia
A pesar de los avances tecnológicos, la administración de justicia debe sostenerse sobre principios éticos inamovibles, como los de Bangalore: integridad, imparcialidad e independencia. La imparcialidad no solo debe reflejarse en el fallo final, sino en todo el proceso judicial, mientras que la independencia es el requisito previo para asegurar juicios justos y el respeto a la legalidad.
Finalmente, la verdadera transformación de la justicia requiere una lucha frontal contra la corrupción de todos los actores procesales. Esto inicia desde las aulas universitarias, donde se debe fomentar una formación ética y humana sólida que responda a las necesidades actuales de la sociedad, asegurando que la tecnología sea un medio para alcanzar una justicia más íntegra y transparente.
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