Voluntarios ecuatorianos que apoyan a los Bomberos de Guayaquil en La Guaira describen rescates cada vez más difíciles tras el doble terremoto del 24 de junio. Un residente ecuatoriano en Venezuela afirma que compatriotas perdieron viviendas y que familias siguen buscando desaparecidos.
Las labores de búsqueda y rescate en el estado venezolano de La Guaira entraron en una fase crítica, marcada por réplicas, colapsos estructurales, fallas de comunicación y una creciente necesidad de insumos básicos, según testimonios de ecuatorianos que se encuentran en la zona afectada y de un residente ecuatoriano en Venezuela.
Rafael Galarza y Wilson Gómez, ecuatorianos que se sumaron como voluntarios al equipo de rescatistas de los Bomberos de Guayaquil desplegado en Venezuela, dijeron que las comunicaciones siguen limitadas en varios puntos de la zona cero, lo que complica la coordinación de los equipos. Galarza afirmó que “no hay telefonía, no hay internet” en sectores afectados y que los equipos han dependido de conexiones satelitales para comunicarse. Ambos dijeron que la prioridad inmediata sigue siendo la misma: sostener las búsquedas donde todavía haya señales de vida y preparar a los equipos para una etapa más dolorosa, la recuperación de víctimas entre los escombros.
“La tarea ha sido muy larga”, dijo Gómez. “Estamos avanzando de manera positiva en los objetivos y les pedimos mucha fuerza a todos para poder continuar”.
Los testimonios coinciden con reportes internacionales que ubican a La Guaira como una de las zonas más golpeadas por los terremotos del 24 de junio, registrados con magnitudes de 7,2 y 7,5, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Autoridades y reportes internacionales han informado de más de 1.400 fallecidos, miles de heridos y cientos de edificaciones destruidas o gravemente afectadas.
Galarza afirmó que los rescatistas trabajan entre una gran cantidad de edificios multifamiliares, de entre nueve y 20 pisos que colapsaron.
El voluntario describió una escena especialmente crítica: una mujer y dos niños atrapados en un edificio donde, según su relato, una réplica habría comprometido el trabajo realizado durante dos días para intentar extraerlos. “Están ahí, saben que están vivas y han hecho todo; se van a morir”, dijo Galarza, al describir la imposibilidad de continuar por el riesgo estructural.
Gómez, quien participa en las labores como bombero voluntario, dijo que el daño observado en La Guaira exige una evaluación técnica posterior para determinar qué edificaciones pueden seguir habitadas y cuáles deben demolerse. “Hay unas que tienen colapso estructural y otras que han sido afectadas en mampostería, que es un daño no estructural”, señaló.
El rescatista también advirtió que, una vez cerrada la etapa de búsqueda y rescate, Venezuela enfrentará un problema de vivienda y reubicación. “La cantidad de personas que están sin hogar es un número alto”, dijo. “Tendrán que ver una redistribución de dichas personas y tomar acción de manera inmediata”.
Desde el estado Miranda, Alcívar Vera Castillo, ecuatoriano de 68 años residente en Venezuela, dijo que conoce compatriotas que vivían en La Guaira y que perdieron sus viviendas. También afirmó que hay familias con desaparecidos y personas que aún no han sido localizadas.
Vera no se encuentra en la zona cero, por lo que sus afirmaciones corresponden a información recibida por redes, televisión y contactos personales.
“No estoy cerca de la zona, pero uno sabe por las redes y la televisión la difícil situación”, dijo Vera. “El acceso a la gente también está difícil”.
Vera, quien trabaja en mantenimiento aeronáutico y vive en Venezuela desde los 30 años, dijo que él y su familia no sufrieron daños graves en Miranda, aunque sintieron con fuerza el sismo. Afirmó que ha colaborado prestando un vehículo para trasladar a personas que quedaron sin vivienda y enviando insumos hacia zonas afectadas.
Sin embargo, los voluntarios también advirtieron que la fase más dura podría estar comenzando. Galarza dijo que se necesitan bolsas para cadáveres, mascarillas, guantes, medicinas, agua, picos, palas y herramientas manuales. Aunque señaló que hay maquinaria pesada disponible en algunos sectores, aclaró que no todos los trabajos pueden hacerse con ese tipo de equipos por el riesgo de afectar a personas atrapadas o estructuras inestables.
Gómez dijo que los reportes oficiales hablan de restablecimiento progresivo de servicios, pero que por las noches todavía se observan zonas en oscuridad. Añadió que los equipos de rescate cuentan con generadores eléctricos y que el ingreso a sectores afectados ha sido restringido para evitar desorden, aunque los grupos humanitarios identificados han podido entrar.
Los equipos ecuatorianos forman parte de la respuesta internacional enviada a Venezuela tras el desastre. Ecuador desplegó rescatistas de Guayaquil y Quito, incluidos equipos especializados y canes de búsqueda, de acuerdo con reportes oficiales y medios ecuatorianos.
Galarza pidió que la ayuda recolectada en Ecuador sea entregada mediante una comisión que verifique su distribución directa a los afectados. “Lo importante es que llegue al pueblo”, dijo.
El residente Alcívar Vera hizo un llamado similar a la solidaridad internacional, especialmente en personal médico, enfermería, rescatistas y bomberos. “Esto es un caso muy grave, de mucha gente que todavía a lo mejor está viva y mucha gente que necesita ayuda”, dijo.
La emergencia continúa bajo amenaza de réplicas. Hoy lunes 29 de junio se reportó un nuevo movimiento de magnitud 4,6 cerca de Caracas, según reportes internacionales, lo que volvió a encender alertas entre rescatistas y damnificados.

