Pabel Muñoz y Franklin Samaniego expresaron su solidaridad con la prefecta del Guayas, quien dijo que renunciará al cargo y no optará por la reelección.
El anuncio de Marcela Aguiñaga sobre su renuncia a la prefectura del Guayas y su no reelección en las elecciones seccionales, fue tomado con «pinzas» por sus excoidearios.
El pasado 6 de abril de 2026 y en un video difundido en sus redes sociales, Aguiñaga informó que las decisiones que había tomado se deben a situaciones complejas de salud de sus familiares cercanos, que requieren todo su tiempo.
El alcalde de Quito, Pabel Muñoz (RC), quien incluso fue su compañero de bancada en la Asamblea, expresó su solidaridad con Aguiñaga y todo el respaldo frente a la situación que está viviendo.
Muñoz dijo que observó el vídeo que difundió la prefecta y que pudo sentir que tras el anuncio puede haber algo más que el elemento familiar. Agregó que en este país es complicado hacer política y que el ambiente está muy enrarecido. «Ojalá su decisión tenga que ver solo con asuntos personales, pero si no es así, lo entiendo sobre manera. Hacer administración pública en el Ecuador se ha convertido en un deporte de alto riesgo», comentó el alcalde capitalino.
Otro de sus excoidearios, el asambleísta Franklin Samaniego, destacó la labor de la prefecta del Guayas y aunque respeta y entiende los justificativos anunciados, no descarta que habría presiones desde el Ejecutivo para obligarle a que renuncie. «Vemos que luego de su anuncio le convocaron a comparecer en la fiscalía general del Estado (por el caso Caja Chica). Espero que esa situación no sea real, sino que sea una casualidad», dijo Samaniego.
En el plano político el asambleísta del Partido Social Cristiano, Alfredo Serrano, manifestó que con la decisión de Aguiñaga se da un cambio en el «tablero electoral» para la alcaldía de Guayaquil y la prefectura del Guayas.

