El equipo periodística de El Comercio fue secuestrado en Mataje y llevado al lado colombiano. La actuación del Gobierno de Lenin Moreno para lograr su liberación aún no está clara.
Ocho años han pasado desde el secuestro y posterior asesinato de los comunicadores de El Comercio: Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra.»8 años. Sin verdad, sin justicia, pero con mucha memoria. 8 años desde que tres periodistas fueron secuestrados, abandonados a su suerte en medio de la mediocridad de un gobierno que impuso el silencio como política y criminales que transaron con su vida y con su muerte», escribió en su cuenta ‘X’, Yadira Aguagallo, del colectivo «Nos Faltan 3», una iniciativa ciudadana que busca llegar a la verdad de los hechos.
Javier, Efraín y Paúl fueron secuestrados en Mataje, provincia de Esmeraldas, mientras realizaban un reportaje de la frontera norte, por el Frente Oliver Sinisterra y fueron trasladados al lado colombiano.
Gobernaba en esa fecha el presidente Lenin Moreno quien, junto a sus ministros, optó por el silencio, por no hacer público el secuestro, lo que generó la campaña ciudadana «Nos faltan 3», exigiendo al Gobierno que ofrezca las garantías de un retorno seguro de los comunicadores.
Luego de algunos días se hizo público un vídeo de los secuestrados. Estaban abrazados y encadenados. «Presidente Lenin Moreno, en sus manos están nuestras vidas. Ellos (los disidentes de la guerrilla colombiana) lo único que piden es un intercambio con los detenidos en Ecuador», decían en el vídeo.
A pesar de lo delicado de la situación, las familiares de los secuestrados aseguraron que no tuvieron un acercamiento con representantes del Gobierno ecuatoriano para conocer en qué estado se encontraban las gestiones para lograr su liberación.
Luego de 18 días del secuestro, el 13 de abril de 2018, Moreno confirmó que los tres periodistas fueron ejecutados por el grupo disidente de las FARC, liderado por alias «Guacho». El 21 de junio, los cuerpos fueron encontrados en la zona selvática del municipio colombiano de Tumaco.
La confirmación del triple asesinato conmocionó al país entero. Y para los familiares y amigos de los comunicadores el dolor de no saber a ciencia cierta qué mismo pasó continua hasta hoy.
«8 años. 8 años. 8 años. Desde que mutilaron actas, desde que inventaron documentos y bitácoras. Desde que crearon grupos de WhatsApp para acordar la historial oficial de su incompetencia. Desde que entregaron basura como información descalificada», posteó Aguagallo.
Según una nota de Diario El Comercio, a ocho años del crimen, el proceso en Ecuador no cuenta con una teoría del caso consolidada, no existe una reconstrucción detallada de los hechos ni una línea de tiempo oficial que explique lo ocurrido.
«El expediente ha pasado por varios fiscales sin que se establezcan responsabilidades. Tampoco se ha presentado un mapa de actores que permita entender las decisiones adoptadas durante el secuestro», dice la nota.

