El Gobierno anunció el inicio de la implementación de la estrategia nacional de inteligencia artificial. El plan rige desde enero de 2026, pero no tiene presupuesto centralizado y la ley sigue en pausa.
El Gobierno anunció hoy el inició de la implementación de la Estrategia Nacional para el Fomento del Desarrollo y Uso Ético y Responsable de la Inteligencia Artificial en Ecuador, un instrumento que ya rige tras su publicación en el Registro Oficial, a inicios de este año, y que fija una hoja de acción con metas en gobernanza, talento, conectividad, datos y adopción pública y privada de esta tecnología.
El ministro de Telecomunicaciones, Roberto Kury, defendió esta estrategia como una base para ordenar los esfuerzos estatales y preparar una futura ley de inteligencia artificial, mientras dos especialistas consultados por Ecuador Chequea coincidieron en que el documento llena un vacío de política pública, pero advirtieron que su éxito dependerá de financiamiento, articulación institucional y cierre de brechas estructurales.
La estrategia fue expedida mediante el Acuerdo MINTEL-MINTEL-2025-0030 y entró en vigencia con su publicación en el Registro Oficial del 19 de enero de 2026.
El documento establece una visión de cuatro años, entre 2025 y 2029, y señala expresamente que busca guiar una adopción “ética y responsable” de la IA “sin comprometer presupuestos específicos”, aunque más adelante prevé que su financiamiento se apoye en incentivos fiscales, fondos multilaterales y asociaciones público-privadas.
Kury sostuvo que la estrategia servirá “como base para que las instituciones puedan ir implementando” soluciones de IA y también como insumo para el proyecto de ley que debe discutir la Asamblea.
Consultado sobre los actuales modelos de mayor regulación, como el europeo, y esquemas más flexibles, como el estadounidense, el ministro evitó adelantar una definición cerrada y dijo que ese equilibrio “es justamente lo que se va a discutir”, aunque remarcó que la propuesta ecuatoriana apunta a que el uso de la IA sea “ético, responsable y transparente” y que no vulnere la privacidad de los ciudadanos.
En cualquier caso, esa cautela del ministro coincide con el texto de la estrategia, la cual fija como principios la privacidad y protección de datos personales, la equidad y no discriminación, la transparencia, la supervisión humana, la seguridad de la información y un enfoque basado en riesgos. También declara su aplicación obligatoria para entidades del sector público y para personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras, que desarrollen, implementen, utilicen o comercialicen sistemas de IA en Ecuador o cuyos sistemas produzcan efectos jurídicos en el país.
En cualquier caso, Kury habló de una ruta “hasta 2030”, pero el documento anexo a la estrategia fija una “Visión 2029” y en su introducción precisa que está planteado para el período 2025-2029. El texto del documento no crea una asignación central específica para ejecutar la política. Así, Kury afirmó que “los ministerios tienen sus propios presupuestos para desarrollo de tecnología”
La académica especialista en cultura digital y exdirectora de la Dirección Nacional de Registros Públicos, Dinardap, Lorena Naranjo, valoró que el país ya tenga un marco orientador. Así, dijo que la estrategia es importante porque “orienta tanto al Estado, a las industrias, a la academia y a todo el ecosistema” sobre cómo incorporar la inteligencia artificial y bajo qué criterios, no como sustituto de las personas, sino como soporte para elevar productividad, investigación y diseño de soluciones para áreas como justicia y salud. También recordó que la semana pasada participó en el primer “sandbox normativo” de IA liderado por el Ministerio de Telecomunicaciones, donde se convocó a empresas a probar soluciones para problemas concretos con impacto social y legal.
Naranjo planteó que el beneficio para el ciudadano dependerá de que el documento se traduzca en política pública, alfabetización y uso cotidiano consciente. Advirtió que, mientras más tarde Ecuador en incorporar IA con criterio ético, más marginado estará frente a países en desarrollo. Por eso, pidió un esfuerzo coordinado: academia para investigar y formar talento; Estado para capacitar a servidores públicos; y sistema educativo para incorporar conocimientos sobre IA y su uso ético desde etapas tempranas.
El documento oficial respalda parte de esa hoja de ruta. Entre sus metas constan 10 programas educativos con contenidos de IA en el sistema educativo nacional, 10.000 beneficiarios de incentivos o becas para formación y especialización, 50 actividades de capacitación para el sistema educativo, 200 puntos digitales gratuitos equipados para el uso de herramientas de IA y un registro de soluciones basadas en inteligencia artificial en Ecuador.
Daniel Vizuete, del Laboratorio de Ciencia, Tecnología y Sociedad de FLACSO, consideró que para aprovechar la IA no basta importar herramientas: se requieren capacidades locales y conocimiento contextual, cultural y social que difícilmente pueden sustituirse con productos externos. También pidió reactivar políticas de largo plazo que, según dijo, no están funcionando, como financiamiento para investigación, becas, incentivos a la innovación y articulación entre universidad y empresa.
Ese diagnóstico también aparece en la estrategia. El texto ubica a Ecuador como “adoptante tardío” en inteligencia artificial, señala que el gasto en investigación y desarrollo equivale al 0,44% del PIB, reporta una cobertura desigual de internet, 73,6% urbana frente a 48,1% rural, y admite limitaciones en centros de datos, talento especializado y articulación entre academia, industria y sector público. Además, identifica como riesgos la discriminación algorítmica, la vulneración de privacidad, el uso indebido para desinformación y la dependencia de proveedores extranjeros, con posibles efectos sobre la soberanía tecnológica.
Vizuete añadió que el país necesita catalogar y censar centros de datos, mejorar la interoperabilidad de sistemas y adoptar normas técnicas que vuelvan exportables los desarrollos nacionales.
Por ahora, en la estrategia se prevé desarrollar o adoptar normas técnicas y certificaciones, promover datos abiertos, seguros y normalizados, e impulsar el uso de nube e infraestructura habilitante para soluciones de IA. Así, la estrategia fija como meta desarrollar o adoptar cuatro normas técnicas o certificaciones, y alcanzar una inversión acumulada de 200 millones de dólares en infraestructura y servicios digitales habilitantes para IA.
Por ahora, Kury defendió que la implementación no debe entenderse solo como una tarea estatal. Dijo que el ecosistema requiere tres pilares: infraestructura digital, política pública e “infraestructura humana”, es decir, capacitación para que la ciudadanía use estas herramientas. También insistió en que no se buscan esfuerzos aislados por institución, sino una política ordenada de transformación digital, y anticipó anuncios en los próximos meses en educación, salud, seguridad y servicios ciudadanos.
En este contexto la estrategia establece tres ejes: gobernanza de la IA; capacidad y tecnología; y adopción y desarrollo, con un sistema de registro de soluciones, una guía de datos abiertos para IA, una zona franca tecnológica, un “sandbox regulatorio”, un protocolo de auditoría algorítmica y que el 50% de las instituciones de la administración pública central adopten sistemas basados en IA al final de la vigencia del plan.

