El FMI aprobó USD 394 millones para Ecuador. Analistas señalan que el desembolso da liquidez, pero no resuelve el déficit ni sustituye reformas.
El Fondo Monetario Internacional aprobó el 22 de abril la quinta revisión del acuerdo vigente con Ecuador y habilitó un desembolso inmediato de “Depósitos Especiales de Giro” de 280,5 millones de dólares, equivalentes a unos USD 394 millones de dólares.
Con estos nuevos recursos, los desembolsos acumulados del programa alcanzan aproximadamente 3.700 millones dentro del acuerdo de 48 meses, ampliado a 5.000 millones de dólares.
Tras la aprobación, el organismo sostuvo que Ecuador volvió a los mercados internacionales en enero de 2026, que mantiene superávits en cuenta corriente y que ha tomado medidas para corregir el deterioro fiscal observado a fines de 2025.
Para tres analistas económicos consultados por Ecuador Chequea sobre el impacto de este nuevo tramo del crédito, el mensaje central es el mismo: el dinero da aire a la caja fiscal, pero no cambia por sí solo la situación de las finanzas públicas del país ni elimina la presión por hacer ajustes.
El consultor económico empresarial, Jorge Calderón, interpreta la aprobación como una validación política y técnica del rumbo fiscal del Gobierno. En su lectura, superar la quinta revisión no solo habilita recursos frescos, sino que reconstruye reputación y credibilidad ante acreedores e inversionistas, porque implica que el país está cumpliendo una hoja de ruta pactada con el Fondo.
Esto que señala Calderón coincide con el mensaje oficial del FMI, que destacó el regreso de Ecuador a los mercados internacionales de capital en enero de 2026, por primera vez desde 2019, con una emisión de bonos por 4 mil millones y una operación de recompra de deuda por 3 mil millones de dólares; y, la capacidad del programa para catalizar apoyo adicional de socios multilaterales y bilaterales.
Calderón sostiene que aunque el desembolso funciona como un paliativo fiscal, su efecto más importante puede estar en las puertas que abre. Así, señala, una revisión aprobada mejora el acceso a otras fuentes de financiamiento y abarata, al menos relativamente, la percepción de riesgo sobre el país.
Según el FMI los diferenciales de la deuda soberana ecuatoriana bajaron a sus niveles “más bajos desde 2018” por lo que la aplicación del programa ayudaría a preservar un acceso a los mercados internacionales de capital.
El exdirector de Análisis de Mercados Financieros del Ministerio de Finanzas, Jean Paul Loffredo, recordó que el desembolso era esperado desde que el FMI y Ecuador cerraron a fines de marzo un acuerdo a nivel técnico sobre la quinta revisión.
A su juicio, la nueva entrega de recursos es importante porque es financiamiento de libre disponibilidad, a diferencia de muchos créditos de otros multilaterales que suelen estar atados a proyectos específicos. El propio FMI anticipó el 31 de marzo que, una vez aprobado por su Directorio, Ecuador tendría acceso inmediato a unos USD 394 millones.
Para Loffredo, el nuevo desembolso de recursos ayuda al Ministerio de Economía y Finanzas a cumplir con una parte del agresivo plan anual de financiamiento del Estado. Sin embargo, remarcó que el problema de fondo persiste: aún con mejor recaudación y con el alivio derivado del retiro de subsidios, Ecuador sigue dependiendo del crédito externo para cubrir sus necesidades.
“El Ministerio de Finanzas está cumpliendo su trabajo de conseguir plata, básicamente”, resumió Loffredo. Añadió que el hecho de que el FMI siga desembolsando muestra, hacia afuera, que Ecuador mantiene un manejo “ordenado” de su economía, aunque evitó presentar eso como señal de una situación holgada.
Jaime Carrera, director del Observatorio de la Política Fiscal, OPF, fue más directo: el nuevo desembolso “servirá para cubrir una mínima parte de las necesidades de financiamiento de este año”.
Explicó que el faltante total de recursos para el Estado supera con amplitud el monto aprobado por el Fondo. Esto debido a las estimaciones del OPF, de un déficit fiscal que ronda los 4.000 millones, a los cuales hay que sumar cerca de 9.000 millones de dólares en amortizaciones internas y externas y otros 4.000 millones de dólares en cuentas por pagar,
Sobre este tema, en su comunicado oficial de ayer, el organismo señaló que las autoridades ecuatorianas adoptaron medidas para racionalizar gastos tributarios, fortalecer ingresos y mejorar la eficiencia del gasto público, con el objetivo de “volver a la senda de consolidación fiscal”. También indicó que se cumplieron todas las metas del programa correspondientes a la quinta revisión y dos metas estructurales ligadas al régimen fiscal minero y al marco antilavado.
Para Loffredo, uno de los hitos ya cumplidos fue la eliminación de subsidios a combustibles que, desde la óptica de los multilaterales, era un gasto ineficiente. También advirtió que en 2026 podrían venir nuevas decisiones para reducir el tamaño del Estado, posiblemente mediante fusiones de entidades, porque la carta de intención firmada con el Fondo fija metas de reducción del gasto corriente en relación con el PIB.
Carrera coincidió en que el reto real empieza después del desembolso. Dijo que Ecuador tendrá que reducir “notablemente” el déficit del sector público no financiero y acercarse al equilibrio fiscal, después de haber cerrado el año anterior con un déficit superior a USD 4.000 millones. Para eso, planteó, el país necesitará más ingresos, menor gasto público y reformas postergadas durante años, entre ellas cambios en seguridad social, tamaño del Estado y condiciones para atraer inversión.
Loffredo estimó que, sin apagones, paros o choques mayores, Ecuador podría crecer entre 2% y 2,5%, pero difícilmente más, mientras no se resuelvan problemas estructurales como la inseguridad. Carrera fue en la misma línea: para mejorar la economía, sostuvo, el país necesita un ambiente más propicio para la inversión, seguridad jurídica, reformas laborales y una institucionalidad más sólida.
Luego de recordar el impacto en los ingresos petroleros a consecuencia de la guerra en medio oriente, Calderón también señaló como uno de los principales desafíos para las finanzas públicas para el resto del año es mejorar los ingresos tributarios y reducir la evasión fiscal y la informalidad de la economía.
¿Y ahora?
Por ahora, el Fondo Monetario Internacional prevé que la economía de Ecuador se desacelere en 2026 frente a 2025. Así, el FMI proyecta que aunque la economía mantendría una expansión con menor déficit fiscal, menos deuda pública y un fuerte aumento de reservas internacionales, el PIB real pasaría de crecer 3,7% en el año anterior a 2,5% en este año, es decir, 1,2 puntos menos, según su comunicado oficial divulgado ayer.
Además, para este año, el FMI estima que el déficit fiscal global bajará de 2,9% del PIB en 2025 a 0,4%, mientras que el resultado primario pasará de un saldo negativo de 1,7% del PIB a un superávit de 0,9%. Al mismo tiempo, la deuda del sector público se reduciría de 54,3% del PIB a 52,7%.
En precios, el escenario para 2026 apunta a una inflación más alta que la observada en 2025, aunque todavía en niveles moderados. El FMI calcula que la inflación promedio subiría de 0,7% a 2,9%, y la inflación de fin de período pasaría de 1,9% a 3,0%.
En el frente externo, el organismo prevé que Ecuador mantenga superávit en cuenta corriente, pero menor que el de 2025. La proyección es de 5,2% del PIB en 2026, frente a 5,8% un año antes. Aun así, ese saldo seguiría respaldando una acumulación de reservas internacionales: de 9.800 millones de dólares en 2025 a 13.800 millones en 2026. La deuda externa también bajaría, de 50,8% a 48,4% del PIB
Datos clave del comunicado del FMI
- Desembolso aprobado: US$394 millones
- Total desembolsado hasta ahora: US$3.700 millones
- Crecimiento proyectado para 2026: 2,5%, es decir 1,2 puntos menos que los 3,7% del 2025
- Inflación promedio proyectada para 2026: 2,9%
- Déficit fiscal global proyectado para 2026: 0,4% del PIB
- Deuda pública proyectada para 2026: 52,7% del PIB
- Reservas internacionales brutas proyectadas para 2026: US$13.800 millones

