El Gobierno ecuatoriano dispuso la salida del embajador cubano y de parte de la misión diplomática de ese país en Quito y, en paralelo, terminó las funciones del embajador ecuatoriano en Cuba. Las decisiones reducen el nivel de las relaciones diplomáticas entre ambos Estados.
Las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Cuba atraviesan un momento de tensión. El Gobierno ecuatoriano declaró persona non grata al embajador cubano en Quito, Basilio Antonio Gutiérrez García, junto con varios miembros de la misión diplomática de ese país, y les concedió un plazo de 48 horas para abandonar el territorio nacional.
Ecuador Chequea verificó de forma independiente la autenticidad de la comunicación diplomática enviada por la Cancillería ecuatoriana a la Embajada de Cuba en Quito. El documento, identificado como Nota Nro. MREMH-DCP-2026-0002-N, confirma la declaratoria de persona non grata y la obligación de que el embajador y el personal mencionado abandonen el país dentro del plazo establecido. Esta comunicación es real.
La decisión ocurre casi en paralelo al retiro del representante ecuatoriano en La Habana. Mediante el Decreto Ejecutivo 317, firmado el 3 de marzo de 2026, el presidente Daniel Noboa dio por terminadas las funciones del embajador ecuatoriano en Cuba, José María Borja López, quien también ejercía representaciones concurrentes ante Dominica, Jamaica y San Vicente y las Granadinas.
El documento de la Cancillería ecuatoriana invoca el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 para declarar persona non grata al embajador cubano y a integrantes del personal diplomático, consular y administrativo de esa misión.
La figura de persona non grata es uno de los instrumentos previstos por el derecho internacional para que un Estado manifieste su rechazo a la presencia de un diplomático extranjero. La Convención de Viena establece que el Estado receptor puede adoptar esta medida sin necesidad de explicar públicamente sus razones y que, tras la declaratoria, el país que envió al funcionario debe retirarlo o poner fin a sus funciones en la misión diplomática.
La decisión de Ecuador incluye, además del embajador cubano y a sus funcionarios diplomáticos, consulares y administrativos de la embajada de Cuba en Quito. Por otro lado, las decisiones adoptadas por Ecuador ocurren en un contexto internacional complejo para Cuba. En los últimos años, la isla ha atravesado una crisis económica marcada por escasez de combustible, problemas en el sistema eléctrico y dificultades para acceder a divisas, lo que ha provocado apagones recurrentes y tensiones sociales.
Al mismo tiempo, la política de Estados Unidos hacia Cuba ha vuelto a ocupar un lugar central en el debate internacional. En semanas recientes, el presidente estadounidense Donald Trump ha realizado declaraciones públicas en las que menciona la posibilidad de una intervención o acciones más directas de Washington frente a la situación política y económica de la isla. El 27 de febrero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió públicamente a la situación económica de la isla y mencionó la posibilidad de una “toma amistosa” del país. Estas declaraciones generaron reacciones en distintos sectores políticos de América Latina.
En este escenario regional, la política exterior ecuatoriana también se encuentra en movimiento. Está previsto que el presidente Daniel Noboa realice una visita a Miami en los próximos días, lo que ha sido interpretado como parte de una agenda internacional en la que Ecuador busca reforzar vínculos políticos y económicos con Estados Unidos y con actores políticos y empresariales radicados en esa ciudad.
Hasta el momento, el Gobierno ecuatoriano no ha explicado públicamente los motivos específicos que llevaron a declarar persona non grata al embajador cubano ni a retirar a su representante en La Habana. En el ámbito diplomático, este tipo de decisiones suele adoptarse como señal de protesta formal frente a acciones o desacuerdos entre Estados.

