Ecuador en Alerta Roja por El Niño: qué pasó y qué hacer ahora

Por Yalilé Loaiza y Juan Camilo Escobar

La noche del 29 de agosto de 2026, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) subió el semáforo de emergencias al tope: Alerta Roja en todo el territorio ecuatoriano por el fenómeno de El Niño. Lo hizo mediante la Resolución Nro. SNGR-238-2026, difundida en su Boletín 041. Hasta ese momento, la alerta venía aplicándose solo a 17 provincias consideradas vulnerables; ahora abarca al país entero.

Aquí explicamos qué cambia con esta decisión, cómo se llegó hasta este punto en los últimos meses, qué matices hay que tener en cuenta y, sobre todo, qué puede hacer cada persona para protegerse.

¿Qué obliga la Alerta Roja?

La resolución de la SNGR ordena, entre otras cosas, que todos los Comités de Operaciones de Emergencia (COE) provinciales y cantonales entren en funcionamiento de forma obligatoria. También, que se realicen evacuaciones preventivas inmediatas en las zonas de mayor riesgo, que los municipios y prefecturas apliquen sin demora sus planes de contingencia y un monitoreo permanente por parte de la SNGR para coordinar la respuesta según evolucione la situación en cada provincia.

Dos cosas que suelen mezclarse en la conversación pública y que en realidad son distintas: Por un lado está el nivel de alerta de gestión de riesgos (amarillo, naranja, rojo), que es una herramienta de prevención del Estado para movilizar recursos y activar protocolos antes de que un evento se agrave. 

Por otro está la declaración técnica del fenómeno, que corresponde al Erfen y al Inocar según indicadores oceanográficos como la temperatura del Pacífico ecuatorial. Según explicó a Primicias el investigador del Inocar Freddy Hernández, ese proceso avanza en tres pasos: primero se habla de «condiciones de El Niño», luego de «El Niño activo» y solo al final se declara formalmente el evento. A inicios de agosto, los boletines oficiales todavía ubicaban al fenómeno en su fase inicial.

Dicho de otro modo: que el país esté en Alerta Roja no significa que un organismo científico haya declarado que El Niño llegó a su punto máximo de fuerza. La propia SNGR habla de «posible ocurrencia» e «inminente llegada» en su comunicado, un lenguaje que responde a una lógica preventiva, no a un hecho ya consumado.

Los tres colores de la escala

Vale la pena entender qué significa cada nivel, porque no todos representan lo mismo:

  • 🟡 Amarilla — la amenaza ya se activó.
  • 🟠 Naranja — el evento adverso se considera inminente.
  • 🔴 Roja — nivel máximo, reservado para cuando el riesgo exige una respuesta inmediata de todo el sistema.

Ecuador no saltó directo al rojo, sino que fue subiendo peldaños desde mayo.

Por qué el Estado se está moviendo con tanta anticipación

El Niño consiste en el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, algo que altera los vientos y las lluvias y que en Ecuador suele traducirse en crecidas de ríos, deslizamientos e inundaciones en la costa y en las estribaciones andinas.

El país ya vivió episodios fuertes en 1982-1983 y, sobre todo, en 1997-1998, el más recordado por su magnitud: afectó a cerca del 60 % del territorio, dejó 286 muertos, 162 heridos y 36 desaparecidos, y unas 18.745 familias (alrededor de 88.591 personas) resultaron afectadas, según cifras recogidas por la CEPAL. La agricultura, la vivienda y la infraestructura hídrica se llevaron la peor parte.

Con ese antecedente encima y pronósticos que hablan de un posible episodio fuerte para este ciclo —con su punto más intenso esperado entre diciembre y el primer trimestre de 2027—, se entiende por qué las autoridades decidieron escalar las alertas meses antes de que llegue la temporada de lluvias más dura.

Lo que dicen los expertos

Para entender qué cambia realmente con esta declaratoria, Ecuador Chequea conversó con dos especialistas en gestión de riesgos.

Gabriel Guadalupe, presidente de la Asociación de Profesionales de Gestión de Riesgo, sostiene que lo relevante de esta declaratoria no es tanto el color de la alerta como el cambio de escenario que representa para las instituciones. Antes se monitoreaba una posibilidad; ahora, dice, se trabaja sobre «un fenómeno que ya fue reconocido oficialmente» y cuya evolución puede generar distintos impactos según el territorio.

Guadalupe insiste en que la Alerta Roja no debe leerse como que todo el país vivirá una emergencia de la misma magnitud: el comportamiento del fenómeno varía de una zona a otra, así que la afectación y las decisiones se irán definiendo según las condiciones reales de cada lugar. Para él, el punto más sensible ahora es la capacidad de respuesta real de las instituciones: que no se queden en planes escritos, sino que sepan con qué recursos cuentan, quién decide y cómo se coordinan cuando ocurre una emergencia concreta. «Si se espera a que la afectación ocurra para recién organizar la respuesta, probablemente se llegue tarde», advierte. Por eso, más que un cambio de color, ve en esta declaratoria una señal de que el país necesita un nivel de preparación institucional mucho más alto, capaz de adaptarse a lo que vaya ocurriendo en cada territorio.

Christian Rivera, magíster en Reducción de Riesgos de Desastres y Gestión de Comunicación en Casos de Desastres y Emergencias, con estudios en la Universidad Andina Simón Bolívar y especializaciones en Japón y España, respalda que la declaratoria cumple con los requisitos técnicos que exigen la Constitución y la Ley Orgánica de Gestión de Riesgos. A su criterio, la Alerta Roja indica que la amenaza es inminente y que el evento ya está en curso, algo que respalda con indicadores como el calentamiento superficial del mar, el aumento del nivel del océano —de alrededor de 40 centímetros— y la migración de especies marinas.

Pero aclara que eso no significa que las lluvias, los deslizamientos, las inundaciones o los incendios forestales vayan a dispararse de inmediato: calcula que los eventos adversos más probables se concentrarán en el último trimestre de 2026 y el primero de 2027, cuando además se cruza con la temporada lluviosa habitual del país. Para Rivera, esta fase exige activar los comités de operaciones de emergencia a nivel parroquial, municipal y prefectural, y avanzar con planes de prevención y respuesta, mesas técnicas de educación y seguridad, y áreas de refugio temporal.

A la ciudadanía le pide un rol activo: participar en capacitaciones y simulacros, y ayudar a implementar sistemas de alerta temprana ante múltiples amenazas. Para quienes viven cerca de ríos o en zonas propensas a deslaves, sugiere ir pensando desde ya en reubicación temporal, en dónde resguardar a los animales y las pertenencias, e incluso en subir enseres a un segundo piso. Los agricultores y pescadores, añade, también deberían empezar a evaluar cómo proteger cultivos como el banano, el cacao y el arroz, o actividades como la camaronera, antes de que la amenaza se materialice.

Rivera plantea, además, una pregunta que considera central: si existen los fondos necesarios para financiar obras de prevención —puentes, diques, muros de contención— y no solo la respuesta a la emergencia una vez que ya ocurrió. «Si la declaratoria es solo para respuesta, ahí sí, lamentablemente, nuevamente vamos a afectar al desarrollo del país», señala, y resume su postura así: «Hoy por hoy es mejor siempre prevenir más y responder menos».

Qué puede hacer cada persona

Estas son recomendaciones que la propia SNGR y otras entidades de riesgo han venido repitiendo desde que arrancó este ciclo de alertas, y que cobran más sentido ahora que el país está en su nivel más alto:

En la casa y el barrio

  • Revisa el techo, las canaletas y los desagües de tu vivienda antes de que lleguen las lluvias fuertes.
  • Mantén limpias las alcantarillas y los canales cerca de tu casa: la basura acumulada es una de las causas más comunes de inundación, y el agua estancada favorece enfermedades como el dengue o la chikunguña.
  • Saca la basura en el horario y el lugar que corresponde, y si puedes, organiza con tus vecinos jornadas de limpieza de cunetas y desagües.
  • Si vives cerca de un río, una quebrada o una ladera con antecedentes de deslizamiento, identifica de antemano cuál sería tu ruta de evacuación y a dónde irías.

En movimiento

  • Evita cruzar puentes o vías que muestren daños estructurales o que ya hayan colapsado en episodios anteriores.
  • Si estás en la costa, revisa el estado del oleaje antes de meterte al mar: el Inocar y la SNGR publican a diario un mapa de playas con bandera roja, amarilla o verde.

En casa, un kit básico

  • Linterna y pilas de repuesto.
  • Radio a pilas, para poder escuchar avisos aunque se corte la luz o el internet.
  • Artículos de higiene personal y agua embotellada.
  • Documentos importantes en una bolsa impermeable.

Si te ordenan evacuar, hazlo cuando lo indique el COE de tu cantón, no esperes a último momento. Las evacuaciones preventivas existen justamente para actuar antes de que el riesgo se vuelva incontrolable.

Dónde informarse (y de quién desconfiar)

Con cada alerta circulan también rumores, capturas de pantalla sin fuente y pronósticos alarmistas que no tienen respaldo técnico. La recomendación de las propias autoridades es simple: verificar siempre en canales oficiales antes de compartir o de actuar sobre cualquier información. Estos son los principales:

  • Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) — sitio institucional: https://www.gestionderiesgos.gob.ec/ y cuenta de X/Twitter @Riesgos_Ec.
  • Portal dedicado a El Niño de Alertas Ecuador, con planes de contingencia, mapas y boletines: https://alertasecuador.gob.ec/el_nino/
  • Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), encargado de los boletines técnicos del Erfen: https://www.inocar.mil.ec/
  • Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), para pronósticos de lluvia y clima.
  • Redes oficiales de la Vicepresidencia y de la Secretaría General de Comunicación del Gobierno, que replican los boletines de la SNGR.
  • Línea de emergencias 911, para reportar cualquier situación de riesgo inmediato.
  • El COE de tu propio cantón o provincia, que suele ser quien decide horarios de evacuación, cierre de vías o apertura de albergues en tu zona específica.

¿Cómo llegamos hasta aquí?

Cronología: de la vigilancia a la Alerta Roja — El Niño en Ecuador

Ecuador Chequea · Explicativo

De la vigilancia a la Alerta Roja: así escaló el fenómeno de El Niño en cuatro meses

Entre abril y agosto de 2026, Ecuador pasó de monitorear una posibilidad meteorológica a declarar el nivel máximo de alerta en todo el territorio. El color de cada punto marca el nivel de alerta vigente en ese momento.

Vigilancia previa
Alerta Amarilla
Alerta Naranja
Alerta Roja
Declaratoria oficial

24 de abril

Vigilancia

La OMM advierte que es probable la formación de El Niño a nivel global entre mayo y julio, con señales de que podría ser un evento intenso.

8 de mayo

Vigilancia

El Erfen y el Inocar plantean que desde mayo-junio-julio lo más probable es que se desarrollen condiciones de El Niño, posiblemente hasta inicios de 2027.

18–19 de mayo

Declaratoria

La SNGR declara la primera Alerta Amarilla en 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias. Guayas, Los Ríos, El Oro y Loja quedan como prioritarias.

5 de junio

Alerta Amarilla

El Erfen confirma que El Niño ya está en una fase inicial de desarrollo en el Pacífico ecuatorial.

3 de julio

Alerta Amarilla

La OMM anticipa que el fenómeno se fortalecerá entre julio y septiembre. El Ministerio de Agricultura presenta un plan de contingencia de 19,7 millones de dólares.

20 de julio

Alerta Amarilla

El COE Nacional aprueba el Plan de Acción Nacional ante El Niño 2026-2027, con 649,8 millones de dólares para salud, vialidad, educación y asistencia humanitaria.

Finales de julio

Declaratoria

La alerta sube de Amarilla a Naranja. Carolina Lozano, titular de la SNGR, recorre cantones para verificar infraestructura, rutas de evacuación y albergues.

6 de agosto

Alerta Naranja

El boletín ERFEN No. 16 sigue describiendo al fenómeno como en fase inicial de desarrollo.

29 de agosto

Declaratoria

La Resolución SNGR-238-2026 eleva la alerta a Roja en todo el territorio nacional: el nivel más alto del sistema.

Fuente: Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), Comité Erfen / Inocar, Organización Meteorológica Mundial (OMM). Elaborado por Ecuador Chequea.

Lo que sigue

La SNGR ha dicho que mantendrá un monitoreo permanente y que puede ir ajustando el nivel de alerta —hacia arriba o hacia abajo— según cómo evolucionen las condiciones del Pacífico en las próximas semanas. Ecuador Chequea seguirá revisando los boletines oficiales del Erfen, el Inocar y la SNGR para verificar cualquier dato que circule sobre el alcance real de esta alerta, y actualizará este explicativo si hay cambios relevantes.


Fuentes

Ecuador Chequea
Ecuador Chequea
Primer medio de verificación de datos en Ecuador. Único verificador ecuatoriano certificado por la International Fact-Checking Network. Miembro de LatamChequea. Colaborador de Meta para verificaciones en redes sociales.

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