La diferencia entre desinformación, malinformación e información errónea

En el trabajo de verificación, no toda información falsa o dañina es del mismo tipo, y la diferencia no es solo semántica: depende de si el contenido es falso o verdadero, y de si quien lo comparte busca causar daño. Esta distinción, hoy estándar en el periodismo de verificación internacional, viene de un marco desarrollado por la investigadora Claire Wardle, cofundadora de First Draft News.

Los tres tipos, según intención y veracidad

Wardle y su colega Hossein Derakhshan propusieron en 2017 el concepto de «desorden informativo» (information disorder), que divide el problema en tres categorías según dos ejes: si el contenido es falso o verdadero, y si existe intención de causar daño.

La **información errónea** (misinformation) es contenido falso que se comparte sin saber que es falso ni con intención de dañar a nadie. Es el caso más común y menos malicioso: alguien reenvía algo que cree cierto.

La **desinformación** (disinformation) es contenido falso creado deliberadamente para causar daño, con motivaciones que suelen ser económicas, de influencia política —nacional o extranjera— o simplemente para generar caos.

La **malinformación** (malinformation) es el caso más contraintuitivo: se trata de información genuina y verificable, pero que se comparte con intención de hacer daño —por ejemplo, sacando algo de contexto, exagerándolo o filtrando información privada sin que exista un interés público legítimo que lo justifique.

Por qué esta distinción importa en la práctica

UNESCO adoptó este mismo marco de tres categorías en su manual para la educación periodística, y lo describe como una herramienta necesaria porque el término genérico «fake news» resulta insuficiente e incluso políticamente cargado para describir la diversidad de problemas reales. Un artículo académico sobre detección de noticias falsas señala que la distinción entre desinformación y misinformation según la intención del creador tiene consecuencias metodológicas: cómo se clasifica un contenido determina qué tipo de intervención tiene sentido aplicar.

El cambio reciente: la malinformación gana terreno

First Draft ha documentado que, a medida que las plataformas se han vuelto más agresivas cerrando cuentas falsas y detectando contenido fabricado, quienes buscan manipular han aprendido que reutilizar contenido genuino —pero reencuadrado de forma engañosa— tiene menos probabilidades de ser detectado por sistemas automáticos o de ser elegible para verificación, precisamente porque el contenido de origen es real. Esto explica por qué cada vez más casos de desinformación viral no son fabricaciones desde cero, sino piezas verdaderas sacadas de contexto.

Fuentes

– First Draft News, «Understanding Information disorder» (Claire Wardle) — https://firstdraftnews.org/long-form-article/understanding-information-disorder/

– Temple University Libraries, «What is Fake News? Misinformation & Disinformation» — https://guides.temple.edu/fakenews

– Princeton Public Library, «Misinformation, Disinformation & Malinformation: A Guide» — https://princetonlibrary.org/guides/misinformation-disinformation-malinformation-a-guide/

– ITU, «Session 5: Disinformation, misinformation, malinformation and Infodemics» (marco de UNESCO) — https://www.itu.int/en/ITU-D/Regional-Presence/AsiaPacific/Pages/Events/2021/ASP%20Regional%20Dialogue%20on%20Digital%20Transformation/Session%20Pages/RD-Session-5.aspx

ChequeaLab
ChequeaLabhttps://ecuadorchequea.com/chequealab/
ChequeaLab es la primera plataforma de verificación, alfabetización mediática y democracia informada del país. Es una iniciativa de Ecuador Chequea, único verificador avalado por la IFCN y el JTI.

artículos relacionados

Mantente conectado

26,000FansMe gusta
10,000SeguidoresSeguir
44,028SeguidoresSeguir

chequea