Hoy empezó una campaña nacional para prevenir incendios forestales entre julio y septiembre, la temporada de mayor riesgo. El Gobierno advierte que el posible desarrollo de El Niño puede elevar temperaturas, secar vegetación y facilitar la propagación del fuego.
A las 11h00 de hoy el Gobierno activó una campaña nacional de prevención de incendios forestales para enfrentar el período de mayor riesgo del año, que va de julio a septiembre, correspondiente al período de temperaturas más altas del año en las provincias de la Sierrra, vegetación seca y vigilancia por el posible desarrollo del fenómeno de El Niño.
La campaña, a cargo del Ministerio de Ambiente y Energía, busca reducir los incendios forestales mediante educación ciudadana, capacitación comunitaria, coordinación con gobiernos locales y reportes tempranos al ECU 911.
La campaña nacional involucra al Ministerio de Ambiente y Energía, el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, el INAMHI, la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos de Quito y el ECU 911.
Entre julio y septiembre se prevén jornadas de sensibilización comunitaria, capacitaciones, acciones educativas, difusión en medios y redes sociales, y coordinación con gobiernos locales, organizaciones sociales y actores comunitarios.
Al presentar la iniciativa, la viceministra de Ambiente, Alicia Jaramillo, dijo que se prevé una inversión de USD 28 millones hasta 2029. Además, dijo que los recursos servirán para fortalecer los comités de operaciones de emergencia, COE, monitorear quemas intencionales y coordinar acciones de prevención y respuesta con municipios y prefecturas, informó la viceministra de
Según el Ministerio, más del 90 % de los incendios forestales tiene origen humano. Así, la mayoría de incendios no empieza por causas naturales, sino por acciones humanas evitables.
Entre las prácticas de mayor riesgo están las llamadas “quemas agrícolas” o de residuos mal controladas, el uso irresponsable del fuego, las colillas de cigarrillo, la pirotecnia y el abandono de materiales inflamables en zonas naturales.
El clima en la presente temporada secta también se convierte en un factor de riesgo, indicaron las autoridades. Así, representante de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos indicaron que El Niño no provoca incendios forestales por sí solo, pero puede crear condiciones que facilitan su propagación como temperaturas elevadas, menor humedad, vegetación más seca, viento y más material vegetal disponible para arder.
¿Y qué dicen quienes monitorean el clima?
Hasta el último boletín del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño, Erfen, actualizado al 15 de junio anterior, Ecuador se mantenía en estado de “Observación” frente a El Niño, una categoría superior al estado inactivo, pero todavía no equivalente a una declaratoria plena de evento activo. Ese boletín señaló señales cálidas en el Pacífico ecuatorial central y oriental, así como temperaturas máximas y mínimas sobre lo normal para la región Interandina.
Pablo Cornejo, director ejecutivo del Instituto Nacional de Hidrología y Meteorología, Inamhi, dijo que el fenómeno de El Niño “prácticamente es un hecho”, debido a dos meses consecutivos de calentamiento continuo de la temperatura superficial del mar. Pero también precisó que la confirmación formal, la evolución y la intensidad deben ser evaluadas por el Comité Erfen, presidido por el Instituto Oceanográfico de la Armada, Inocar.
Ese nuevo análisis técnico está previsto para este miércoles 8 de julio. Por ahora, Cornejo explicó que la intensidad final dependerá no solo del calentamiento del mar, sino también de variables atmosféricas que pueden reforzar o modificar el comportamiento del evento.
¿Y el impacto de los incendios fortestales?
En cualquier caso, la campaña se lanza después de un año 2025 con 2.157 incendios forestales en 22 provincias, que afectaron 17.074,08 hectáreas, según el Ministerio de Ambiente y Energía. Imbabura fue la provincia con mayor superficie quemada: 4.506,53 hectáreas, equivalentes al 26,39 % del total nacional.
La cifra de 2025 fue menor que la de 2024, pero el país sigue expuesto a incendios de alto impacto. Un informe del Banco Mundial sobre los incendios forestales de 2024 estimó daños por USD 350,7 millones, equivalentes al 0,28 % del PIB de Ecuador. El estudio calculó pérdidas productivas por más de USD 47,1 millones, daños por emisiones de carbono por USD 172 millones y una carga de mortalidad estimada en USD 130 millones, asociada a exposición de corto plazo a material particulado fino PM2,5 generado por humo de incendios.
El mismo informe señaló que, hasta fines de noviembre de 2024, las estimaciones oficiales registraban 5.318 incendios en 22 provincias y casi 77.000 hectáreas quemadas. Con datos satelitales MODIS, la superficie quemada superó las 80.000 hectáreas, el peor registro desde 2001 si se toma como indicador el área afectada.
Quito también llega a la temporada seca con alertas específicas. El Cuerpo de Bomberos de Quito reportó que en 2025 hubo una reducción frente a 2024: los incendios forestales y quemas bajaron de 2.478 a 991 eventos, y la superficie afectada cayó de 2.439,99 a 217,96 hectáreas. Sin embargo, el dato de origen es contundente: el 100 % de los incendios forestales registrados en 2025 en el Distrito Metropolitano fue de origen antrópico.
En Quito, las principales causas identificadas fueron quemas agrícolas, con el 51,9 %, y acciones provocadas, con el 29,6 %. Por eso, el Plan Fuego 2026 prioriza parroquias y sectores con mayor recurrencia y exposición al riesgo.
Bomberos Quito identificó 51 áreas con susceptibilidad alta y muy alta a incendios forestales en las 65 parroquias del Distrito Metropolitano. Para la vigilancia y respuesta, la institución reporta 27 estaciones de emergencia, 1.118 efectivos entre personal operativo, de apoyo y soporte, 145 brigadistas y bomberos forestales de temporada, 9 sistemas de monitoreo visual y térmico, sensores meteorológicos, vehículos forestales, helicóptero y aeronaves no tripuladas.
¿Y las sanciones?
El artículo 246 del Código Orgánico Integral Penal sanciona a quien provoque directa o indirectamente incendios forestales con prisión de uno a tres años. La pena aumenta si el incendio ocurre en áreas protegidas o ecosistemas frágiles, como páramos, manglares o bosques nativos. Si el incendio causa la muerte de una persona, la sanción sube de 13 a 16 años de prisión.
En Quito, la Ordenanza Metropolitana 075-2024 establece multas por infracciones relacionadas con incendios forestales. Las leves van de USD 482 a USD 1.205; las graves, de USD 1.446 a USD 2.169; y las muy graves, de USD 2.410 a USD 36.150.
El llamado oficial es reportar de inmediato cualquier conato de incendio al ECU 911 y evitar toda quema no autorizada. En una temporada con más calor, vegetación seca y posible fortalecimiento de El Niño, la prevención no es solo una campaña ambiental: es una medida de seguridad pública, protección del agua, salud comunitaria y reducción de pérdidas económicas.

