El Mundial 2026 está a solo un día de comenzar. Este 11 de junio, la atención del mundo se centrará en las selecciones que disputarán alrededor de 104 partidos entre junio y julio. Sin embargo, más allá de los tradicionales análisis sobre los equipos favoritos o los rivales más fuertes, este año emerge un adversario distinto: el calor.
Un estudio de Climate Central advierte que el cambio climático está aumentando la probabilidad de que los partidos se jueguen en condiciones térmicas capaces de afectar el rendimiento de los futbolistas. Esta edición del torneo, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, podría estar marcada por temperaturas extremas.
El calor como principal rival
Climate Central utilizó datos históricos con el objetivo de calcular la probabilidad de que las temperaturas superen los umbrales críticos que afectan el rendimiento físico. En deportes de resistencia, ese punto se alcanza cuando la fatiga se incrementa significativamente, mientras que en actividades de fuerza se asocia con una pérdida de velocidad. Este umbral suele situarse alrededor de los 28°C (82,4°F).
El estudio concluye que el calentamiento global está incrementando las probabilidades de que el calor afecte el desempeño en la mayoría de los encuentros: en 97 de los 104 partidos, con un aumento promedio de 8 puntos porcentuales.
Casi la mitad de los partidos (49) tienen al menos un 50% de probabilidad de desarrollarse en condiciones térmicas perjudiciales. En 26 de ellos, el cambio climático eleva ese riesgo en al menos 10 puntos porcentuales.
Uno de los casos más críticos será el partido del 26 de junio en Guadalajara entre Uruguay y España. La probabilidad de calor extremo durante ese encuentro alcanza el 70%, lo que representa un aumento de 37 puntos porcentuales atribuido al cambio climático.
Aunque todavía no se conocen los equipos que disputarán la final el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el estudio indica que quienes lleguen a esa instancia enfrentarán una probabilidad del 47% de jugar bajo calor que afecte el rendimiento, un incremento de 17 puntos porcentuales debido al calentamiento global.
Impactos del calor en la salud
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la acumulación de calor en el cuerpo humano depende de varios factores: la dificultad para disipar el calor generado por el metabolismo en ambientes con altas temperaturas, humedad o radiación térmica; la ropa que impide la pérdida de calor; y la exposición a fuentes externas de calor.
Cuando el cuerpo no logra regular su temperatura interna, aumenta el riesgo de sufrir agotamiento por calor o golpe de calor. Este esfuerzo también sobrecarga órganos como el corazón y los riñones, lo que puede agravar enfermedades preexistentes, como afecciones cardiovasculares, respiratorias o diabetes, e incluso provocar insuficiencia renal aguda.
Entre las principales afecciones relacionadas con el calor se encuentran:
- Calambres por calor: espasmos musculares y dolor tras esfuerzo intenso. Suelen ser la primera señal de alerta.
Síntomas: sudoración abundante, dolor muscular. - Agotamiento por calor: ocurre por pérdida excesiva de líquidos en ambientes cálidos y húmedos. Puede derivar en un estado de shock leve.
Síntomas: mareos, sed, debilidad, náuseas y sudoración intensa. - Golpe de calor: la forma más grave. El sistema de regulación térmica falla y la temperatura corporal se eleva peligrosamente, lo que puede causar daño cerebral o la muerte si no se actúa rápidamente.
Síntomas: confusión, pérdida de conciencia, mareos.
Cambio climático: una crisis en aumento
Las Naciones Unidas definen el cambio climático como variaciones a largo plazo en las temperaturas y los patrones climáticos. Aunque estos cambios pueden ser naturales, desde el siglo XIX la actividad humana, especialmente la quema de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas, se ha convertido en su principal causa.
Estas actividades liberan gases de efecto invernadero que actúan como una manta, atrapando el calor y elevando la temperatura global.
El informe sobre el Estado del Clima 2025 de la Organización Meteorológica Mundial confirma que el planeta alcanzó un nuevo récord de temperatura. El exceso de energía térmica no se distribuye de manera uniforme: solo el 1% permanece en la atmósfera, mientras que más del 91% es absorbido por los océanos.
Este fenómeno ha provocado un calentamiento aún más extremo en tierra con graves consecuencias. El año pasado se ubicó entre el segundo y tercer lugar de temperaturas más altas, con una media global de 1,43°C por encima de niveles preindustriales. El periodo entre 2015 y 2025 ha sido el más cálido registrado.
El deshielo también se intensifica. En 2025, los glaciares registraron una de las mayores pérdidas de masa de la historia, mientras que el hielo marino del Ártico alcanzó su nivel más bajo en invierno.
En cuanto a los océanos, en 2025, se mantuvieron en niveles récord, aproximadamente 11 centímetros por encima de los registros de 1993, con un ritmo de aumento cada vez más acelerado.

