La eliminación del aranceles de Ecuador a las importaciones provenientes de Colombia abre una posibilidad de recuperación del comercio fronterizo, pero la normalización no será inmediata debido a la incertidumbre por el resultado de la segunda vuelta presidencial en el vecino país del norte, comentaron a Ecuador Chequea un dirigente del transporte de carga de la frontera norte y dos analistas internacionales.
Carlos Bastidas, presidente de la Federación de Transporte Pesado de Carchi opinó que el transporte pesado parte “desde cero” tras meses de caída en la actividad; Pablo Játiva, analista internacional consideró que Ecuador y Colombia siguen en un “limbo” político y comercial hasta conocer al próximo presidente colombiano; y, Jorge Guadalupe, analista internacional y decano de la Escuela de Economía Pública y Sectores Estratégicos del IAEN sostuvo que la decisión ecuatoriana puede cerrar el conflicto arancelario, pero debe abrir una etapa de diálogo bilateral y de respeto a la Comunidad Andina.
El gobierno de Daniel Noboa eliminó, desde este lunes 1 de junio, la tasa o recargo que Ecuador aplicaba a mercancías provenientes u originarias de Colombia. La medida fue adoptada mediante una resolución del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador, según reportes basados en el documento oficial, y dejó sin efecto la tasa que provocó problemas en el comercio bilateral desde febrero. Asimismo el Ministerio de Comercio de Colombia anunció similar decisión con el gravamen «recíproco».
El anuncio del gobierno de Noboa se realizó a pocas horas de las elecciones presidenciales en Colombia, en la que Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda pasaron a una segunda vuelta prevista para el 21 de junio. Así, esa elección mantiene la atención de transportistas, comerciantes y analistas en la frontera norte ecuatoriana, donde el flujo comercial depende no solo de la eliminación del recargo ecuatoriano, sino también del clima político y de las decisiones que adopte Colombia.
Bastidas dijo que la derogatoria del gobierno del presidente, Daniel Noboa, permite que las importaciones desde Colombia ingresen sin el recargo, pero aclaró que eso no significa una reactivación inmediata del transporte pesado. Según explicó, las negociaciones comerciales quedaron paralizadas durante semanas y los empresarios deberán retomar pedidos, cargar mercancías en ciudades como Bogotá o Medellín y reorganizar rutas antes de que se vea un aumento sostenido del flujo.
“No es que se quitó la tasa de seguridad y empieza a fluir”, dijo Bastidas. Así, estimó que, el movimiento podría empezar a sentirse de forma parcial en los próximos días y normalizarse gradualmente durante la semana siguiente, siempre que los compradores ecuatorianos y proveedores colombianos reactiven operaciones.
Para el transporte pesado de Carchi, el pedido principal es que la frontera no quede atrapada por disputas ideológicas. Bastidas afirmó que al sector le interesa que cualquier gobierno colombiano respete las normas de la Comunidad Andina y permita una actividad comercial dinámica.
Játiva coincidió en que la eliminación de la tasa es positiva, pero dijo que no basta para declarar terminado el conflicto. A su juicio, la relación bilateral dependerá en buena medida del resultado de la segunda vuelta en Colombia.
El analista describió la elección colombiana como una contienda altamente polarizada, sin una candidatura de centro que lograra pasar a la ronda final. En su lectura, una victoria de De la Espriella facilitaría un acercamiento con Noboa, mientras que un triunfo de Cepeda podría mantener tensiones políticas similares a las registradas durante el gobierno de Gustavo Petro.
Játiva señaló que, independientemente de quién gane, Ecuador debe evitar que el comercio vuelva a ser usado como herramienta de presión política. “Necesitamos puentes sólidos con Colombia, una cooperación permanente”, dijo. Añadió que, si el próximo gobierno colombiano mantiene diferencias ideológicas con Quito, la vía diplomática debe mantenerse abierta para proteger a comerciantes, transportistas y poblaciones fronterizas.
Guadalupe, en cambio, puso el énfasis en el marco de la Comunidad Andina de Naciones. Dijo que la Comunidad Andina no estaba en riesgo por el conflicto, pero que un desacato habría significado un golpe importante a la estructura regional y habría obligado a discutir la fuerza real de estos organismos.
El académico sostuvo que Ecuador actuó en línea con su compromiso comunitario al dejar sin efecto la tasa, después de que la Secretaría General de la Comunidad Andina calificara esa medida como un gravamen contrario al programa de liberación del comercio subregional.
Según Guadalupe, el episodio deja una lección: las decisiones soberanas de política comercial deben ir acompañadas de diálogo previo cuando pueden afectar de forma directa a un país vecino.
“Somos países hermanos, somos países muy cercanos”, dijo Guadalupe. A su criterio, el fin del recargo debe verse no solo como el cierre de una disputa, sino como el inicio de una nueva etapa para revisar la relación bilateral, fortalecer el comercio y evitar que decisiones unilaterales produzcan daños económicos en la frontera.
Por ahora, de acuerdo con resultados divulgados por medios con base en el conteo electoral, De la Espriella quedó primero y Cepeda segundo, por lo que ambos disputarán la Presidencia en segunda vuelta. La definición será clave para Ecuador porque Colombia es su vecino inmediato, socio comercial relevante y actor central en temas de seguridad fronteriza, movilidad y cooperación contra grupos armados.
Guadalupe planteó dos escenarios. Si gana una candidatura cercana al actual gobierno colombiano, Ecuador tendría que buscar espacios de mediación para sostener la relación comercial. Si gana una opción políticamente más cercana al gobierno de Noboa, dijo, podría ser más rápido sentarse a la mesa porque no existiría la misma historia reciente de conflicto entre los mandatarios.
En lo inmediato, los efectos se medirán en los pasos fronterizos, en las aduanas, en las empresas de transporte y en los pedidos de importadores. Bastidas insistió en que el sector no espera una recuperación automática, sino una reapertura progresiva después de meses de caída.

