Vivian Idrovo, maestría en Derechos Humanos, coordinadora de la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos en Ecuador.
La situación de los derechos humanos en Ecuador es crítica, advierte Vivian Idrovo, experta en el tema. Asegura que este año de gestión del presidente Daniel Noboa se impulsó desde la Asamblea normativa contra la sociedad civil, y en las calles una militarización que, con el pretexto de combatir el crimen organizado, ha extralimitado su función, dejando casos como los niños de las Malvinas. Sin embargo, asegura que este es un rasgo de varios países y gobiernos de la región.
¿Cómo está el país en materia de derechos humanos con el Gobierno de Daniel Noboa?
La situación de Derechos Humanos es concomitante al cierre del espacio cívico y al deterioro del estado de derecho en el Ecuador. Vivimos una crisis de derechos humanos que se acentúa cada vez más. Hay menos posibilidad de exigir ante las autoridades judiciales el respeto de derechos humanos justamente por estas condiciones que se están dando.
¿A qué condiciones se refiere?
Hay una militarización que va en contra de las reglas convencionales y constitucionales que exigen que las Fuerzas Armadas no se ocupen de forma regular del orden interno. Desde que empezó este Gobierno, lo que ha ocurrido es que las Fuerzas Armadas, por regla general, han estado cuidando el orden interno en lugar de que sea una excepción y eso ya pone en grave riesgo los derechos humanos. Entonces, tenemos, por ejemplo, al menos 51 víctimas de desapariciones forzadas, un aumento de casos, de denuncias y noticias de delito de tortura, de extralimitación en la ejecución de un acto de servicio. Por otro lado tenemos una completa ineficacia en relación con la garantía del derecho a la seguridad.
Entonces, por un lado tenemos un cierre del espacio cívico, restricciones a la labor de personas defensoras de derechos humanos, violaciones de derechos humanos y, por otro lado, tenemos una ineficacia de la garantía del derecho a la seguridad humana a partir de estas políticas securitistas y militarización y de leyes represivas.
¿Qué implica el cierre del espacio cívico?
Implica que hay menos espacio para la deliberación democrática. Importan menos las normas del derecho. La labor de las personas defensoras, de las comunidades defensoras, está cada vez más difícil de ser realizada. Estamos cada vez más sujetos a control, sujetos a obstáculos para realizar la labor.
Están militares en las calles, lo que contribuye al cierre del espacio cívico; quiere decir que no tenemos un entorno propicio para el goce y el disfrute de derechos humanos y para la defensa de derechos humanos. Para poner un ejemplo muy claro y que evidencia lo que está pasando en el Ecuador, es que tenemos una normativa que prohíbe, por ejemplo, expresamente a las organizaciones de la sociedad civil defender la naturaleza, defender el derecho al ambiente sano en contra de proyectos autorizados por el Estado. Esto es una norma que el gobierno se ha atrevido a promulgar, a sacar. Se atreve a sacar este tipo de normas porque la Corte Constitucional no constituye en este momento una garantía de la vigencia del Estado de derecho en el Ecuador.
¿Y esta característica ha sido únicamente de este año de gobierno o se ha visto también en el periodo intermedio de Daniel Noboa o antes?
Es importante identificar que lo que está pasando en el Ecuador no es ajeno a lo que pasa en la región. Lo que pasa en el Ecuador es similar, por ejemplo, a lo que está pasando en Venezuela, en Nicaragua, en El Salvador, en Perú, en Paraguay. Esto que ha pasado en el Ecuador no ha ocurrido de la noche a la mañana, en el segundo gobierno de Noboa. Esto empezó y se ha ido acumulando mediante normas que han cerrado el espacio cívico, inclusive antes del periodo de Noboa. Pero sus primeras acciones dieron evidencia de este acelerado deterioro democrático. Lo primero fue declarar conflicto armado interno y eximirse de respetar las reglas del uso de militares en el control del orden interno. Luego tenemos los casos de aumento de desapariciones forzadas, donde el caso de los niños de las Malvinas evidencia de la forma más cruel lo que está pasando.
Usted mencionó que esa situación no es exclusiva de Ecuador ni es reciente, sino que también se ha dado en Venezuela, Nicaragua, El Salvador, entre otros países. ¿Cuál es el elemento común de estos países para haber caído en esta situación?
Lo que hemos visto en todos estos países es justamente un aumento de las economías criminales, una omisión del Estado de tomar medidas adecuadas y efectivas, el usar el pretexto de la securitización, de la necesidad de brindar seguridad para adoptar medidas que no son eficaces. Lo que vemos en todos estos países que le menciono, y digo lo vemos, pero evidentemente quien lo evidenció en su informe fue Amnistía Internacional, es esta emisión de leyes contra la sociedad civil, las leyes llamadas anti ONGs, que son las mismas leyes en todos estos países. Se observa que, a pretexto de seguridad, lo que se hace es militarizar sin resultados; lo que se hace es cerrar el espacio y perseguir las organizaciones de la sociedad civil.
¿Cuál es la característica de los gobiernos que lideran estos países?
Es un tema donde hay una ideología u otra. Es como que es un mismo patrón de cierre del espacio cívico y de control de la sociedad civil. Entonces, imagínese usted paradójicamente: un gobierno neoliberal como el ecuatoriano tiene la misma legislación que un Estado como el Perú, como Venezuela, como Nicaragua, que posiblemente se autodefinen de otra forma. No importa si usted es de derecha o de izquierda, si le podemos decir así. Estas normativas se utilizan para dominar la sociedad, controlar y ejercer poder.
¿Ese sería el fin último, entonces?
Creo que el fin último es ese control de los recursos naturales que tienen nuestros países, y este control de una sociedad civil organizada, potente, fuerte que han tenido también nuestros países. Entonces, imponer medidas de austeridad, controlar recursos naturales creo que es el objetivo de estos gobiernos.
¿Y esta serie de situaciones que hemos hablado es una herramienta para someter a la oposición?
Hemos visto cómo esta cooptación del poder, porque además esta deriva autoritaria no se expresa solamente en normas, sino que se expresa y se evidencia en la cooptación del poder, por ejemplo, lo que pasó en el Consejo de la Judicatura, donde se inventó un impedimento para que una persona no asuma y luego ya no hay impedimento cuando hay otra terna. Uno, ¿qué puede pensar como sociedad civil frente a este manejo instrumental del Consejo de la Judicatura o frente a la Fiscalía, o frente al Consejo Nacional Electoral o frente al Tribunal Contencioso Electoral o los ataques de la Corte Constitucional, o cómo está conformada en este momento la Asamblea, donde los partidos de “oposición” perdieron apenas empezó el gobierno en este nuevo periodo? Sin hablar del Consejo de Participación Ciudadana, que también tiene un historial complicado, o más bien evidente, de alineación con el gobierno. Usted me dice: «¿Sirve para acallar a la oposición?». Y yo le digo: «Es lo que estamos viendo» No es posible que en una democracia se suspendan partidos por una denuncia puesta en Fiscalía. No existe el tema de que a usted, como un colectivo de defensa de derechos ambientales, le pongan una multa de $18 000 por haber clasificado mal, 0.39; no existe esa posibilidad.
Usted está viendo cómo hay un uso instrumental de las instituciones del Estado en el caso del alcalde de Guayaquil. Son evidencias, de lo que vemos que está pasando con el Estado. Entonces, usted me dice, «Está usado para combatir a la oposición”. Yo diría que está siendo usado para anular la oposición, porque además han adelantado elecciones sin ningún tipo de justificación. Entonces, resulta que ahora el CNE no solamente es un Consejo Nacional Electoral, sino que es un Consejo Nacional de Meteorología que puede predecir las lluvias y el fenómeno del niño contra toda evidencia científica que tenemos hasta el momento. Lo que está pasando es parte de este patrón y de estas medidas autoritarias. Yo sí llamaría a la ciudadanía a mirarse en lo que pasa en Nicaragua, porque creo que ese es el futuro que nos espera, ser como una Nicaragua en América del Sur.

