La hidroeléctrica Mazar apagó sus turbinas de emergencia para recuperar su embalse, tras perder el 39,78% de sus reservas.
La central hidroeléctrica Mazar apagó de emergencia sus turbinas para intentar recuperar el nivel de su embalse, del que depende el complejo hidroeléctrico Paute Integral, el más grande del país, que cubre cerca del 38% de la demanda nacional de electricidad.
La medida se adoptó tras 11 días consecutivos de descenso del reservorio, que cayó hasta los 2.131,12 metros sobre el nivel del mar, es decir, 21,88 metros por debajo de su cota máxima, de 2.153 metros. En ese periodo, el embalse perdió el 39,78% de sus reservas.
Se trata del nivel más bajo registrado en Mazar en los últimos dos meses. En marzo pasado, el embalse alcanzó su último pico, con 2.152,64 metros sobre el nivel del mar, a pocos centímetros de su cota máxima.

A la 01:00 se desconectó la única de sus dos turbinas que permanecía funcionando. A las 08:00, tras una recuperación mínima del embalse, de apenas siete centímetros, hasta los 2.131,19 metros sobre el nivel del mar, se volvió a activar una de las dos turbinas.
A esa hora, pese al reinicio de la generación en Mazar, las tres centrales hidroeléctricas del complejo producían 345,27 megavatios, apenas el 19,65% de su capacidad conjunta, de 1.757 megavatios. A las 10:00, la producción subió a 654,26 megavatios, todavía un nivel bajo, equivalente al 37,24% de su capacidad instalada.

