¿Qué sostiene y qué debilita al periodismo ecuatoriano? Aquí, el informe de Fundamedios

Un informe de Fundamedios alerta sobre el deterioro del periodismo en Ecuador: más agresiones, precariedad laboral, censura y menor acceso a información pública, con impacto en la calidad informativa.

El periodismo en Ecuador atraviesa una crisis que va más allá de la transformación digital. El informe Entre la intemperie y la captura, que ayer publicó Fundamedios, sostiene que no se trata sólo de cambios tecnológicos, sino de un deterioro más amplio. Se trata del “deterioro de las condiciones materiales, profesionales, éticas y democráticas que permiten el trabajo periodístico”  .

Así, el informe advierte que esta situación ha reducido la capacidad del periodismo para informar con autonomía, investigar y sostener estándares de calidad, en un contexto cada vez más hostil.

De la transformación digital al debilitamiento estructural

Durante años, la transición hacia lo digital fue interpretada como una etapa de modernización. Sin embargo, el informe señala que el proceso derivó en una pérdida de capacidades.  En este sentido, el documento señala que “lo que hoy vive el país se parece menos a una modernización y más a una pérdida sostenida del músculo profesional, financiero y territorial”.

La caída del modelo tradicional de ingresos, el cual estaba basado en publicidad, ventas y pauta estatal, no ha sido reemplazada por uno sostenible. En paralelo, las plataformas digitales han concentrado la atención y los recursos, dejando a los medios con menos financiamiento y mayor presión para producir contenido en menor tiempo.

Precariedad laboral como base del sistema

“La precariedad laboral dejó de ser una anomalía del oficio” y hoy “opera como una condición estructural” , señala sobre uno de los principales factores del deterioro de las condiciones de trabajo periodístico detectados por la investigación de Fundamedios: la precariedad laboral se ha normalizado. 

Este escenario implica menos estabilidad, más pluriempleo y menor tiempo para el trabajo periodístico de fondo. Así, el informe advierte que “un ecosistema exhausto verifica peor, investiga menos, depende más y resiste con menor capacidad las presiones del poder”.

Además, el impacto es “territorial”: el 11,9% de los comunicadores encuestados para realizar este informe abandonó su localidad en los últimos dos años por razones económicas o de seguridad.

Con este dato, el informe señala que existe un problema mayor: no solo se precariza el oficio periodístico, también se lo desplaza o vacía en territorios donde sería especialmente necesario.

Violencia estructural contra periodistas

El informe documenta un aumento de la violencia contra la prensa. Así,  cita registros de Fundamedios según los cuales hubo 194 agresiones en 2024 y 230 en 2025. Añade que, de las agresiones registradas en 2025, 114 habrían sido cometidas por agentes estatales.

Con esos datos, el informe señala que la hostilidad contra la prensa no vendría solo del crimen organizado o de actores privados, sino también del propio aparato estatal, ya sea por acción directa o por omisión.

Uno de las principales agresiones fue el ataque armado a TC Televisión el nueve de enero de 2024, presentado como evidencia de que la violencia criminal puede irrumpir en pleno centro de un medio. 

Este contexto incluye también asesinatos de periodistas y un aumento de la impunidad, lo que agrava los riesgos del ejercicio profesional.

Provincias: mayor vulnerabilidad y silenciamiento

El informe subraya que la crisis no se distribuye de manera uniforme. Mientras en Quito y Guayaquil el deterioro podría discutirse en términos de sostenibilidad empresarial, en provincias el problema aparece como una suma de vulnerabilidades.

El documento menciona reportes de la Fundación Periodistas Sin Cadenas sobre la Sierra Sur y la Amazonía. En esas zonas, recoge testimonios y diagnósticos sobre inestabilidad laboral, cierres de medios, pagos por facturación, dificultades para acceder a información pública, baja conectividad, precariedad tecnológica y exposición a economías ilegales.

“No hace falta cerrar una redacción para debilitar el pluralismo de una ciudad. A veces, basta con activar mecanismos de ataque en las plataformas”, señala el documento al destacar que la crisis no se limita a la noción de censura de contenidos críticos sobre autoridades locales. 

Tecnología, desigualdad y control del ecosistema

Aunque la digitalización ha abierto oportunidades, el informe señala que también ha profundizado las brechas. “La tecnología abrió oportunidades, sí, pero también redistribuyó cargas, riesgos y desigualdades”.

El problema no es únicamente técnico, sino estructural: “quien controla la velocidad, la amplificación y la reputación en línea altera también las condiciones del trabajo periodístico”.

Así, el informe evita una mirada celebratoria de la digitalización. Reconoce que la tecnología y la inteligencia artificial pueden ayudar en tareas rutinarias o en procesos de verificación y producción, pero plantea que esos beneficios dependen de condiciones previas: tiempo, formación, protocolos y recursos.

Donde esas condiciones no existen, la innovación puede convertirse en una nueva línea de desigualdad entre medios con capacidad de adaptación y proyectos frágiles que improvisan. De nuevo, el argumento de fondo no es que la tecnología sea negativa en sí misma, sino que sus efectos dependen del contexto material e institucional en que se incorpora.

El texto también vincula el entorno digital con campañas de desinformación, hostigamiento y difamación contra periodistas y organizaciones independientes. Desde esa perspectiva, el problema no sería solo técnico, sino de gobernanza del ecosistema informativo: quien controla la velocidad, la amplificación y la reputación en línea altera también las condiciones en que se ejerce el periodismo.

Propiedad de medios y riesgos para el pluralismo

El documento también analiza cambios en la propiedad de los medios, que pueden impactar en la independencia editorial. En contextos frágiles, estos procesos “alteran el riesgo del pluralismo”. En este sentido, plantea que la crisis del ecosistema no puede explicarse solo por la economía de las redacciones o por la violencia, sino también por los cambios en la estructura de propiedad de los medios y por la falta de transparencia en torno a ellos.

Así, por ejemplo, el documento menciona la venta de Diario El Universo a un grupo liderado por Yves Maia Pardini, con participación de Integra Capital, y la posterior salida de Bonil, quien denunció la no publicación de varias caricaturas.

Esa preocupación no se convierte en una condena automática, pero en democracias frágiles, los cambios de propiedad en medios de alta incidencia pública obligan a mirar con atención los conflictos de interés, los cortafuegos entre negocio y redacción y las señales que aparecen en contenidos sensibles, como la sátira, la investigación y la opinión editorial.

También menciona la compra de La Posta y Radio Centro en 2025 como un episodio que refuerza las preocupaciones sobre la entrada de actores políticos en la propiedad mediática. El punto central del informe no es solo quién compra, sino con qué intereses entra, qué grado de transparencia existe y qué garantías reales de independencia editorial se ofrecen.

Medios inauténticos y degradación informativa

Un fenómeno clave es la proliferación de plataformas que imitan el periodismo sin cumplir sus estándares. Estas generan “un ambiente enrarecido”, caracterizado por la mezcla de información, propaganda y ataques.

El informe advierte que estos actores “no sustituyen al periodismo; ocupan el espacio que deja su debilitamiento y lo vuelven más tóxico”. Esto dificulta distinguir entre información verificada y contenido manipulado, y erosiona la confianza pública.

El informe señala que estos medios inauténticos funcionan como “artefactos” que ocupan vacíos que deja un periodismo debilitado, llenan espacios de atención y velocidad, pero lo hacen muchas veces a costa de la verificación, el contexto y la responsabilidad editorial. El efecto sería doble: contaminan el debate público y, al mismo tiempo, dificultan que la ciudadanía distinga entre periodismo profesional, propaganda y agitación digital.

Lo que está en juego: la calidad de la democracia

El informe concluye que la crisis del periodismo tiene implicaciones directas en la democracia. “Lo que está en juego no es solo la salud de una industria. Está en juego una infraestructura democrática” .

En este contexto, la desinformación encuentra terreno fértil. “No invade ecosistemas sanos; coloniza ecosistemas debilitados”, señala el documento.

En este sentido, el informe explica que cuando el periodismo se precariza, se encoge el campo de lo investigable; cuando las provincias pierden medios, el país se vuelve más ciego fuera de la capital; cuando la propiedad se reorganiza en la opacidad, el pluralismo se fragiliza; y cuando la violencia se normaliza, la autocensura deja de ser una falla individual y se vuelve una táctica de supervivencia.

¿Entonces?

“No se puede defender la libertad de expresión sin defender también las condiciones dignas, seguras y sostenibles que hacen posible informar”, señala el informe al no limitarse única y exclusivamente al diagnóstico.

En consecuencia, plantea una agenda mínima de reconstrucción con seis frentes: protección integral para periodistas; trabajo digno y seguridad social; fortalecimiento territorial; innovación tecnológica con criterio democrático; transparencia en la propiedad y gobernanza de medios; y una “higiene del ecosistema” orientada a distinguir entre medios auténticos, propaganda partidista, operadores digitales y pseudo-medios.

En este sentido, el informe plantea que si el problema es estructural, la respuesta no puede limitarse a reaccionar caso por caso ante cada agresión o escándalo; y, que habría que intervenir también en las condiciones de base que sostienen o debilitan el derecho a informar.

Juan Camilo Escobar
Juan Camilo Escobar
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central del Ecuador y Magíster en Periodismo Digital por la UDLA. Más de una década de experiencia cubriendo política local para Diario La Hora, también ha cubierto fuentes políticas, económicas y judiciales para Ecuadoradio, Radio Sonorama, Red Informativa Bolívar, Sistema Radial Colón y Corape.

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