Ecuador Chequea elaboró este explicativo, con algunos añadidos, con base en el explicativo realizado por Cazadores de Fake News, miembros del IFCN y de Latamchequea como nosotros.
Una afirmación ampliamente difundida en medios y redes sostiene que Rusia habría entrenado a más de 1.000 influenciadores en América Latina para desinformar. Sin embargo, esa interpretación simplifica y distorsiona el contenido de una investigación más compleja sobre influencia informativa en la región.
Este explicativo, basado en la publicación de Cazadores de Fake News, no descarta la existencia de campañas de desinformación. Su objetivo es precisar qué se dijo realmente, qué evidencia existe y cómo debe interpretarse.
| Precisiones importantes sobre este explicativo: ❌ No se afirma que Rusia no realice campañas de desinformación ❌ No se descarta operaciones de influencia o propaganda ❌ No se valida ni respalda las estrategias comunicacionales del Kremlin ✔️ Se corrige una interpretación inexacta ✔️ Se diferencia entre formación, influencia y desinformación ✔️ Se aporta contexto para entender un fenómeno más complejo |
El dato: sí existe, pero no significa lo que se dijo
El número de más de 1.000 personas capacitadas es real y proviene del propio programa RT CompaRTe, una iniciativa del canal estatal ruso RT que ofrece talleres a periodistas y creadores de contenido en América Latina. Estos programas incluyen formación en producción audiovisual, manejo de redes sociales, formatos digitales y herramientas tecnológicas vinculadas a la comunicación. Es decir, el dato no surge de una filtración ni de una acusación externa, sino de información pública difundida por el propio programa.
El problema surge en la forma en que ese dato fue interpretado y difundido. Tras una conferencia realizada en Miami el 31 de marzo de 2026, en la que se presentaron hallazgos sobre influencia rusa en la región, algunos medios resumieron el contenido afirmando que Rusia entrenó a más de 1.000 influenciadores para desinformar. Esa afirmación no corresponde con lo expuesto por los investigadores. Durante el evento no se habló de un entrenamiento directo para desinformar, ni de una red de influenciadores operando bajo instrucciones, ni se presentó evidencia de un programa diseñado explícitamente para mentir. La simplificación convirtió un fenómeno complejo en una narrativa más contundente, pero técnicamente imprecisa.
Qué sí dice la investigación: influencia, no instrucción directa
Lo que sí planteó la investigación es un enfoque distinto, centrado en la construcción de influencia informativa en América Latina. Los especialistas describieron un mecanismo más sofisticado en el que Rusia impulsa programas de formación, promueve infraestructura mediática en la región, adapta narrativas según audiencias locales y amplifica discursos alineados con sus intereses. En este esquema, la influencia no necesariamente se ejerce mediante órdenes directas, sino a través de procesos de formación, redes de difusión y circulación de contenidos que terminan reforzando determinadas posiciones geopolíticas.
Una de las ideas centrales expuestas en la conferencia resume este enfoque: “El Kremlin no transmite propaganda hacia América Latina. La fabrica allí”. Esta afirmación no implica que no exista propaganda, sino que señala que su producción puede estar mediada por actores locales que cuentan con legitimidad propia y que reproducen narrativas alineadas con ciertos intereses internacionales.
En talleres realizados en Venezuela participaron creadores de contenido y actores vinculados a organizaciones oficialistas, algunos de los cuales señalaron que uno de los objetivos era aprender a “defender” al gobierno frente a la llamada “guerra comunicacional”. Este tipo de experiencias ilustra cómo espacios de formación técnica pueden funcionar también como espacios de alineación narrativa, más allá del contenido explícito de los talleres.
La reacción de Rusia
La reacción de la embajada rusa en Colombia también forma parte del análisis. En un comunicado, rechazó la investigación y la calificó como un “informe fantasma”. Sin embargo, la conferencia sí existió y está disponible públicamente, y los hallazgos presentados se construyeron a partir de un año de seguimiento mediante artículos, alertas y análisis difundidos por los investigadores. El hecho de que no exista un único documento compilado no invalida el trabajo, sino que responde al formato en el que fue desarrollado y presentado.
Entonces…
El dato de los más de 1.000 capacitados es real, pero la interpretación de que fueron entrenados para desinformar es imprecisa. La investigación apunta más bien a un modelo de influencia estructural, en el que la formación, las redes y la producción de contenido juegan un papel clave en la circulación de narrativas alineadas con intereses geopolíticos. Entender esta diferencia es fundamental para analizar con rigor cómo operan hoy las estrategias informativas en el contexto internacional.

