Cuando una cuenta falsa habla como si fuera un medio: cómo operan las páginas que usurpan la imagen de prensa en Ecuador

Una pieza que imitaba el estilo visual de Teleamazonas aseguró que Daniel Noboa reclutaba jóvenes ecuatorianos para enviarlos como mercenarios a Ucrania. El contenido era falso. Pero el caso importa no solo por el bulo en sí, sino por el método: el video intentó apoyarse en la estética de un noticiero reconocido y, además, fue difundido desde una cuenta que se presenta como si fuera Ecuavisa. Esa combinación resume un patrón más amplio: la desinformación gana terreno cuando se disfraza de periodismo.

Ecuador Chequea investigó tres redes sociales (X, Facebook y TikTok) para encontrar cuentas que caigan en esta lógica de usurpar logos, línea gráfica y nombres de medios de comunicación para este explicativo. Así, se registraron al menos 60 páginas o cuentas que usurpan la identidad de medios de comunicación o de espacios informativos. Las páginas identificadas muestran un fenómeno extendido, cambiante y de alta rotación: 35 están en Facebook, 15 en TikTok y 14 en X; 48 figuran como inactivas y 11 como activas. En otras palabras, casi una de cada cinco seguía operativa al momento del registro. La mayoría explota el nombre de marcas periodísticas conocidas como Ecuavisa, El Comercio, Teleamazonas, Diario Extra, El Universo y el resto a otros medios o espacios informativos.

El patrón central de la base es claro. 57 de las 59 cuentas usurpan el nombre del medio que imitan, y 25 también usan o replican logos. Es decir, no se trata sólo de páginas anónimas: son cuentas diseñadas para parecer conocidas a primera vista. En promedio, la base registra 188.900 seguidores por cuenta; la mediana es mucho menor, 51, lo que sugiere muchas cuentas pequeñas y unas pocas con mayor alcance. Entre las activas, el promedio sube a 282.200 seguidores. En TikTok aparecen los perfiles con más volumen de audiencia: la cuenta falsa “Noticias Teleamazonas” figura con 2.824 seguidores; “eluninverso.com”, que suplanta a El Universo, con 142.000; y “Diario Exxtra”, con 340.000. Asimismo, entre las activas, las de mayor tamaño son “eluninverso.com”, “Ecuavisa en Vivo”, “Ecuarisa”, “Diario Exxtra” y “Vision 360”, según la investigación.

También hay un patrón temático. Entre el tipo de publicaciones que realizan estas cuentas predominan contenidos como desinformación con logos e imagen del medio. En segundo plano aparecen cuentas con posts personales o genéricos, algunas con publicaciones comerciales, y unas pocas que mezclan desinformación con supuestas ofertas de empleo o contenidos de seguridad. Esto importa porque muestra que no todas estas cuentas publican únicamente un solo bulo: algunas alternan contenido banal, personal o comercial con piezas falsas para parecer más “normales”, bajar alertas y construir continuidad visual.

¿Qué son estas cuentas y cómo operan?

No todas las desinformaciones necesitan inventar una marca nueva. Muchas prefieren “tomar prestada” una ya instalada. Reporteros Sin Fronteras describe como una categoría de desinformación los contenidos que imitan o mimetizan medios reconocidos, justamente para aprovechar la familiaridad del público con esas marcas. RSF incluso documenta casos en los que videos y reportes falsos copiaron la apariencia de CNN o la BBC para difundir datos engañosos. 

First Draft, organización especializada en desinformación, ha advertido además sobre la proliferación de “imposter websites” y cuentas que se diseñan para parecer medios profesionales, aunque distribuyan contenido engañoso. 

Eso ayuda a entender por qué el caso analizado no es aislado. La lógica no es solo publicar una falsedad, sino hacerlo bajo una apariencia que recuerde a una fuente confiable. La marca, el logo, la tipografía, la supuesta voz de presentador, el cintillo “urgente” o el formato de reportaje funcionan como atajos de credibilidad.

¿Por qué este método puede funcionar?

La respuesta corta es que la gente no evalúa toda la información desde cero cada vez. En entornos saturados, muchas decisiones de confianza se toman por señales rápidas: quién parece hablar, cómo luce la publicación, si el formato se parece al de un medio conocido y si coincide con narrativas que ya circulan.

El Reuters Institute ha documentado que, cuando las audiencias deciden en qué noticias confiar, valoran factores como la reputación de la marca, la percepción de exactitud, la transparencia y el profesionalismo editorial. Es decir, la confianza en la marca periodística sí pesa en la recepción del contenido. 

Eso explica la eficacia de la usurpación visual: si una publicación logra parecerse lo suficiente a un noticiero o a una cuenta reconocida, puede obtener una primera capa de legitimidad antes de que el usuario verifique origen, enlace, fecha o contexto. UNESCO advierte que la desinformación se expande con especial fuerza en ecosistemas digitales donde la circulación es veloz y la alfabetización mediática no siempre alcanza para distinguir señales de autenticidad de señales imitadas. 

El caso que disparó este explicativo: un falso reportaje atribuido a Teleamazonas

El ejemplo revisado por Ecuador Chequea reúne varios de esos elementos. La publicación simuló ser un reportaje televisivo y sostuvo que Daniel Noboa, por medio de una empresa fantasma, reclutaba jóvenes ecuatorianos para enviarlos a Ucrania como mercenarios. La pieza fue compartida por una cuenta que usaba el nombre de Ecuavisa, mientras el video intentaba presentarse como si proviniera de Teleamazonas.

La evidencia revisada por Ecuador Chequea para esta verificación contempla un resultado de Hive Moderation según el cual el material era altamente probable de haber sido generado por IA y arrojaba una probabilidad de 99,3% de voz generada con IA. Esa señal no prueba por sí sola toda la falsedad del relato, pero sí refuerza la sospecha técnica sobre la fabricación del contenido audiovisual.

A eso se sumó la revisión de huella pública del supuesto reportaje. En búsquedas abiertas sobre el sitio de Teleamazonas no aparece un contenido coincidente con la acusación viral. Los resultados disponibles en el portal y en sus etiquetas públicas remiten a coberturas reales y distintas sobre Ucrania, Zelenski o la cumbre de paz, no a un supuesto reclutamiento de ecuatorianos como mercenarios por parte de Noboa. 

Por otro lado, el video además mostraba un contrato atribuido a International Security Solutions FZE, pero la empresa no aparecía registrada con ese nombre ni con el RUC exhibido en la consulta realizada a la Superintendencia de Compañías. La Superintendencia mantiene justamente el portal oficial para búsqueda de compañías por nombre o identificación. 

El proceso de verificación también estableció otro indicador fuerte de manipulación: las fotografías de los supuestos reclutas fueron tomadas de perfiles reales de Instagram, y los nombres colocados en el video no correspondían a las personas retratadas. Es decir, no solo se limitó a un medio: también se reutilizaron imágenes de terceros para fabricar personajes y testimonios. Por esto, se la calificó como falsa.

Lo que revela la base de datos: un ecosistema de alta rotación

La base de Ecuador Chequea no describe un único perfil, sino una mecánica. Muchas cuentas duran poco, son suspendidas o abandonadas, y luego reaparecen otras con variaciones mínimas de nombre. Eso pasó justamente en el caso de esta publicación, pues Ecuador Chequea identificó que una de las cuentas que la compartió llevaba el nombre de El Telégrafo, aunque en una posterior revisión, esta misma había sido suspendida por X. 

Ese comportamiento coincide con lo que se observa en campañas de impersonación: cuando una cuenta cae, otra reaparece con alteraciones menores en el nombre, el avatar o la ortografía. La investigación identificó varios ejemplos de esa lógica: “Ecuarisa”, “eluninverso.com”, “Diario Exxtra”, “Noticias El Comerio” o “Diario La Lora”. No buscan una copia perfecta; buscan una similitud suficiente para inducir error en una lectura rápida.

¿Qué deberías mirar antes de creer una publicación “de un medio”?

La primera pregunta no es si el video “se ve profesional”, sino de dónde salió realmente. Un contenido atribuido a un medio debería poder encontrarse en sus canales oficiales, sitio web o archivo público. Si eso no ocurre, hay una alerta relevante.

La segunda es mirar la cuenta que publica: fecha de creación, historial, consistencia del nombre, enlace oficial, ortografía, bio y tipo de publicaciones previas. La base analizada muestra precisamente que muchas de estas cuentas mezclan identidad usurpada con contenido errático o ajeno al trabajo periodístico.

La tercera es revisar si la pieza usa recursos pensados para producir impacto inmediato: cintillos de “urgente”, afirmaciones explosivas sin fuentes visibles, capturas de contratos sin trazabilidad, audios sin identificación clara, o testimonios imposibles de corroborar.

Preguntas frecuentes

¿Usar el logo de un medio prueba que el contenido sea auténtico?

No. En la base entregada por Ecuador Chequea, 25 cuentas usurpaban logo y 57 usurpaban nombre. El logo, por sí solo, no acredita origen.

¿Que una cuenta tenga seguidores significa que sea real?

Tampoco. Algunas cuentas falsas acumulan audiencia. En la base, varias de las más seguidas son precisamente perfiles que usurpan marcas periodísticas.

¿Cómo verificar rápido si un reportaje realmente existió?

Buscándolo en la web oficial del medio, en sus redes verificadas y en sus archivos públicos. Si no aparece rastro y solo circula en cuentas dudosas, la alerta aumenta.

¿La detección de IA basta para concluir que algo es falso?

No siempre. Sirve como indicio técnico, no como única prueba. Debe combinarse con verificación de origen, contexto, documentos, identidades e historial de publicación.

¿Por qué las cuentas falsas mezclan desinformación con posts personales?

Porque eso puede hacerlas parecer menos artificiales. Alternar contenidos ayuda a construir una apariencia de cuenta “normal” y reduce sospechas.

Conclusión

El problema no es solo un video falso sobre Ucrania, Daniel Noboa o un contrato inexistente. El problema de fondo es una infraestructura de engaño que busca apropiarse de la credibilidad construida por medios reconocidos para insertar narrativas falsas en la conversación pública. La base de datos entregada por Ecuador Chequea muestra que no se trata de un hecho aislado: hay decenas de cuentas que imitan nombres, logos y estilos visuales de medios ecuatorianos, sobre todo en Facebook y TikTok, y que funcionan con alta rotación entre suspensión, abandono y reaparición.

Para la ciudadanía, el impacto es directo: si la confianza se desplaza del origen real al “parecido visual”, cualquier marca periodística puede ser convertida en vehículo de desinformación. Verificar la fuente ya no es un paso extra: es parte básica de leer noticias en redes.

Bibliografía y fuentes

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