Los precios de los combustibles en Ecuador vuelven a subir desde el 12 de marzo de 2026. La gasolina Extra y Ecopaís alcanzan USD 2,89 por galón y el diésel premium USD 2,828, cerca del techo del 5% del “sistema de bandas”.
Los combustibles de mayor consumo en Ecuador volvieron a encarecerse a partir de hoy. La gasolina Extra y la Ecopaís pasaron de USD 2,76 a USD 2,89 por galón, mientras que el diésel premium subió de USD 2,70 a USD 2,828, de acuerdo con el comunicado oficial difundido por la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH) para el período comprendido entre el 12 de marzo y el 11 de abril de 2026.
El alza equivale a 13 centavos por galón en las gasolinas de bajo octanaje y a 12,8 centavos en el diésel premium. Así, la Extra y la Ecopaís aumentaron 4,71%, cerca del techo mensual de 5% previsto en el sistema de bandas. El diésel premium, en cambio, subió 4,74%, dentro del límite máximo de alza mensual aplicado al mecanismo de “bandas” y estabilización.
En cualquier caso, este ajuste coincide con las recientes variaciones en el mercado petrolero internacional, a consecuencia del conflicto en Medio Oriente. El 9 de marzo, el WTI, referencia para Ecuador, llegó a USD 94,77, y el 11 de marzo cerró en USD 90,01, según portales especializados en monitoreo de los mercados internacionales.
En cualquier caso, el nuevo ajuste se aproximó al 5% subida permitido por la “banda” para las gasolinas Extra y Ecopaís. En febrero, esos combustibles habían quedado en USD 2,76; ahora escalan a USD 2,89. En el caso del diésel premium, el valor de venta al público vuelve a subir después de haberse ubicado en USD 2,70 entre el 12 de febrero y el 11 de marzo.
El esquema vigente dispone que los precios se recalculen cada mes y que la ARCH publique los valores hasta el día 11 para su aplicación desde el día 12. Para las gasolinas Extra y Ecopaís, el sistema de bandas rige desde julio de 2024. Para el diésel premium automotriz, el ajuste mensual quedó configurado tras la eliminación del subsidio y la entrada en vigor de un mecanismo técnico de estabilización a fines de 2025.
Consultado por Ecuador Chequea, el experto petrolero Miguel Robalino consideró que esta subida refleja la presión que ejerce el mercado petrolero internacional, marcado por el conflicto en Medio Oriente, y podría poner a prueba el sistema de bandas que regula los precios internos, advirtió.
El analista explicó que la volatilidad actual del petróleo no responde solo a factores de oferta y demanda, sino también a tensiones geopolíticas. En particular, señaló que la zona del Golfo Pérsico, epicentro del actual conflicto, concentra cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo y entre el 25% y 30% del gas licuado de petróleo, lo que amplifica el impacto global de cualquier escalada militar.
“Esto genera una inflación global y una crisis energética que termina afectando a todos los países importadores de combustibles”, dijo Robalino.
Aunque un aumento del precio del petróleo podría parecer favorable para un país exportador como Ecuador, el efecto real es limitado, explicó el especialista. El país enfrenta un “castigo” en el precio de su crudo, es decir, se vende con descuento frente a los marcadores internacionales, y tiene costos de producción relativamente altos.
Además, recordó Robalino, Ecuador importa gran parte de los combustibles que consume, debido a una “baja capacidad operativa de sus refinerías”. “Eso significa que un aumento del precio internacional termina trasladándose al costo interno de los combustibles”, señaló.
Presión sobre el sistema de bandas
En Ecuador, los precios de las gasolinas Extra y Ecopaís y del diésel premium se ajustan mensualmente mediante un sistema de bandas que permite aumentos de hasta 5% y reducciones de hasta 10% respecto al mes anterior. Este mecanismo busca amortiguar las variaciones del mercado internacional y reducir el gasto estatal en subsidios.
Sin embargo, Robalino advirtió que una escalada sostenida del petróleo por encima de los USD 100 por barril podría tensionar ese sistema.
“Si el WTI sigue subiendo dependiendo de la intensidad y duración de la guerra, los precios de los combustibles se pueden disparar”, dijo. “En ese escenario, las bandas pueden dejar de ser sostenibles”.
El problema, explicó, radica en la brecha que podría generarse entre el precio internacional de los derivados que Ecuador importa y el precio máximo permitido por la banda. “Llegará un punto en que el precio al que el país compra combustibles será muy superior al que puede vender internamente bajo el techo de la banda”, señaló.
Riesgo de subsidios temporales
Ante ese escenario, el especialista considera que el Gobierno podría verse obligado a evaluar mecanismos temporales de compensación, como subsidios focalizados mientras dure la crisis internacional.
La decisión, sin embargo, dependerá de la política energética que adopte el Ejecutivo, agregó Robalino, quien cuestionó la falta de una estrategia estructural para enfrentar escenarios de volatilidad internacional.
Riesgos para el abastecimiento
El analista también alertó que la crisis podría ir más allá del precio y afectar el suministro mundial de combustibles. Irán exporta cerca de 2 millones de barriles diarios, y el Golfo Pérsico concentra una quinta parte del comercio petrolero global. Si el conflicto interrumpe esa cadena de suministro, el mercado podría enfrentar una crisis energética más profunda.
“Si se suma el petróleo que sale de la zona del Golfo, estamos hablando de un volumen enorme que afecta al tablero petrolero mundial”, explicó.
Además, señaló que algunas refinerías internacionales podrían reducir su actividad si el flujo de crudo se altera, lo que agravaría la escasez de derivados.

