Ecuador regresó a los mercados internacionales con una emisión de eurobonos por USD 4.000 millones. Analistas advierten que el alivio al calendario de pagos es temporal y no resuelve el creciente déficit fiscal.
Ecuador volvió a los mercados internacionales de capitales con una emisión doble de eurobonos por US$4.000 millones, en una operación que el Gobierno presentó como un paso para ordenar el calendario de pagos de la deuda externa en los próximos años.
Esta emisión de bonos, según dos analistas económicos consultados por Ecuador Chequea, Jorge Calderón y Alberto Acosta Burneo, “alivia” el calendario inmediato: baja la presión de amortizaciones en los próximos años y, con ello, reduce el riesgo de que el Estado tenga que recortar gasto prioritario o buscar financiamiento de emergencia para cumplir pagos concentrados.
Se trata de un “alivio temporal”, insistieron, frente a la gran cantidad de déficit en las finanzas públicas que el gobierno no ha logrado contener, indicaron.
Esto, debido a que la emisión de bonos se concreta luego que, el déficit fiscal del 2025 se incrementara en un 65,17% respecto al 2024: un informe del Observatorio de la Política Fiscal, OPF, elaborado por el economista Jaime Carrera con base en cifras del propio Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), estima que el déficit global del Presupuesto General del Estado,PGE, cerró 2025 en US$5.312 millones, frente a US$3.107 millones del año previo.
En pocas palabras, el informe del OPF sobre 2025 pone cifras al problema que la emisión no elimina: entre enero y diciembre de ese año, el gasto total subió 11,2%, mientras los ingresos totales crecieron en apenas un 2,8%, pese a medidas recaudatorias como el IVA al 15%
El reporte también destaca el peso del “servicio de deuda”: los intereses pagados en 2025 sumaron USD 4.085 millones, USD 1.655 millones internos y USD 2.430 millones externos. En total, en 2025, puntualiza, se pagaron US$602 millones más que en 2024.
Frente a este escenario, Alberto Acosta Burneo explicó que la reciente operación de bonos permite retirar bonos que empezaban a vencer y reemplazarlos por otros con plazos más largos. “El país tenía que pagar este año los primeros vencimientos de los bonos internacionales, alrededor de 900 millones de dólares”, dijo. A su juicio, el “alivio” ocurre porque el Estado evita destinar recursos inmediatos a amortizar esos títulos y puede usar esa liquidez en otras necesidades urgentes.
Es, en esencia, dijo Acosta, un ajuste de calendario: “No hay que pagar hoy todo lo que había que pagar; se distribuye mejor en el plazo”. Subrayó además que no se trata de dinero para expandir gasto: “Ese dinero no. El dinero que puede ser utilizado para gasto público es el que se ahorra, es decir, el que ya no se tiene que pagar ahora”.
En la misma línea, el economista Jorge Calderón calificó el anuncio como “positivo” desde la perspectiva macroeconómica por el mensaje de confianza al mercado. Calderón citó, como percepción de mercado, una caída del riesgo país a 436 puntos, y sostuvo que el reperfilamiento era “algo que tocaba, sí o sí” por el volumen de pagos de capital que, según su descripción, se concentraba desde 2026.
Calderón explicó que se reducen las amortizaciones “pico” en el corto plazo y se distribuyen a lo largo del tiempo, lo que evita sacrificar inversión o gasto público por un aumento brusco del servicio de deuda. “No es que ingresan recursos nuevos como tal sino que lo que se tenía que pagar lo está pasando a más años”, dijo.
Lo que viene
Para Acosta Burneo, el principal indicador a vigilar en 2026 es el comportamiento del gasto. “Lo importante que hay que chequear es la evolución del gasto, que se mantenga contenido”, afirmó, al recordar que 2025 registró —en su lectura— una expansión que empujó nuevamente el déficit.
Calderón planteó el mismo dilema desde otro ángulo: mientras el Estado gaste más de lo que recauda, el déficit obligará a seguir buscando financiamiento. Señaló que reducir la dependencia del endeudamiento requiere una combinación de medidas —mejor recaudación, reducción de informalidad y atracción de inversión— además de disciplina del gasto.
¿Cómo se emitieron los bonos?
El Ministerio de Economía y Finanzas, MEF, informó que la transacción se estructuró en dos tramos: US$2.200 millones con vencimiento en 2034 y US$1.800 millones con vencimiento en 2039, con un rendimiento promedio de 8,975%.
El MEF también indicó que recibió órdenes por alrededor de US$18.000 millones provenientes de más de 340 inversionistas, equivalente a una sobredemanda de 4,5 veces el monto emitido, lo que, según la cartera, permitió mejorar el precio frente a la oferta inicial.
En cualquier caso, la operación se estructuró en dos tramos: $2.200 millones con vencimiento en 2034 y $1.800 millones con vencimiento en 2039, con un rendimiento promedio de 8,975%, de acuerdo con el comunicado oficial.
El MEF reportó que la colocación recibió órdenes por alrededor de $18.000 millones provenientes de más de 340 inversionistas, equivalente a una sobredemanda de 4,5 veces el monto final emitido. Según la cartera de Finanzas, ese nivel de demanda permitió mejorar el precio en 62,5 puntos básicos frente a la oferta inicial.
De forma paralela, el gobierno, según el comunicado, evalúa una recompra de Eurobonos en circulación con vencimiento 2030 y 2035, como parte de su estrategia de manejo de deuda.
Este anuncio se dio tras un “roadshow” o gira en Londres, Nueva York y Boston, en el que autoridades, según el comunicado, se habrían reunido con más de 100 inversionistas para presentar el programa económico y la estrategia de deuda del país. El MEF indicó que la transacción atrajo inversionistas de América, Europa, Asia y Medio Oriente.
La ministra Sariha Moya atribuyó el regreso al mercado a una percepción de mayor confianza sobre el país y sostuvo que el objetivo es mejorar el perfil de la deuda para “liberar recursos” hacia prioridades económicas y de obra pública.
Esta mañana, en declaraciones a Teleamazonas, Moya defendió la emisión de bonos como una respuesta a un pico de vencimientos. “Teníamos un servicio de deuda muy fuerte durante 2026 y 2030. Alrededor de 800 millones solo si nos referimos a los bonos emitidos al 2030”, dijo, al explicar que esa carga “estaba poniendo a los inversionistas” y elevaba la presión sobre el país para “cumplir con esa deuda y no quedar incumplido”.


