Johanna Espín, especialista en temas de Seguridad Internacional
“La seguridad es una problemática compleja que necesita acciones integrales para poder ser atendida y, sobre todo, para que los resultados que se dan, que se producen en corto plazo se puedan sostener”, afirma la especialista en este tema, Johanna Espín. Al cumplir un año del nuevo mandato del Presidente Daniel Noboa, donde la inseguridad es uno de los principales problemas que afecta al país, Espín comparte su diagnóstico con Ecuador Chequea. Afirma que no estamos cerca de derrotar el crimen organizado, ya que esa labor no es solamente interna, sino que requiere un esfuerzo conjunto de la región.
El Gobierno cumple un año en su nuevo periodo de gestión ¿Cómo está el país en materia de seguridad?
El país todavía enfrenta una situación compleja. Para este 2026 se proyecta todavía una tasa de homicidios bastante alta, entonces la situación de seguridad que se vive en Ecuador es aún difícil. Ha habido acciones que se están implementando, pero son acciones cuyos resultados se esperaría ver, no únicamente en el corto plazo, sino también en el mediano y largo plazo. En el mediano plazo, diría yo, es lo principal donde efectivamente podemos empezar a ver resultados más concretos.
En relación a hace dos años y medio en que Daniel Noboa asumió por primera vez el mando ¿cuál es el balance que se puede realizar en temas de seguridad?
Ha habido acciones. Recordemos que Noboa asume el mando en noviembre de 2023 y a esa fecha la tasa de homicidios estaba en 44 puntos por cada 100.000 habitantes. En un primer momento, en 2024, se da una reducción de esa tasa de homicidios por varias de las medidas aplicadas y logramos cerrar el año con una tasa que se encontraba por debajo de los 40 por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, como son acciones que tienen efectos más en el corto plazo y como no hay esa sostenibilidad en el tiempo por la naturaleza de las acciones implementadas en sí mismo, hay un rebote para 2025, donde llegamos a superar los 50 por cada 100.000 habitantes y se esperaría cerrar con una tasa similar también este año. Entonces, el balance es que, si bien se están aplicando medidas que eran necesarias, que se tenían que aplicar y que, si bien hay cierto control en algunas áreas como las cárceles, por ejemplo, todavía hay mucho por hacer para que todas estas acciones que son más de corto plazo se puedan sostener esos resultados en el tiempo, y no tengamos de nuevo ese desplazamiento de la violencia hacia otros sectores.
¿Cuál ha sido la característica del combate a la delincuencia organizada?
Ha estado marcado por acciones de control, muy en línea con acciones de mano dura, por decirlo de alguna manera. Se ha reforzado la capacidad carcelaria, por ejemplo, de los centros penitenciarios, se han construido nuevos centros penitenciarios. Entonces, ha estado muy enfocado al control, se ha reforzado la presencia ya no solamente policial, sino militar, todo esto en un marco, en contextos de estados de excepción.
Cuando hablamos de seguridad deberíamos tener en cuenta dos componentes: el de la prevención y el control. Entonces ha habido énfasis marcado hacia el control, pero el área de la prevención es donde existe todavía mucho trabajo que debería reforzarse. Entonces, lo que ha caracterizado al combate a la delincuencia ha sido este enfoque hacia el control, una vez que el delito ocurre. Es decir, no se está previniendo que, por ejemplo, las bandas criminales recluten a jóvenes. Es muy poco el trabajo que se ha hecho en ese sentido, pero sí se está persiguiendo una vez que ya son parte de estas organizaciones. Estas medidas suelen dar resultados en el corto plazo, pero lo importante aquí es intentar que estos resultados sean sostenibles en el tiempo, en el mediano plazo, que es donde creo que todavía viene el reto más grande para el Gobierno, lograr sostener esas medidas.
¿Sirvió que Noboa haya declarado la existencia de un conflicto armado interno?
Sí y no. Hay ciertas áreas en donde evidentemente ha servido. Por ejemplo, en el tema de poder tener un despliegue de Fuerzas Armadas más inmediato, con lo que se logró controlar, al menos temporalmente, el tema penitenciario que fue una de las áreas por donde empezó el incremento de la violencia. Y efectivamente parecería que ha habido ciertas reducciones en la violencia en ciertas zonas. El problema con todo esto es que ha aumentado en otras, entonces hay claramente un desplazamiento de esta violencia hacia otras áreas.
Las cifras del Gobierno hablan de reducción de homicidios, objetivos de alto valor detenidos, afectación a estructuras criminales ¿Se refleja esto en el día a día a día de los ecuatorianos?
Objetivamente sobre la reducción en la tasa de homicidios. En el 2004 fue de 10 puntos, en 2025 subió 10 puntos y según las proyecciones, para 2026 va a cerrar aparentemente igual, alrededor de los 50 por cada 100.000 habitantes, es decir, se va a mantener estable. Entonces no, no hay una reducción significativa en la tasa de homicidios.
Sí hay la detención de los objetivos de alto valor con una colaboración que parece efectiva con agencias de gobiernos aliados como Estados Unidos. Ahí tenemos incluso un intercambio, una extradición que se ha venido dando. Ha habido también afectación en ese sentido a las estructuras criminales a partir de este de este impacto en la captura de los principales líderes, de la extradición.
Ahora, que esto se refleje en el día a día de los ecuatorianos, eso es otro tema distinto. El día a día de los ecuatorianos está mucho más marcado, no por el crimen organizado en sí mismo de manera objetiva, sino por la percepción que tienen las personas respecto a que haya o no haya habido un cambio, es decir, es más subjetivo, tiene que ver con el temor de la población. Así que no necesariamente van de la mano. De hecho, a mí me parece que el temor de la población, esta percepción de inseguridad que tienen los ecuatorianos, se mantiene todavía muy alto.
El país ha vivido de manera permanente en estados de excepción ¿Qué se ha logrado con esta medida? ¿Ha sido efectiva para combatir la inseguridad?
Lo que se ha podido hacer es, sobre todo, desplegar a las fuerzas de la seguridad, incrementar los controles. Esto ha tenido afectación en estructuras criminales también, pero no podemos aún hablar de esos resultados, porque la afectación, el número de operativos, por ejemplo, que se ha llevado a cabo dentro de los estados de excepción, en realidad no es una medida de resultados. Da lo mismo que digan que hubo 10 operativos o que hubo 100 operativos, en el sentido de cuál fue el resultado de esos 10 operativos frente a cuál fue el resultado de los 100 operativos. Y eso es lo que aún no es información que sea concreta respecto al resultado tal cual; no el indicador de cuántos operativos hubo cuántas personas participaron o cuántas están detenidas. Creo que todavía, dado que recién estamos en esta etapa de que están ocurriendo, no estamos en un momento que incluso se pueda medir.
¿Abonan a la seguridad los toques de queda?
Depende de cuál es el objetivo en temas de seguridad y ese objetivo es el que va a marcar o no si los toques de queda son útiles. Los toques de queda muchas veces podrían ser más útiles para que la percepción de las personas respecto a su seguridad aumente.
Es decir, yo me siento más segura porque creo que las Fuerzas Armadas y la Policía están haciendo algo en el toque de queda contra los delincuentes mientras yo me quedo encerrada en mi casa. Pero efectivamente, ¿qué tanto esos toques de queda implican en términos de resultados en cuestiones de seguridad?
¿Estamos cerca de derrotar al crimen organizado y recobrar en algo la tan anhelada paz ciudadana?
No creo que estemos cerca de derrotar el crimen organizado y recobrar esta paz, esta seguridad, no creo. Me parece que al menos en el corto plazo es todavía muy difícil, porque Ecuador no es el caso aislado de crimen organizado además en la región. Tenemos una presencia del crimen organizado ya transnacional, entonces es importantísimo considerar que de nada sirve únicamente los esfuerzos que se hagan al interior del país y en los países de la región, por ejemplo, los dos vecinos, principalmente Colombia y Perú. Los esfuerzos que se dan en temas de seguridad deberían ser esfuerzos coordinados también entre los distintos países donde haya colaboración internacional, tanto en temas de intercambio de información como en tema de recursos, por ejemplo, capacitación, tecnología, equipos. Y no me he referido y no voy a profundizar mucho en el tema de justicia, que es otro tema que es un eje fundamental. De qué sirven todos los operativos, de qué sirve el toque de queda si esto no va de la mano del trabajo en el sector justicia también.
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