Los primeros toques de queda focalizados dejan pérdidas en sectores nocturnos como bares y turismo, mientras autoridades reportan más de 100 aprehendidos y gremios respaldan la medida por seguridad.
Los primeros toques de queda focalizados en Guayas, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas y El Oro ya muestran un doble efecto en sus primeras jornadas: por un lado, un saldo operativo que el Gobierno presenta como resultado de “control territorial”; por otro, un impacto concentrado en actividades económicas que dependen de la noche, como bares, discotecas, gastronomía, turismo urbano y transporte.
En la segunda jornada del toque de queda focalizado, correspondiente al 16 de marzo, el Ministerio del Interior reportó 112 aprehendidos por incumplir la restricción, 15 aprehendidos por otros delitos, 4 detenidos, 15 armas de fuego incautadas, 266 personas registradas, 165 vehículos inspeccionados, 15 vehículos retenidos y recuperados, 12 motos retenidas, 15 motos recuperadas, 129 campamentos militares destruidos, una pista clandestina deshabilitada, dos objetivos militares intervenidos y 53 incidentes de seguridad ciudadana reportados por Segura EP. Esos datos constan en el informe oficial de resultados de la segunda jornada.
Frente a esos resultados el gobierno de Daniel Noboa defiende su intervención con cifras de aprehensiones, decomisos y operativos, y, al mismo tiempo gremios comerciales y turísticos coinciden en que el golpe no se distribuye de manera uniforme, sino que recae sobre la franja nocturna.
La Cámara de Comercio de Guayaquil sostuvo en un pronunciamiento emitido el 17 de marzo de 2026 que el efecto económico del toque de queda sería “acotado a nivel agregado”, porque la mayor parte del comercio de la ciudad opera antes de las 23:00. Sin embargo, advirtió que el impacto sí se concentra en negocios intensivos en consumo nocturno y puede sentirse en las ventas marginales del día y en el flujo de caja de establecimientos que dependen de la última franja horaria.
Por ahora el gremio reconoce que no existe una estimación consolidada sobre el peso de la actividad nocturna en la economía de Guayaquil ni una cifra agregada sobre el tamaño del comercio nocturno o las pérdidas que podría dejar una restricción de 15 días. Aun así, identifica como los sectores más expuestos a gastronomía, entretenimiento, turismo, transporte y comercio de conveniencia. También precisa que, aunque los negocios dependientes del horario nocturno son minoría dentro del universo total de establecimientos, tienen alta visibilidad por su concentración en zonas comerciales y turísticas.
Consultado por Ecuador Chequea, el presidente de la Federación Nacional de Cámaras Provinciales de Turismo, Holbach Muñetón, calificó la medida como positiva.
Así, dijo que el impacto es “positivo” en términos generales, pese a pérdidas severas para bares y discotecas. En esos giros, agregó, la afectación puede ubicarse entre 80% y 100%, mientras que en el sector hotelero el impacto sería mínimo porque la actividad se ha reacomodado: eventos trasladados a la mañana, suspensiones en proporción baja y huéspedes que prolongan su estadía hasta el día siguiente.
Muñetón sostuvo que el respaldo del sector responde a una lógica de contención frente a la inseguridad y a problemas como la delincuencia y las extorsiones. Agregó que el sacrificio de corto plazo puede justificarse si la medida ayuda a recuperar condiciones para la vida nocturna y la actividad económica. También afirmó que la ciudadanía ya tiene aprendizaje de restricciones anteriores, lo que, a su juicio, podría facilitar la adaptación.

