El analista de seguridad Pazmiño señala que la reunión entre Noboa y la DEA refuerza la cooperación antidrogas, con más intercambio de inteligencia, asistencia técnica y operaciones conjuntas en Ecuador.
La reciente reunión entre el presidente Daniel Noboa, el ministro de Gobierno, John Reimberg, y autoridades de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) marca, según el analista de seguridad Mario Pazmiño, un punto de inflexión en la cooperación bilateral contra el narcotráfico y el crimen organizado.
De acuerdo con Pazmiño, entrevistado por este medio, la visita del administrador de la DEA, Terry Cole, y su encuentro con las principales autoridades ecuatorianas reflejan que el país “está bastante comprometido con la lucha contra el crimen organizado”. A su criterio, este acercamiento implica no solo un respaldo político, sino un incremento en el intercambio de inteligencia, la colaboración operativa y la presencia directa de agentes estadounidenses en territorio nacional.
“Esta cooperación directa implica un mayor intercambio de información, mayor colaboración y mayor apertura operativa para que la DEA y la Policía Nacional Antinarcóticos puedan desarrollar operaciones simultáneas”, señaló el analista.
Más recursos, tecnología e inteligencia
Pazmiño detalló que el apoyo de la DEA puede traducirse en varios frentes: financiamiento, infraestructura, tecnología y, sobre todo, inteligencia. Este último elemento, dijo, es clave en la lucha contra estructuras criminales transnacionales.
“El tipo de ayuda puede ser económica, en infraestructura, en tecnología, en inteligencia. Eso es sumamente importante”, explicó.
Aunque la DEA mantiene presencia en Ecuador desde hace años, el analista considera que el actual contexto apunta a una “ratificación de una mayor cooperación”, lo que podría implicar un aumento del personal operativo estadounidense en el país.
Señal política y estrategia contra economías ilegales
Para Pazmiño, el acercamiento con la DEA también tiene una lectura política: evidencia la intención del Gobierno de Noboa de sostener una “lucha frontal contra el crimen organizado”, en medio del conflicto armado interno declarado por el Ejecutivo.
El analista destaca especialmente el enfoque en las economías ilegales que sostienen a estas estructuras. “La decisión de atacar lo más importante, que son estas economías ilegales, es clave, y en eso la DEA tiene mucha experiencia”, afirmó, al señalar que ese conocimiento podría transferirse a Fuerzas Armadas y Policía.
Lo que dice Estados Unidos
La versión oficial de Estados Unidos coincide en el fortalecimiento de la cooperación. En un mensaje publicado el 18 de abril de 2026 en la red social X, la Embajada estadounidense en Ecuador informó que el encargado de negocios, Lawrence Petroni, recibió en Guayaquil al administrador de la DEA, Terry Cole.
Según el comunicado, durante la visita se realizaron “reuniones claves” con el presidente Noboa, el ministro Reimberg y las cúpulas militar y policial, en las que se discutieron estrategias para “profundizar la cooperación antidrogas”.
La Embajada subrayó que esta visita de alto nivel refleja el compromiso de Estados Unidos de fortalecer las capacidades de las fuerzas de seguridad ecuatorianas para combatir el narcotráfico, el crimen organizado y otros delitos transnacionales que impactan tanto a Ecuador como a la región.
Presión internacional
El acercamiento se produce en un contexto de escalada de violencia vinculada al narcotráfico en Ecuador, que ha convertido al país en un punto estratégico para el tránsito de drogas hacia mercados internacionales.
Para Pazmiño, la presencia más activa de la DEA podría ser un factor determinante si se traduce en operaciones conjuntas sostenidas y en una mejora real de las capacidades locales. Sin embargo, el impacto dependerá, advierte, de la coordinación efectiva entre instituciones nacionales y del uso estratégico de la información de inteligencia.

