El programa Miti Miti no es nuevo: así funcionan los créditos hipotecarios, qué subsidia el Estado y cuáles son sus límites reales en Ecuador.
El programa que hoy el Gobierno de Daniel Noboa promociona como “Tu Casa Miti-Miti” es la continuación de los programas de créditos hipotecarios para acceder a viviendas calificadas oficialmente como “de interés social” VIS, y de interés público, VIP.
Se trata de programas con sustento en el Reglamento de Vivienda de Interés Social e Interés Público y por la Ley Orgánica de Vivienda de Interés Social, vigente desde marzo de 2022.
Es decir, el presidente Noboa insistió en la promoción y marketing de esta iniciativa con el ofrecimiento de ampliar el acceso a más personas.
Así, la página oficial del programa explica que el crédito Miti Miti es una iniciativa ejecutada por el Ministerio de Infraestructura y Transporte, MIT, para facilitar el acceso a vivienda social o pública, y añade que el Estado “comparte la responsabilidad del financiamiento de la tasa de interés, aportando el 50 %, y el beneficiario cubre el otro 50 %”.
Qué significa realmente “Miti Miti”
Si bien el término popular miti-miti se asocia a compartir algo a mitades, lo que podría generar confusión, estos créditos no sirven para pagar “la mitad de la casa”.
Así, en la página oficial del programa se señala que el Estado subsidia una parte del costo financiero para que el crédito hipotecario quede en una tasa preferencial del 4,99 % anual. En el lenguaje promocional del Gobierno, el “miti miti” se refiere al reparto del costo de la tasa, no al precio del inmueble.
El MIT presenta ese 4,99% de interés máximo como la ventaja central del programa, junto con una entrada del 5% y un plazo de hasta 25 años.
Entonces, ¿qué ofrece concretamente?
El programa, según su página oficial, funciona así: una familia elige un proyecto habitacional registrado dentro del programa, acude a una entidad financiera aliada, se somete a la evaluación crediticia de esa institución y, si califica, accede a un crédito hipotecario con tasa preferencial.
El interesado no tramita directamente el subsidio ante una ventanilla separada del Estado como si fuera un bono tradicional. Las entidades financieras aliadas que el MIT enlista públicamente son Banco Pichincha, Banco del Pacífico, Banco General Rumiñahui, Mutualista Pichincha y Mutualista Azuay.
¿Para qué viviendas aplica?
Según el MIT, el programa contempla dos tipos de vivienda:
– Vivienda de Interés Social, VIS, hasta USD 83.660.
– Vivienda de Interés Público, VIP, hasta USD 107.630.
¿Es solo para primera vivienda?
Sí. La página oficial del programa dice expresamente que el beneficio es para adquirir la primera vivienda y que el postulante no debe poseer vivienda propia. Esa condición también aparece en el trámite oficial de calificación de beneficiarios para subsidio parcial en adquisición de primera y única vivienda
¿Todos pueden acceder?
No. El acceso real depende de dos filtros.
El primero, en el trámite oficial para subsidio parcial se exige, entre otros puntos, que el postulante no sea propietario de otro inmueble y que sus ingresos familiares no superen 3,5 salarios básicos unificados en el caso del segmento de vivienda social al que se refiere ese trámite. También se exige que la vivienda esté dentro del rango de costo calificado por el MIT.
El segundo, si una vivienda está dentro del programa, el solicitante debe cumplir los requisitos específicos del banco o mutualista donde lo solicite.
¿La tasa del 4,99 % es una innovación de este gobierno?
La marca Miti Miti la creó este gobierno, pero la tasa preferencial de 4,99 % para vivienda de interés social y público ya aparecía en la regulación financiera y en tablas oficiales de tasas varios años antes de la campaña comunicacional actual. El Banco Central y la regulación financiera ya reportaban para estos segmentos tasas máximas de 4,99 % en años anteriores.
¿Qué cambió entonces con Noboa?
En abril de 2024, Presidencia presentó el Plan Nacional de Vivienda 2024-2025 “Mi Linda Casa”, que ofrecía seis mil créditos para vivienda dentro de la estrategia general. Después, ya en 2025 y 2026, el Gobierno empezó a comunicar el producto específicamente como “Tu Casa Miti-Miti” y luego a integrarlo en la Política Nacional de Vivienda “Tu Casa Sí o Sí”.
En enero de 2026, el MIT informó que el Estado destinó USD 22 millones a Mutualista Pichincha, recursos que permitieron estructurar una cartera hipotecaria de USD 54,32 millones mediante titularización.
¿Cuántas viviendas o familias ha beneficiado?
En septiembre de 2025, el MIT reportó 5.932 viviendas financiadas a escala nacional, con una cartera hipotecaria de más de USD 441 millones y un aporte directo del Estado superior a USD 172 millones.
Ese mismo mes, en un discurso presidencial en Cuenca, Daniel Noboa afirmó que el modelo había financiado casi 6.000 viviendas y que en Azuay se habían entregado 333 créditos por USD 29,7 millones, de los cuales casi USD 12 millones corresponden al aporte estatal. Como se trata de un discurso oficial, la cifra debe leerse como declaración de la autoridad, aunque proviene de una fuente primaria presidencial.
El registro de proyectos del propio MIT mostraba 6.470 viviendas en el “Registro de Viviendas del Programa Miti-Miti”, con actualización al 21 de enero de 2026.
¿Cuántos se han beneficiado al día de hoy?
Hasta marzo de 2026, el viceministro de vivienda, Daniel Elmir, afirma que 8.000 familias ya se han beneficiado, es decir más de 2000 de las 5.932 que reportó el MIT el 4 de septiembre de 2025.
“Tenemos ya actualmente 8.000 familias que se han beneficiado de este crédito”, dijo tras asegurar que el programa ha tenido “un éxito bastante importante” y ha contribuido a dinamizar la economía del sector.
Según Elmir, el impacto se refleja también en la industria de la construcción. Señaló que algunos promotores han pasado de comprar 5.000 a 14.000 toneladas mensuales de cemento, lo que “habla claramente de la eficacia del sistema”.
¿Por qué el programa resulta atractivo para compradores y constructores?
Porque baja la cuota financiera frente a un crédito hipotecario ordinario. El diferencial no está en regalar la casa, sino en hacer que una vivienda dentro de los topes VIS o VIP entre en una cuota más parecida a la de un arriendo. Ese es, de hecho, el corazón económico del programa: tasas más bajas, entrada reducida y plazo largo.
También hay un incentivo para el sector constructor: al existir una demanda más financiable en los segmentos VIS o VIP, el producto puede moverse mejor que inmuebles que quedan justo fuera del rango preferencial.
¿Cuáles son los límites reales del programa?
El primer límite es que no elimina la evaluación bancaria. Muchas familias pueden estar interesadas y aun así no calificar por endeudamiento, informalidad laboral o insuficiencia de ingresos demostrables. Eso no contradice el programa: forma parte de su diseño.
El segundo límite es el tope de valor de la vivienda. Si el inmueble queda por fuera del rango VIS o VIP, deja de acceder al esquema preferencial y pasa a competir con financiamiento hipotecario inmobiliario ordinario, usualmente más caro.
El tercer límite es informativo para evaluar el impacto real: el Gobierno ha divulgado resultados en boletines, discursos y eventos, pero no siempre en una serie pública consolidada, homogénea y periódica que permita distinguir con precisión entre viviendas registradas, reservadas, financiadas, entregadas y escrituradas.
¿Y qué dicen los constructores?
Desde el sector privado, los constructores reportan un aumento sostenido en la colocación de viviendas dentro del programa. Henry Yandún, representante del gremio Constructores Positivos, indicó que actualmente se venden entre 3.000 y 3.500 viviendas al año bajo este esquema.
“Las viviendas Miti Miti se están vendiendo. La generalidad de los constructores las venden”, señaló. Según explicó, el principal atractivo del programa es que la cuota mensual del crédito puede equipararse al costo de arriendo.
Ahora, es importante considerar que no todos los interesados logran acceder, pues el principal obstáculo es la capacidad de calificación para acceder al crédito.
“Cuando el ciudadano se anima, no califica porque está muy endeudado o no ha ahorrado para la entrada”, dijo Yandún tras señalar que aunque el programa reduce el costo del crédito, el acceso depende de condiciones financieras individuales, como nivel de ingresos, endeudamiento y capacidad de ahorro.

