La probabilidad del 80% de que se configure un evento de El Niño durante el trimestre junio-agosto de 2026 obliga a Ecuador a fortalecer la prevención y el monitoreo, pero según el investigador del Instituto Oceanográfico de la Armada, Inocar, Freddy Hernández, no permite afirmar que el país enfrentará automáticamente lluvias extremas, inundaciones generalizadas o una repetición de los episodios históricos de 1982-1983 y 1997-1998.
La actualización fue difundida hoy martes 2 de junio por la Organización Meteorológica Mundial, OMM, que informó que las aguas inusualmente cálidas del Pacífico tropical están favoreciendo el desarrollo de El Niño.
Consultado por Ecuador Chequea, Hernández dijo que la primera clave es entender qué significa y qué no significa ese porcentaje.
“No se puede anticipar” desde ahora un incremento de las lluvias, dijo luego de recordar que los modelos de precipitación son más confiables en horizontes cortos, por ejemplo, para los siguientes días, y pierden precisión cuando intentan proyectar lo que ocurrirá dentro de varios meses.
“El modelo que sale hoy día para mañana, para la próxima semana, tiene mayor exactitud que el modelo que sale para dos o tres meses”, dijo. “Entonces es incierto ahorita tomar una salida de un modelo y basarnos en esa salida y decir: en los siguientes tres meses, en los siguientes cuatro meses, va a incrementarse la precipitación”.
La cifra de la OMM corresponde a la probabilidad de que se consolide una fase cálida del sistema El Niño, Oscilación del Sur, conocido como ENOS. No representa una probabilidad de inundaciones en Ecuador, ni un porcentaje de riesgo aplicable por igual a Guayas, Los Ríos, Manabí, Esmeraldas o cualquier otra provincia.
El Niño se caracteriza por un calentamiento de la superficie del océano en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Ese calentamiento modifica la interacción entre el océano y la atmósfera y puede alterar patrones de temperatura y precipitación en distintas regiones del mundo. Sin embargo, sus efectos no son idénticos en todos los países ni se repiten de la misma forma en cada episodio.
“El tiempo de El Niño es el mismo tiempo para Perú, para Ecuador, Brasil, etcétera. Los impactos son diferentes”, explicó Hernández.
El investigador pidió evitar la idea de que El Niño “llega” físicamente al país como si fuera una tormenta que avanza por el océano. Se trata de un periodo climático que se analiza mediante indicadores oceánicos y atmosféricos durante trimestres sucesivos.
Por ahora, el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño, ERFEN, ya había advertido en mayo que aumentaba la probabilidad de desarrollo de El Niño a partir del trimestre mayo-junio-julio de 2026 y que podía persistir durante el resto del año. En su informe técnico ejecutivo del 6 de mayo, el comité mantuvo el aviso nacional en la categoría “El Niño en Observación”, sin declarar todavía un evento activo en Ecuador.
Ese informe indicó que una onda Kelvin cálida avanzaba hacia el Pacífico oriental y que su señal inicial ya evidenciaba un aumento aproximado de 20 centímetros del nivel del mar en el territorio marítimo ecuatoriano, y, que los modelos internacionales proyectaban, hacia diciembre de 2026-febrero de 2027, anomalías de temperatura superficial del mar compatibles con un evento de magnitud moderada a fuerte. Sin embargo, el propio comité aclaró que se trataba de una proyección probabilística sujeta a ajustes conforme se incorporen nuevas observaciones.
¿Y las lluvias de este año?
Entre el 1 de enero y el 1 de junio de 2026, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, SNGR, registró 2.826 eventos adversos asociados a lluvias en las 24 provincias, con afectaciones en 207 cantones y 769 parroquias.
El más reciente balance de la SNGR contabilizó 17 personas fallecidas, 34 heridas y una persona extraviada. En total, 134.557 personas fueron impactadas: 114.701 afectadas y 19.856 damnificadas. También se reportaron 34.269 viviendas afectadas y 289 destruidas, además de 61 puentes afectados, 33 puentes destruidos y 71,04 kilómetros de vías dañadas.
Las inundaciones representaron el 37,72% de los eventos registrados y los deslizamientos el 34,18%. Les siguieron las lluvias intensas, con el 10,12%, y la erosión hídrica, con el 5,52%.
Guayas concentró el mayor impacto sobre la población, con 57.971 personas afectadas o damnificadas en 528 eventos. Le siguieron Los Ríos, con 33.634 personas impactadas; Esmeraldas, con 12.487; El Oro, con 9.092; y Manabí, con 6.045.
Marzo fue el mes más crítico del periodo analizado: acumuló el 37,30% de los eventos y el 60,72% de las personas impactadas.
Prevención sin alarmismo
Hernández indicó que las autoridades deben revisar planes de contingencia, mantener cauces y ríos, vigilar zonas expuestas a movimientos en masa y comunicar información oficial a la población.
En su informe actualizado ayer la Secretaría de Gestión de Riesgos recuerda que, para atender la temporada lluviosa, permanecían activados un Comité de Operaciones de Emergencia nacional, 18 provinciales, 97 cantonales y 30 parroquiales. La institución también informó que entregó 87.883 bienes de asistencia humanitaria y que las entidades del sistema nacional distribuyeron en conjunto 345.676 bienes.
La OMM señaló expresamente que no utiliza la expresión “súper El Niño”, porque no forma parte de las clasificaciones operativas estandarizadas. Hernández también pidió cautela frente a mensajes difundidos en internet que hablan de un “mega Niño” o un “súper Niño” como si fueran categorías científicas reconocidas.
En episodios históricos intensos, como los de 1982-1983 y 1997-1998, la temporada lluviosa de la Costa se adelantó y se registraron precipitaciones fuera de los meses habituales. Pero Hernández enfatizó que ese comportamiento no ocurre en todos los eventos y no puede afirmarse que se repetirá este año.
“Podría ser”, dijo. “Pero no les estoy diciendo que en este año va a llover entre octubre y noviembre”.

