Al menos 37 trabajadores de la salud fueron desvinculados en Imbabura. El Ministerio de Salud justifica un proceso de reorganización técnica de alrededor del 1% de la nómina.
Al menos 37 trabajadores de la salud fueron desvinculados el 10 de abril de 2026 en la Dirección Provincial de Salud de Imbabura, según un pronunciamiento difundido por trabajadores y profesionales del sector, que califican la medida como un “ataque directo a la salud pública”. El Ministerio de Salud Pública (MSP), en cambio, sostiene que se trata de “alrededor del 1% de la nómina” dentro de un proceso de reorganización técnica.
Por ahora, esta falta de datos oficiales desagregados impide verificar la magnitud real del impacto.
El pronunciamiento, difundido durante un plantón en Ibarra el 14 de abril, detalla que entre los desvinculados hay médicos, enfermeras, psicólogos, técnicos de atención primaria (TAPS) y personal administrativo, perfiles clave para el primer nivel de atención. Los firmantes aseguran que las salidas se realizaron “sin previo aviso, sin transparencia y sin respeto al debido proceso”.
En respuesta a un pedido de Ecuador Chequea el MSP confirmó que hubo desvinculaciones, pero no entregó cifras exactas ni documentos de respaldo. Así, indicó que las decisiones responden a “criterios técnicos” como duplicidad de funciones, baja carga laboral o personal excedente, y que se aplicaron únicamente a contratos ocasionales y nombramientos provisionales.
“El objetivo es optimizar la eficiencia administrativa y fortalecer la atención”, señaló la Dirección de Comunicación del MSP, sin precisar cuántos funcionarios fueron separados en Imbabura ni cómo se evaluó el impacto en los servicios.
Según el pronunciamiento de los trabajadores, la reducción de personal afecta directamente cuatro áreas sensibles: Atención primaria, donde operaban médicos generales y familiares; salud mental, con la salida de psicólogos clínicos; vigilancia epidemiológica y trabajo comunitario, a cargo de los TAPS; y, salud sexual y reproductiva.
En la práctica, según el pronunciamiento conjunto de los trabajadores y profesionales del sector, esto implica menos capacidad para diagnóstico, seguimiento de enfermedades crónicas, visitas domiciliarias y prevención, funciones esenciales del sistema público.
Frente a esta situación, el colectivo de profesionales y trabajadores de la salud pública, Reacciona Ecuador, manifestó este mediodía que existe temor entre el personal sanitario por el alcance de estas medidas.
El colectivo señaló que, desde un punto de vista técnico, no existe un superávit, sino una “brecha” de personal en el sistema de salud pública. Por ello, cuestionó los argumentos del Ministerio de Salud sobre supuestos excedentes de personal con baja carga laboral. Añadió que, de ser el caso, ese personal no debería ser despedido, sino reubicado en zonas del país con déficits, donde se registran altas demandas de consultas médicas y cirugías pendientes.

