Comuneros de la frontera con Colombia viven con el temor de nuevos bombardeos

Comuneros de la zona limítrofe con Colombia temen nuevas operaciones de militares ecuatorianos.

En el recinto San Martín viven atemorizados por las operaciones militares que el gobierno de Daniel Noboa viene realizando en la frontera norte. El lugar, ubicado en la parroquia Jambelí del cantón Lago Agrio, fue bombardeado por militares ecuatorianos el 6 de marzo como parte de un operativo, según la versión oficial, en contra de los Comandos de Frontera y el tráfico de drogas.

Sin embargo, moradores de este sector, donde viven aproximadamente 27 familias, niegan pertenecer a esas agrupaciones o que se dediquen a actividades ilegales. Por lo que, no entienden por qué los militares atacaron lo que las fuerzas de seguridad aseguran eran campamentos para la disidencias.

“Estamos atemorizados por lo que andan haciendo los militares. Le pido al presidente (Daniel Noboa) que piense antes de hacer lo que hizo con los civiles: bombardear y quemar las viviendas”, relató Eduardo Mero, uno de los comuneros afectados.

Llegar desde Lago Agrio hasta el recinto afectado toma unas tres horas y se lo hace por una vía lastrada en el mejor de los casos, abierta en medio de la selva; y luego el viaje continúa obligadamente por bote.
A lo largo del recorrido se puede observar tanto el lado colombiano como el ecuatoriano.

El recinto San Martín, ubicado en Sucumbíos, está ubicado justo frente al departamento colombiano de Putumayo, zona sensible muchos años por la actividad cocalera y la actividad de la entonces guerrilla colombiana, y hoy por sus disidencias.

Apenas están separados unos metros por el río San Miguel. Esta cercanía hace que comuneros de ambos lados saluden amablemente y crucen sin ningún problema al otro lado de la frontera, sea ecuatoriana o colombiana. Este ir y venir es hasta “la lógica del sector”. “A los trabajadores que estaban ese rato (del bombardeo) en la zona nosotros no les identificamos porque entran y salen. Nosotros fuimos por un ‘veteranito’ al que cogieron los militares. Pero nos dieron bala”, narra Mero.

El ambiente

En el recinto San Martín hay evidencia de destrucción. Un colchón calcinado, escombros de lo que en su momento debieron ser cuartos; un tanque de gas con hollín, latas, canecas y más.

Según Vicente Garrido, vicepresidente del caserío, este ataque militar ecuatoriano al “último rincón de la provincia”, fue permanente en la zona. “Los militares vinieron el 1 de marzo a eso de las nueve de la mañana y en la parte superior del recinto quemaron unas viviendas. El 3 de marzo se desplazaron de nuevo y bombardearon una de las viviendas de la parte de arriba y luego otra en la parte inferior, donde había unos muchachos trabajando, a los que detuvieron y los torturaron” asegura el dirigente. Agregó que el sitio no era ningún campamento, y que, si bien siempre se han dado abusos por parte de los militares, es la primera vez que bombardean la zona y queman viviendas.

“Estamos con ese temor de no saber cuándo irán por nuestras viviendas ya que han dicho que este es solo el comienzo”, dijo Garrido. Los comuneros han puesto la denuncia ante organismos de Derechos Humanos, porque no confían en la Fiscalía.

El Gobierno de Daniel Noboa aseguró que continuará con el combate al narco terrorismo, bombardeando los lugares que servían de escondite para esos grupos, “en gran parte colombianos que su mismo gobierno permitió infiltrarse en nuestro país por descuido de su frontera”.

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Primer medio de verificación de datos en Ecuador. Único verificador ecuatoriano certificado por la International Fact-Checking Network. Miembro de LatamChequea. Colaborador de Meta para verificaciones en redes sociales.

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