El anuncio de regreso de Ecuador a los mercados con una nueva emisión de bonos genera lecturas opuestas entre analistas: señal de confianza internacional o beneficio a acreedores.
El reciente anuncio del Gobierno de volver a los mercados internacionales con una nueva emisión de bonos ligada a una recompra anticipada de deuda provoca debate sobre el real alcance de esta medida para las finanzas públicas del país, según dos analistas económicos consultados por Ecuador Chequea.
Mientras el analista internacional, Pablo Játiva, describió a esta emisión de bonos como “una señal positiva” de que “los grandes mercados internacionales confían en el Ecuador” por el “puntual y responsable pago de deuda”, el analista económico y exministro de Finanzas, Carlos de la Torre sostuvo que la operación “va a beneficiar a los tenedores de deuda” y “agrava más la situación de endeudamiento del país” al implicar, según opinó, tomar deuda nueva para pagar deuda vieja “más cara”.
El Ministerio de Economía y Finanzas, MEF, informó el 16 de enero que el retorno se estructura en dos componentes: una nueva emisión de deuda externa con un plazo estimado “entre siete y doce años”, y una operación de “reperfilamiento” mediante recompra temprana de bonos.
En el boletín del anuncio se anticipan vencimientos para 2030, con el objetivo de aliviar amortizaciones concentradas entre 2026 y 2030. El MEF señaló además que los términos finales se conocerán el 26 de enero, y la ministra de Economía, Sariha Moya dijo esperar una colocación con tasa por debajo de 10%.
Como parte de esta operación, la ministra Moya anunció una ronda de reuniones con inversionistas en Londres, Davos y Estados Unidos entre el 19 y el 23 de enero, incluyendo citas presenciales y virtuales. La operación, dijo, fue coordinada por Bank of America y Citigroup, de acuerdo con reportes de prensa financiera internacional y medios locales.
El Gobierno argumenta que la decisión se apoya en una mejora de condiciones financieras, especialmente por la caída del riesgo país.
“Que se nos abran nuevamente los mercados internacionales es una señal positiva”, luego de señalar que Ecuador ha recuperado la imagen de pagador, lo que, a su criterio, permite “volver a vender sus bonos” y mantenerse “sujetos de crédito”.
Enfatizó, sin embargo, que no debe interpretarse como “recursos económicos inmediatos” para el país, sino como una vía para sostener el acceso al crédito del Estado.
De la Torre, en cambio, sostuvo que el diseño de la operación responde a incentivos de los acreedores y que la secuencia puede encarecer el costo: describió que, cuando el Gobierno anuncia recompras, los bonos tienden a subir de precio, beneficiando a quienes los venden; y que el problema, según su criterio, aparece si el Estado financia esa recompra con una nueva emisión, lo que termina siendo “tomar una deuda para pagar otra deuda, pero más cara”.
También señaló que aún faltan datos críticos para concretar, en la práctica, esa operación, como montos, tramos, condiciones y tasa final, y que el Gobierno solo ha dado “el anuncio” como primer paso.


